Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Era Hora Noticias

PortadaVida

Cuando la piel no deja dormir: la dermatitis atópica se cronifica y los bolsillos no aguantan

Un relevamiento de AEPSO revela que casi la mitad de los pacientes con dermatitis atópica pospone consultas o abandona tratamientos por motivos económicos. La picazón interrumpe el sueño, limita la vida social y laboral, y se asocia con mayor riesgo de ansiedad y depresión en una enfermedad que, según los especialistas, puede controlarse con diagnóstico temprano y seguimiento sostenido.

CN
Carla NazarSociedad · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Son las tres de la tarde en un consultorio de La Plata y Marta, de 52 años, se sienta frente al dermatólogo con la misma queja de siempre: una picazón que no la deja dormir desde hace meses. Sobre los pliegues del cuello y las muñecas, la piel se le ve enrojecida, agrietada, con esa costra fina que aparece cuando uno se rasca hasta lastimarse. Ella ya pasó por dos turnos que canceló a último momento y por un tubo de crema que dejó a medio usar porque no le alcanzó la plata para renovarlo. Hoy vino igual, aunque tuvo que pedirle a una hermana que la acompañara en colectivo hasta el centro. Lo que le pasa a Marta no es un caso aislado ni mucho menos una excepción: forma parte de una radiografía cada vez más cruda de lo que viven miles de personas con dermatitis atópica en la Argentina, donde sostener un tratamiento se volvió, para muchos, una carrera de obstáculos.

Porque la dermatitis atópica no es esa dermatitis pasajera que se va con un poco de crema y un cambio de jabón. Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel cuyo síntoma más incapacitante es la picazón persistente, que no tiene cura pero sí se puede controlar, siempre y cuando el paciente pueda pagar lo que el control cuesta. El problema, según advirtió la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), es que cada vez más personas directamente dejan de intentarlo.

Los números de un relevamiento que preocupa

AEPSO consultó a pacientes y cuidadores y los resultados son elocuentes: el 48,5 por ciento postergó o suspendió consultas médicas en los últimos seis meses por motivos económicos. El 44,8 por ciento tuvo dificultades para acceder a los medicamentos indicados y el 37,3 por ciento directamente redujo o dejó de comprarlos por falta de recursos. Cerca de dos de cada diez personas no seguía el tratamiento prescripto, y el motivo principal fue, otra vez, el bolsillo.

  • El 48,5% postergó o suspendió consultas médicas en los últimos seis meses por motivos económicos.
  • El 44,8% tuvo dificultades para acceder a los medicamentos indicados.
  • El 37,3% redujo o dejó de comprar los medicamentos por falta de recursos.
  • El 63,4% reportó alteraciones en la calidad del sueño.
  • El 61,9% debió modificar su rutina diaria.
  • El 56,7% consideró que la enfermedad afectó su calidad de vida en general.

Esos mismos números se traducen en noches sin dormir, en jornadas laborales que se cortan a la mitad, en cumpleaños a los que uno no va porque le da vergüenza mostrar los brazos, en chicos que faltan al colegio porque la picazón los vuelve irritables y los compañeros los miran raro. Quienes sufren picazón crónica e intensa tienen tres veces más probabilidades de desarrollar depresión y el doble de sufrir ansiedad, según advirtió la organización, que describió el cuadro con una crudeza que resume lo que muchos pacientes callan.

“El picor no deja dormir, ni permite la vida social, el trabajo, la escuela, baja la autoestima y complica tremendamente la dinámica familiar. Afecta la vida las 24 horas.”Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO

La dermatitis atópica afecta al menos al 10 por ciento de los niños y adolescentes argentinos, aunque también puede comenzar en la edad adulta y persistir: en aproximadamente tres de cada diez casos, la enfermedad que arrancó en la infancia sigue activa cuando el paciente ya es grande. Las lesiones aparecen en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y distintas zonas de los brazos y las piernas, y su evolución alterna brotes con períodos de remisión, lo que obliga a controles y cuidados sostenidos en el tiempo, justamente lo que muchos pacientes no pueden sostener por una cuestión de plata.

Por eso los especialistas insisten en que el diagnóstico temprano y un enfoque personalizado son claves: ajustar el tratamiento a las características de cada paciente permite controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Pero ese razonamiento choca una y otra vez con la misma pared: sostener el tratamiento en el tiempo sigue siendo el principal obstáculo, y las cifras de AEPSO lo demuestran con una claridad que ya nadie puede ignorar.

Marta, en La Plata, salió del consultorio con una orden para estudios y una receta que, otra vez, va a tener que pensar cómo pagar. Afuera la espera su hermana con un termo de mate. Son las cinco de la tarde y la piel le sigue picando, pero al menos hoy tiene un plan. Lo que no tiene, como tantos otros pacientes en su situación, es la certeza de que va a poder cumplirlo. Esa incertidumbre, que se repite en miles de hogares argentinos, es la que AEPSO y los dermatólogos quieren poner sobre la mesa: porque una enfermedad crónica de la piel no se trata solo con cremas y antihistamínicos, sino también con la posibilidad real de acceder a ellos.

CN
Carla NazarSociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo