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El parador neuquino que resiste el cambio de estación y se reinventa para todo el año

A dos meses de su apertura, el dispositivo nocturno ya pasó por 400 personas y decidió no cerrar con la llegada de la primavera: se transformará en un refugio por etapas con foco en la reinserción laboral y familiar, inspirado en la experiencia de Ciudad Oculta.

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Carla NazarSociedad · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura
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La noche en Neuquén todavía muestra, en esta ciudad capital que se estira entre la cordillera y la meseta, a personas acomodando frazadas sobre las veredas del centro. Pero desde hace dos meses hay una puerta distinta abierta: la del parador nocturno que el municipio montó para alojar a quienes viven en la calle, y que ahora se prepara para un giro que rompe con la lógica de abrir en invierno y cerrar cuando llega el calor. Lo que empezó como un dispositivo de emergencia se está convirtiendo, contra todos los pronósticos, en un refugio que funcionará todo el año.

En apenas sesenta días, el parador registró alrededor de 400 personas atendidas y un promedio de 100 asistentes por noche, con picos que llegaron a 120. Los datos, que las autoridades locales cruzaron con el Registro Nacional de las Personas, muestran un perfil muy marcado: el 92 por ciento son varones y el 81 por ciento tiene domicilio declarado en Neuquén, lo que confirma que no se trata mayormente de personas de paso, sino de vecinos que cayeron en la calle y a los que el sistema, hasta ahora, no había podido contener.

Un refugio pensado por etapas, no por temperaturas

La decisión de no cerrar con la primavera obligó a repensar el funcionamiento. El nuevo esquema mantiene la lógica de bajo umbral que ya se aplica, es decir, la entrada sin requisitos ni condiciones previas, y le suma dos etapas más, de mediano y alto umbral, pensadas para acompañar procesos concretos: conseguir un empleo, recuperar el vínculo con la familia, acceder a un alquiler. La idea es que cada usuario avance a su ritmo, con un equipo interdisciplinario que evalúa los pasos.

  • Nivel 1, de bajo umbral: recibe a cualquier persona en situación de vulnerabilidad, sin exigir abstinencia de consumos problemáticos.
  • Nivel 2, de mediano umbral: pensado para quienes empiezan a estabilizarse y pueden sostener cierta rutina.
  • Nivel 3, de alto umbral: orientado a la autonomía, con foco en reinserción laboral, revinculación familiar y acceso a una vivienda propia.

El modelo se inspira en lo que funcionó en Ciudad Oculta, en el área metropolitana de Buenos Aires, adonde autoridades neuquinas viajaron durante dos días para conocer de primera mano cómo lo hacen organizaciones con años de experiencia en el tema. Esa visita, contada por quienes participaron, fue el punto de partida del nuevo diseño y la razón de que el parador deje de pensarse como una respuesta estacional.

Salud presente y un punto de partida nuevo

Los servicios que ya están en marcha se mantendrán y se ampliarán. El parador cuenta con atención podológica los miércoles, residentes de medicina general y odontología, y un equipo de psicólogos que realiza abordajes individuales. Con el cambio de formato se sumarán grupos terapéuticos con mayor frecuencia, la presencia activa del Ministerio de Salud provincial y un trabajo coordinado con otros refugios de mediano umbral que ya funcionan en la ciudad, de modo que nadie quede a mitad de camino cuando pase de una etapa a la siguiente.

Además, la logística nocturna se modificará: el punto de encuentro y traslado dejará de ser la Catedral María Auxiliadora y pasará a ser un tráiler instalado junto al Hospital Bouquet Roldán, donde los usuarios podrán dejar sus pertenencias. Desde allí serán derivados al refugio, aunque quienes estén en condiciones podrán movilizarse por sus propios medios. El ingreso, como hasta ahora, es voluntario, y dentro del espacio rigen reglas de convivencia que son condición para sostener la convivencia.

“Todavía hay gente que duerme en la calle y no se acerca al parador. Por eso el desafío de acá en adelante no es solo sostener lo que se construyó, sino ir a buscar a esos vecinos que todavía eligen la vereda, que son los que más nos preocupan.”Fuente del equipo de coordinación del parador, Neuquén

Lo que empezó como una respuesta de emergencia frente al frío neuquino se está transformando, dos meses después, en una política que se propone no soltar a nadie cuando llegue el verano. Y esa, en una provincia donde las temperaturas cortan como cuchillo y la indiferencia también, es la parte de la historia que todavía no se terminó de escribir.

CN
Carla NazarSociedad

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