Dólar estable y en el centro de la escena: el oficial se sostuvo en $1.530 y el blue apenas lo superó
El tipo de cambio minorista operó sin variantes este martes en el Banco Nación, mientras el paralelo se negoció a $1.545 y el valor para gastos con tarjeta en el exterior trepó a $1.995,50. El riesgo país se ubicó en 491 puntos y el ether volvió a mover la agenda de los activos digitales.

La jornada cambiaria de este martes arrancó y se desenvolvió sin sobresaltos en el principal banco público del país, donde el dólar oficial minorista —la referencia para la enorme mayoría de las operaciones cotidianas de empresas y familias— se mantuvo en 1.480 pesos para la compra y en 1.530 pesos para la venta en las pizarras del Banco Nación, un nivel que no registró variaciones a lo largo del día y que volvió a funcionar como anclaje de una economía que mira cada movimiento de la cotización con la atención de quien sabe que cualquier salto se traslada de manera casi inmediata a precios de bienes, servicios y combustibles.
En el mercado paralelo, el denominado dólar blue se negoció a 1.545 pesos para la venta, apenas por encima del oficial y dentro de un rango que en las últimas jornadas viene funcionando como una banda informal en la que la diferencia entre ambas cotizaciones se mantiene acotada, aunque sin desaparecer; esa distancia, que en otros momentos llegó a superar el ciento por ciento, hoy se reduce a poco más del uno por ciento y configura un escenario de relativa calma cambiaria que, no obstante, no oculta la presión de fondo que siguen ejerciendo las expectativas sobre el peso.
Para quienes paguen consumos en el exterior con tarjeta de débito o crédito —un universo que incluye desde quienes viajaron por turismo hasta quienes mantienen suscripciones a servicios internacionales o realizan compras en plataformas globales—, el costo efectivo ascendió a 1.995,50 pesos, un valor que surge de aplicar el 30 por ciento de percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias sobre el tipo de cambio minorista y que, desde la eliminación del impuesto PAIS, constituye el único recargo adicional que se monta sobre el oficial, con lo cual termina configurando un tercer precio del dólar que pesa sobre el consumo importado.
¿Qué dice la empresa y qué dice el estudio? Un oficial sin movimiento frente a una economía que sí se mueve
El Banco Central de la República Argentina, autoridad que gestiona el dólar mayorista como referencia para las transacciones entre bancos, empresas y el comercio exterior —un segmento que no está disponible para el público general sino reservado a operaciones del comercio internacional—, difunde la cotización oficial a partir de las 10 de la mañana a través del habitual comunicado de prensa y de su página web, en tanto que el valor del paralelo suele conocerse entre las 11 y las 11:30, cuando las casas de cambio informales del microcentro porteño comienzan a marcar precio y a definir la jornada para buena parte de los ahorristas que buscan dolarizarse fuera del sistema bancario.
En el frente de los indicadores de riesgo, el índice elaborado por JP Morgan que mide el sobrecosto que enfrenta la Argentina para financiarse en los mercados internacionales —más conocido como riesgo país— cerró en 491 puntos básicos, un nivel que, si bien resulta inferior al de los picos de crisis registrados en años previos, sigue ubicando a la deuda argentina entre las más castigadas del mundo emergente y refleja, según las interpretaciones más técnicas, la persistencia de dudas sobre la sostenibilidad del programa económico y sobre la capacidad de la economía de generar los dólares que el propio modelo promete.
En el segmento de activos digitales, Ether —la criptomoneda de la red Ethereum, que opera de forma continua sin interrupciones por feriados ni por horarios cambiarios y que funciona como referencia dentro del universo cripto por detrás del bitcoin— cotizó a 2.480,40 dólares, un valor que volvió a poner en agenda la discusión sobre el rol de estos activos como reserva de valor en un contexto donde el peso argentino sigue perdiendo poder adquisitivo y donde cada vez más ahorristas buscan coberturas por fuera del sistema financiero tradicional.
¿Qué falta hacer para que el peso deje de vivir mirando al dólar?
La estabilidad cambiaria de una jornada, aunque bienvenida por empresas y hogares que necesitan planificar precios y salarios, no resuelve el problema de fondo: mientras la Argentina no logre acumular reservas de manera consistente, no estabilice las expectativas de inflación y no ordene las cuentas públicas de forma sostenida, cada cotización del oficial seguirá funcionando menos como una referencia macroeconómica y más como una promesa a cumplir, con el blue como termómetro cotidiano de la desconfianza y el dólar tarjeta como recordatorio de que el costo de insertarse en el mundo sigue siendo, para el bolsillo argentino, decididamente elevado.
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