Domingo, 13 de septiembre de 2026
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Adiós a Chiche Gelblung, el periodista que se negaba a bajar del escenario

Murió a los 82 años en un sanatorio de Palermo, después de una vida atravesada por la urgencia del micrófono encendido y de volver siempre al aire, incluso cuando el cuerpo ya le pedía pausa. Un recorrido por su trayectoria y por la huella que dejó en la prensa argentina.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 9 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me quedo con esa imagen de alguien que el lunes todavía estaba al frente de su programa de radio y el miércoles, a las siete y media de la mañana, se fue sin hacer ruido, tal como vivió: trabajando. Samuel "Chiche" Gelblung murió el miércoles 9 de septiembre de 2026 en un sanatorio del barrio de Palermo, a los 82 años, y me cuesta pensarlo en pasado porque, para quienes crecimos mirándolo en la pantalla o escuchándolo en la AM y en la FM, Chiche siempre fue una presencia activa, alguien que parecía estar siempre a punto de empezar una nota, no de terminarla.

Una internación más, en un año que ya le había exigido demasiado

Su familia confirmó que había ingresado el martes por un cuadro respiratorio y que se trataba de la cuarta internación del año, una cifra que dice mucho de cómo fueron sus últimos meses y, al mismo tiempo, de la lógica con la que él se paraba frente al oficio: la de quien no entiende el periodismo como un escritorio, sino como una trinchera a la que hay que volver cada mañana, el cuerpo le juegue en contra. Pienso en la cantidad de colegas que se reconocieron en esa manera de habitar la profesión, donde parar no es una opción y donde la nota del día siguiente siempre pesa más que el diagnóstico del médico.

“Todo bien por suerte, mañana ya empiezo.”Chiche Gelblung, junio de 2026

Esa frase la dijo él mismo en junio, tras una de sus altas, y resume una forma de estar en el mundo que no se aprende en ninguna facultad de periodismo: la de quien interpreta cada recuperación no como una pausa merecida sino como una autorización para volver a lo que considera su razón de vivir, que era, ni más ni menos, contar lo que pasa y conversar con quien tenga algo para decir.

La despedida en la AMIA y el cariño de los colegas

  • El velatorio se realizó en una de las salas de la AMIA, en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Gran Rabino Eliahu Hamra leyó los salmos antes del último adiós.
  • Sus restos fueron trasladados al cementerio de La Tablada, en una ceremonia íntima a la que asistieron colegas, amigos y figuras del espectáculo.
  • Graciela Alfano, presente en la sala, resumió el sentir general con una frase que duele y a la vez consuela: "Me hubiera gustado tener una última charla".

Una historia personal que explicaba su forma de preguntar

En abril de 2024, en un ciclo de entrevistas en profundidad, Chiche había hablado de su infancia, de episodios que lo marcaron a fuego y de la relación íntima que construyó con la idea de la muerte, un tema que, lejos de esquivar, parecía abordar con la misma frontalidad con la que encaraba una nota policial o una entrevista a un funcionario. "Tuve que pedir ayuda a un psicoanalista para entender y aceptar la muerte", había dicho entonces, y esa confesión, lejos de debilitar su figura, le sumó una capa de humanidad que muchos descubrimos tarde, cuando entendimos que detrás del conductor vehemente había un hombre que también había tenido que aprender a sostenerse.

Yo, si me dejan opinar, me quedo con eso: con un periodista que entendió que la cercanía con el dolor no te resta autoridad, sino que te la da, y que por eso podía preguntar lo que otros no se animaban sin que el entrevistado se sintiera invadido, sino, paradójicamente, escuchado. Cinco décadas en la gráfica, la radio y la televisión no se sostienen solo con prontos vivos ni con reflejos rápidos: se sostienen con una ética de respeto por el otro que Chiche, aun en los programas más vertiginosos, nunca perdió del todo.

Recomendaciones para volver a mirarlo y escucharlo

  • Buscar en plataformas digitales sus entrevistas emblemáticas de los años ochenta y noventa, donde se lo ve en plenitud y se entiende de dónde vino el estilo frontal que marcó a varias generaciones de conductores.
  • Releer las columnas que firmó en distintos diarios y revistas a lo largo de cinco décadas, una buena manera de dimensionar al cronista detrás del personaje televisivo.
  • Escuchar las últimas emisiones de su programa de radio, donde se percibe a un Chiche que, ya con el cuerpo cansado, seguía conservando intacta la curiosidad por lo que le pasaba al país.
JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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