Construir hoy en la provincia de Buenos Aires: casi nueve años de ahorro para levantar una casa de 70 metros cuadrados
El metro cuadrado completo trepó a 2.286.170 pesos en julio según APYMECO, con una suba acumulada de 14,61% en lo que va del año y un horizonte cada vez más lejano para las familias que sueñan con su vivienda propia.

El dato de partida es crudo y lo dice la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYMECO): construir un metro cuadrado en julio costó 2.286.170 pesos, un 1,38% más que en junio y un 14,61% por encima de enero. La cifra, que contempla materiales, mano de obra, gastos generales, beneficio empresario, honorarios profesionales y tasas municipales, funciona como radiografía actualizada de un mercado que no da respiro y que obliga a recalcular cualquier proyecto habitacional, incluso antes de colocar el primer ladrillo.
Llevado a una vivienda tipo de 70 metros cuadrados, el desembolso teórico se acerca a los 160 millones de pesos, un número que pone en perspectiva el esfuerzo de ahorro de cualquier hogar argentino y que explica por qué el sueño de la casa propia se aleja para los salarios medios, al mismo tiempo que se reconfiguran los plazos y las expectativas de quienes estaban evaluando iniciar una obra.
¿Cuántos meses de sueldo hacen falta para levantar una casa?
Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, tradujo el índice a una fórmula doméstica y por eso advertida: "Si querés saber cuánto es tu sueldo por metro cuadrado, agarrás tu sueldo, lo dividís por 2.300.000, que es lo que cuesta hoy construir una casa en Argentina, y ahí tenés cuánto necesitás ahorrar por mes". Con esa cuenta sobre la mesa, una persona que dispone de 1.500.000 pesos mensuales puede juntar, en el mejor de los casos, alrededor de 0,7 metros cuadrados por mes.
La consecuencia es matemática y demolida: para completar los 70 metros cuadrados de una vivienda familiar a valores de julio hacen falta unos 107 meses de ahorro continuo destinando íntegramente esos 1.500.000 pesos, lo que equivale prácticamente a nueve años sin desviar un solo peso hacia otros consumos, una condición que en la Argentina de 2026 suena más cercana a la excepción que a la regla para los asalariados.
¿Qué dice un índice y qué dice el otro?
El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires mide un costo más acotado, orientado a la ejecución pura de la obra, y registró en julio un promedio de 1.584.840 pesos por metro cuadrado, frente a los 1.376.688 pesos de enero, una diferencia que representa una suba cercana al 15% en apenas siete meses y que confirma la tendencia ascendente que ya había mostrado APYMECO en la provincia.
- Vivienda multivivienda sencilla: 1.546.161 pesos por metro cuadrado.
- Vivienda confortable: 1.845.223 pesos por metro cuadrado.
- Vivienda suntuosa: 1.660.650 pesos por metro cuadrado.
¿Qué insumos empujaron los precios y cuáles ayudaron a frenar?
Dentro de la variación mensual de julio, la mano de obra fue el componente que más subió, con un incremento del 2,10%, seguida por los materiales, que avanzaron 1,16%, y la provisión de terceros, que creció 0,74%, un cuadro que muestra cómo los distintos rubros aportan de manera desigual al índice general y que vuelve indispensable mirar el detalle para entender dónde se concentran las tensiones de costos.
- Subas más fuertes: griferías 19,17%, artefactos sanitarios 11,25% y hormigón elaborado 2,96%.
- Bajas relevantes: cemento -8,34%, hierro redondo -7,66% y ladrillos huecos sin variación.
Medido en dólares, en tanto, el metro cuadrado retrocedió apenas 0,28%, al pasar de 1.503 a 1.499 dólares, un movimiento marginal que muestra que la suba en pesos sigue muy vinculada a la dinámica cambiaria y que cualquier aceleración del tipo de cambio podría volver a recalentar los valores en moneda dura.
¿Qué falta hacer para que construir deje de ser una quimera?
El cuadro que dejan los números es claro y a la vez preocupante, ya que la brecha entre el ingreso disponible y el costo de construcción se ensancha mes a mes y no muestra señales de cerrarse, por lo que la política habitacional debería ocuparse, como mínimo, de tres frentes simultáneos: líneas de crédito accesibles en pesos y con tasas reales negativas, mecanismos de ahorro programado con algún tipo de cobertura frente a la inflación, y un esquema de incentivos para que las pymes constructoras y los profesionales puedan ofrecer presupuestos estables a plazos más largos, porque mientras el metro cuadrado siga corriendo a ese ritmo, hablar de acceso a la vivienda seguirá siendo, para la mayoría, un ejercicio de melancolía contable.
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