Viernes, 28 de agosto de 2026
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Cliff Booth vuelve a las pistas: Fincher toma el volante del universo Tarantino en la secuela de Érase una vez en Hollywood

Netflix oficializó fecha y elenco de la nueva película con Brad Pitt como el doble de acción que le dio su primer Oscar. Repaso de un proyecto que cambia de director pero mantiene el pulso del guionista original.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 28 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

"No tengo muchos talentos, pero sé que no debo interponerme en el camino de una buena historia". La frase pertenece a Cliff Booth, el personaje que Brad Pitt convirtió en una de sus mejores interpretaciones y que ahora vuelve a la pantalla en Las nuevas desventuras de Cliff Booth, la secuela oficial de Érase una vez en Hollywood que Netflix acaba de confirmar con fecha y elenco. La película llegará a la plataforma el 23 de diciembre, después de dos semanas de recorrido en salas IMAX a nivel mundial, con un estreno en cines previsto para noviembre.

Yo, que sigo la carrera de Pitt desde los tiempos de Seven y Fight Club, confieso que me cuesta imaginar a Cliff Booth sin la voz narrativa de Tarantino detrás de cámara. Y sin embargo, el propio Tarantino lo explicó con una sinceridad que admiro: quiere reservar su próxima película como director, que planea sea la última, para algo que no sea una continuación. "Me encanta este guion, pero estaría repitiendo lo mismo", sostuvo. "Simplemente no me entusiasmaba". Es una postura adulta: prefiere ceder el timón antes que entregar una obra tibia.

Fincher al mando, Tarantino en el guion

David Fincher se hace cargo de la dirección a partir de un libreto escrito por Quentin Tarantino. La historia se ubica en 1977, ocho años después del cierre de la primera película, y sigue a un Booth que debe moverse en un Hollywood que ya no reconoce como propio. Es un salto temporal inteligente: permite que el personaje cargue con todo lo vivido en la masacre de Cielo Drive y con la amistad rota con su socio Rick Dalton, interpretado por Leonardo DiCaprio en la entrega original.

Acompañan a Pitt en el elenco Elizabeth Debicki, Carla Gugino, Yahya Abdul-Mateen II, Scott Caan, Peter Weller y Karren Karagulian, entre otros. Pitt también figura como productor junto a Ceán Chaffin, una productora histórica de Fincher, lo que habla de un ensamblaje pensado para que el pulso del director no choque con el ADN del personaje.

Por qué importa esta secuela

  • La película original, estrenada en 2019 por Sony Pictures, recaudó 377 millones de dólares en todo el mundo y obtuvo diez nominaciones al Oscar, con dos estatuillas: una para Pitt como actor de reparto y otra por diseño de producción.
  • Con los años se transformó en un título de culto y funcionó como plataforma de lanzamiento para varios actores que luego ganaron protagonismo en la industria.
  • Un adelanto breve ya había circulado durante la Super Bowl de febrero, donde la frase de Booth sobre las buenas historias anticipa el tono de la nueva entrega.
  • Es el primer cruce formal entre el universo Tarantino y la estética Fincher, dos cineastas que admiran mutuamente su obsesión por el detalle técnico.

Les digo lo que espero y lo que temo de esta película, en una de cal y otra de arena. Espero ver a un Pitt maduro, con los gestos medidos de alguien que ya pasó los sesenta, enfrentándose a un personaje que se construyó con la frescura de un galán de los años sesenta. Espero el rigor visual de Fincher, esa manera de filmar Los Ángeles que vimos en Zodiac y en Mindhunter, donde cada plano parece una confesión. Y espero que Tarantino, sin cámara pero con libreto, mantenga su oído para el diálogo de personajes secundarios, esos marginales que en sus películas terminan robándose la escena.

Lo que temo es más simple: que la nostalgia por la primera película funcione como muleta y termine diluyendo lo que esta nueva historia necesita para sostenerse sola. Una secuela vive o muere por su propia capacidad de sorprender, no por el cariño que le tengamos al material previo. Si Fincher impone su ritmo y Pitt se entrega a un Booth más gastado, más áspero, más consciente del paso del tiempo, tenemos una película para recordar. Si la operación se queda en el cumplimiento, habremos asistido a un ejercicio de marca y nada más.

Mi recomendación, si me permiten el consejo, es ir al cine en noviembre y no esperar al streaming. Esta película pide pantalla grande: la textura del celuloide en las escenas de acción, el diseño sonoro de una época que se termina, el trabajo físico de Pitt en un personaje que se gana la vida con el cuerpo. Cliff Booth merece ese viaje a la sala oscura, aunque sea para despedirnos de un Hollywood que, como él, tampoco va a volver.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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