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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Adiós al Lex Luthor que cambió todo: por qué Michael Rosenbaum colgó la capa de villano en Smallville

El actor dejó la serie después de siete temporadas y nunca volvió para un crossover. Repaso de un alejamiento que tuvo tanto cansancio creativo como la partida de los showrunners que inventaron el universo de la serie.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Adiós al Lex Luthor que cambió todo: por qué Michael Rosenbaum colgó la capa de villano en Smallville

Recuerdo perfectamente la frase que Michael Rosenbaum repitió durante años cada vez que le preguntaban por su salida de Smallville, y la traigo a esta nota porque condensa, sin rodeos, el corazón de una decisión que durante mucho tiempo se leyó como un misterio de Hollywood: "Estaba preparado para seguir adelante y dar un nuevo paso". Con esa idea en la cabeza, el actor que durante siete temporadas le puso el cuerpo, la mirada y la sonrisa ambigua a Lex Luthor, el mejor amigo y luego peor enemigo de Clark Kent, decidió no renovar su contrato cuando terminó la séptima entrega de la ficción que en los primeros dos mil lo había convertido en una de las caras más reconocibles del género de superhéroes en televisión.

Smallville no fue la primera serie sobre Superman ni la primera versión joven del hombre de acero, pero sí fue la que reescribió, a principios del siglo veintiuno, las reglas del drama de origen superheroico en la pantalla chica. Empezó como un culebrón adolescente en el pueblo chico de Clark Kent, con Kristin Kreuk como Lana Lang y Tom Welling como un héroe todavía sin capa, y se fue transformando, temporada tras temporada, en una epopeya sobre el nacimiento de un mito. En ese universo, Rosenbaum no interpretaba a un villano clásico: componía a un amigo que se va corroyendo por dentro, un heredero dolido, un hombre que podía haber sido el gran aliado de Superman y terminó convertido en su némesis. Esa tensión, la de un antihéroe humano y magnético, fue una de las razones por las que la serie conquistó a un público adulto que descreía de las adaptaciones coloridas.

La salida de los creadores, el verdadero punto de quiebre

Lo que poca gente sabe, o recuerda, es que Rosenbaum había firmado originalmente por seis temporadas. Aceptó quedarse un año más cuando la producción se lo pidió, pero al cerrar la seventh season, la decisión estaba tomada: no iba a continuar aunque pudiera hacerlo. Y acá aparece el dato clave, el que él mismo mencionó en su podcast "Inside of You" y en entrevistas recientes: en el mismo momento en que se bajaba del barco, también se iban Alfred Gough y Miles Millar, los showrunners que habían creado la serie, los que habían imaginado ese pueblo de Kansas y la de su villano estrella. Sin el equipo creativo original, la serie dejaba de ser, para Rosenbaum, la misma serie. No era un capricho: para un actor que había construido a su personaje junto a esos guionistas, perder a los autores era perder el motor del trabajo. La séptima temporada se transformó así en una frontera natural, el cierre de un ciclo que él decidió no estirar.

Después de Lex: Guardianes, Flash animado y un posible regreso

  • Television: participó en la comedia Impastor, donde mostró un registro opuesto al del magnate de Smallville y confirmó que podía sostener un protagónico fuera del traje de villano.
  • Cine: se sumó a las dos últimas entregas de Guardianes de la Galaxia, pequeñas participaciones que le dieron un lugar en el universo Marvel después de haber sido una pieza central del canon DC.
  • Voz: prestó su voz a Flash en producciones animadas de DC, un regreso parcial al género que lo había hecho famoso, ahora del lado del héroe.
  • Videjuegos y papeles menores: completó una etapa de transición, en la que se dedicó a probar registros sin atarse a un megacontrato televisivo.

Rosenbaum sí volvió para el episodio final de Smallville, un cierre pensado como homenaje y reunión de elenco. Pero hubo un reencuentro que rechazó de plano: el crossover de "Crisis en Tierras Infinitas". Cuando le ofrecieron sumarse a esa movida multiversal, dijo que no. Su explicación fue tajante y, si me permiten la opinión, hasta simpática: "Solo hay sitio para un Lex. Si van a hacer una historia sobre el multiverso, no quiero estar con otros Lex". Dicho de otro modo, no le cerraba compartir la esencia de su personaje con otras versiones, porque para él, después de siete temporadas, Lex Luthor tenía una sola cara: la suya.

En el último tiempo Rosenbaum viene agitando una posibilidad que a los fans les enciende la cara: una continuación animada de Smallville, con él y Tom Welling poniendo la voz a sus personajes y con Gough y Millar otra vez en la escritura. Según contó, buena parte del elenco original estaría dispuesto a sumarse al proyecto. No hay fecha confirmada, ni plataforma, ni título, pero la sola idea de un reencuentro animado, a más de veinte años del debut de la serie, dice mucho del lazo que sigue uniendo a ese elenco con la ficción que los lanzó. Y a mí, personalmente, me deja una sensación que quiero compartir como recomendación: si la serie original los atrapó en aquella adolescencia o juventud que muchos de nosotros transitamos entre los dos mil y los dos mil diez, vale la pena volver a esos capítulos. No para revisitar una nostalgia vacía, sino para entender por qué un actor decidió dejarlo todo en la cima y por qué, casi dos décadas después, todavía hay público que pide su regreso. Si tenés ganas de (re)ver Smallville, te sugiero arrancar por la primera temporada y avanzar sin saltear la quinta y la sexta, que es donde el Lex Luthor de Rosenbaum se vuelve, definitivamente, inolvidable.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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