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Aftas que no se van: la advertencia que muchos subestiman y el camino para distinguirlas a tiempo

Una lesion en la mucosa que insiste, crece o viene acompanada de otros malestares puede estar diciendo algo mas que una simple lastimadura: aqui, como leer esas senales y cuando golpear la puerta del consultorio.

CN
Carla NazarSociedad · 8 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me siento en la mesa de la cocina con Marcela, una maestra jubilada de Moron que conozco hace anos, mientras me muestra, con esa mezcla de resignacion y curiosidad que tienen los que ya peregrinaron por varios consultorios, la lastimadura que arrastra en la cara interna de la mejilla izquierda desde hace casi un mes. No es la primera vez: dice que lleva mas de dos anos con episodios que van y vienen, siempre justificados por el stres, una lastima con el tenedor o, en el mejor de los casos, por nada. Esta vez, sin embargo, algo la intranquila: la llaga no cierra, mide mas de un centimetro y le cuesta hablar sin que el roce le despierte un ardor que antes no estaba. Marcela representa, sin saberlo, a una enorme cantidad de personas que conviven con aftas pensando que son un capricho del cuerpo y que, en algun punto, deberian prestarles mas atencion.

Porque las aftas o ulceras bucales son, en la enorme mayoria de los casos, lesiones frecuentes y benignas, que aparecen en la cara interna de las mejillas, debajo o sobre la lengua, en las encias, el interior de los labios o en el paladar blando, y que suelen presentar un centro blanquecino, gris o amarillento rodeado por un halo rojizo, precedidas a veces por un ardor o un hormigueo que anticipa lo que viene. A diferencia del herpes labial, no aparecen en la superficie exterior de los labios y no se contagian, una distincion clave que no siempre esta clara en la poblacion general.

Tamanos, formas y plazos: lo que dice la lesion segun como se presenta

La mas habitual, la afta menor, es pequena, redondeada y se resuelve en una o dos semanas sin dejar huellas en la mucosa. Existe, aunque menos frecuente, una variante mayor: mas profunda, mas dolorosa, capaz de tardar hasta seis semanas en cicatrizar. Y hay tambien una tercera forma, compuesta por multiples ulceraciones diminutas que tienden a agruparse como un enjambre molesto. Conocer en cual de esos tres cajones cae la lesion propia no es un dato menor: ayuda a los profesionales a decidir si basta con esperar o si conviene empezar a buscar algo mas.

  • Morderse la mejilla, un cepillado agresivo, el roce con un aparato de ortodoncia o una protesis mal ajustada y las quemaduras por alimentos calientes estan entre los traumatismos locales que mas disparan aftas puntuales.
  • El estres, el cansancio y los cambios hormonales asociados a la menstruacion o al embarazo figuran como desencadenantes frecuentes, sobre todo en personas con predisposicion.
  • Las carencias de hierro, acido folico, zinc, vitaminas del complejo B y vitamina D aparecen en la literatura como factores nutricionales vinculados a la recurrencia.

Sobre este ultimo punto, un metaanalisis publicado en 2024 en la revista BMC Oral Health encontro que las personas con aftas recurrentes registraban con mayor frecuencia deficit de vitamina B12, bajas reservas de hierro medidas por ferritina y niveles reducidos de hemoglobina, aunque los propios autores aclaran que esa asociacion no implica causalidad directa y que, en algunos indicadores, la evidencia disponible sigue siendo limitada. Es la clase de dato que, contado asi, sin solemnidad, sirve para que cada lector se pregunte con honestidad si su alimentacion le esta dando lo que necesita o si le esta faltando algo.

Cuando la afta deja de ser solo una afta

Lo que le preocupa a la odontologa Laura, que atiende en un centro de salud de La Plata y que conozco de coberturas periodisticas previas, no es el afta aislada sino el patron. Cuando las lesiones son multiples o reaparecen con frecuencia, la explicacion puede estar en una condicion de base, y ahi es donde la lista se abre y se pone seria: celiaquia, enfermedad de Crohn, lupus, enfermedad de Behcet, artritis reactiva, infecciones virales, bacterianas o fungicas y estados de inmunidad debilitada, incluido el VIH/sida. No se trata de asustar a nadie: se trata de entender que la boca, a veces, habla por el resto del cuerpo antes de que cualquier otro sintoma aparezca.

Hay, por eso, senales concretas que indican que la consulta no puede postergarse: una llaga que persiste mas de dos o tres semanas, lesiones que cambian de aspecto o que aumentan de tamano, dificultad para comer o hablar, fiebre asociada, aparicion simultanea de lesiones en otras zonas del cuerpo y cualquier sangrado inesperado. Frente a cualquiera de esas situaciones, la recomendacion profesional es uniforme: pedir turno, contar la historia con la mayor precision posible y, si hay algo que se repite, no barrerlo debajo de la alfombra.

Vuelvo a Marcela. Mientras nos despedimos en la puerta de su casa, me dice algo que resume, sin querer, lo que intento contar en esta nota: yo pense que era una lastimadura mas y capaz me esta avisando algo. Tiene razon. La boca, como cualquier frontera del cuerpo, tiene su propio lenguaje, y aprender a escucharlo -sin dramatizar, pero tambien sin desatender- es, probablemente, la forma mas razonable de cuidarse.

CN
Carla NazarSociedad

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