Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Era Hora Noticias

Era Hora Noticias

Portada — Vida —

Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada es la decisión más importante del año

Aunque el cuerpo no avise, la hipertensión, la diabetes o el colesterol alto pueden instalarse sin síntomas. Especialistas y sociedades médicas coinciden en que la consulta periódica es la herramienta más eficaz para anticiparse a enfermedades que, detectadas a tiempo, cambian radicalmente el pronóstico.

CN
Carla NazarSociedad · · 4 min de lectura
Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada es la decisión más importante del año

Son las nueve de la mañana en un centro de salud de barrio en La Plata y Laura, de 52 años, espera su turno para el control anual. No le duele nada, no se siente enferma, tampoco tiene quejas. Vino porque el médico de cabecera le recordó la cita por mensaje y, aunque pensó en postergarla, finalmente se sentó en la sala de espera con la libretita de la obra social en la mano. Lo que Laura todavía no sabe es que esa visita, que arrancó como un trámite más, le va a permitir ajustar la medicación para la presión, controlar un valor de glucemia que venía subiendo y confirmar que tiene al día la vacuna contra el sarampión. La escena se repite cada día en miles de consultorios del país y resume, mejor que cualquier manual, por qué los controles médicos preventivos importan aunque uno se sienta bien.

Sentirse bien no es lo mismo que estar sano

La confusión es tan común como peligrosa. La hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado o trastornos renales pueden desarrollarse durante años sin dar señales evidentes. Cuando los síntomas aparecen, en muchos casos la enfermedad ya está instalada y el tratamiento se vuelve más complejo. Por eso las guías médicas insisten en un punto: la ausencia de molestias no equivale a un estado de salud sin riesgos, y la consulta periódica existe precisamente para identificar esos factores antes de que deriven en complicaciones que comprometan la calidad de vida.

En una visita preventiva, el equipo de atención primaria puede registrar peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de evaluar ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa información en la mano, el profesional decide qué estudios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente. No se trata de pedir todo a todos: la indicación se personaliza, y ese es justamente el valor agregado del médico de cabecera frente a los chequeos express que se ofrecen por ahí.

  • Peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria.
  • Evaluación clínica de ojos, oídos, piel y mucosas.
  • Análisis de laboratorio paraFunctionamiento renal y hepático, glucemia, perfil lipídico, anemia y marcadores inflamatorios.
  • Revisión del calendario de vacunación según edad y condiciones personales.
  • Antecedentes familiares: si hubo enfermedades cardíacas, diabetes o cáncer, los estudios pueden comenzar antes o repetirse con más frecuencia.
“Los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah

La frecuencia de los controles cambia según la etapa de vida. Entre los 20 y los 30 años, una persona sana sin antecedentes puede requerir un chequeo cada uno a tres años. A partir de los 40, las recomendaciones suelen orientarse hacia controles anuales, porque a esa edad empiezan a aparecer con más frecuencia factores de riesgo que conviene vigilar de cerca. Entre los 45 y los 75 años, los especialistas recomiendan incorporar la detección de cáncer colorrectal; la colonoscopia cada diez años es una de las alternativas habituales, aunque los antecedentes familiares pueden adelantar ese inicio. Desde los 50 hasta los 59, los chequeos anuales son la pauta más frecuente, y a partir de los 65 se suman evaluaciones específicas como la densidad ósea o el control, según el caso.

Hay momentos de la vida en los que la consulta se vuelve ineludible. Durante el embarazo, los controles prenatales regulares permiten detectar complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal o infecciones que pueden afectar a la madre y al bebé. En pacientes con enfermedades crónicas ya diagnosticadas, la frecuencia se acorta y los estudios se intensifican, porque la estabilidad clínica no se sostiene sola: necesita monitoreo.

Vuelvo a Laura, que ya salió del consultorio con las órdenes para el laboratorio, la receta ajustada y la próxima cita agendada. Mientras camina hacia la parada del colectivo, me dice algo que resume esta nota: 'Vine sin ganas y me voy contenta, porque ahora sé que estoy bien de verdad y no solo porque me lo imagino'. Esa sensación, la de certeza que solo da un control hecho a tiempo, es la que vale la pena cultivar. Cuidarse antes de que aparezca el síntoma no es exagerar: es, en la mayoría de los casos, la diferencia entre un tratamiento simple y una complicación que se podría haber evitado.

CN
Carla NazarSociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo