Empleo juvenil en la Argentina: el 85,8% de los jóvenes de 18 a 25 años queda fuera del trabajo formal
Un informe de la UCA muestra que solo el 14,2% de los jóvenes accede a un empleo pleno, mientras la precariedad, la inactividad y el desempleo se distribuyen según el estrato socioeconómico del hogar. La posibilidad de estudiar y trabajar al mismo tiempo se reduce a una excepción minoritaria.

El INDEC y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina coinciden en señalar un fenómeno estructural del mercado laboral local: el empleo pleno es la excepción entre los jóvenes de 18 a 25 años. Según el último relevamiento del ODSA, apenas el 14,2% de ese universo accede a un trabajo registrado en condiciones plenas, mientras que el 85,8% restante se reparte entre la informalidad, la precariedad, el desempleo de corta o larga duración y la inactividad total. La fragmentación del mercado laboral juvenil queda así configurada como una de las notas distintivas del período, con una profundidad que el organismo describe como persistente y escasamente permeable a la movilidad social ascendente.
Los datos desagregados permiten dimensionar el problema con mayor precisión. El 30,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años cuenta con algún tipo de empleo regular, pero dentro de ese segmento el 16% trabaja en condiciones de precariedad. Un 22,5% se desenvuelve en changas, tareas eventuales o intermitentes, o atravesó recientemente un episodio de desempleo. El 10,7% acumula más de seis meses sin trabajo, en lo que los especialistas denominan desempleo de larga duración, y el 36,6% directamente no busca ni ejerce actividad laboral remunerada. La comparación con el mismo tramo etario del año anterior no muestra variaciones sustanciales, lo que refuerza la lectura de un cuadro estructural más que coyuntural.
El origen familiar como variable determinante
El informe del ODSA advierte que la posición socioeconómica del hogar de origen funciona como una suerte de puerta de entrada diferencial al mercado laboral. El 20,7% de los jóvenes argentinos de 18 a 25 años no estudia ni trabaja, pero esa cifra se duplica según el estrato: alcanza al 34,2% en el estrato muy bajo y se reduce al 8,3% en el estrato medio alto. La posibilidad de dedicarse exclusivamente al estudio presenta una brecha todavía más pronunciada: el 41,2% de los jóvenes del estrato medio alto solo estudia, mientras que en el estrato muy bajo esa proporción cae al 15,6%. Apenas un 13% del total logra combinar estudio y trabajo de manera simultánea, lo que sitúa la inserción plena como una trayectoria reservada a una minoría.
- Empleo pleno: 14,2% del total de jóvenes de 18 a 25 años, con acceso a trabajo registrado y cobertura social.
- Empleo regular pero precario: 16% dentro del 30,2% que posee algún tipo de empleo registrado.
- Trabajo informal o eventual: 22,5% realiza changas, tareas intermitentes o pasó por un desempleo reciente.
- Desempleo de larga duración: 10,7% acumula más de seis meses sin inserción laboral.
- Inactividad total: 36,6% no busca ni ejerce actividad remunerada.
- Ni estudia ni trabaja: 20,7% en el promedio; 34,2% en el estrato muy bajo y 8,3% en el medio alto.
- Solo estudia: 41,2% en el estrato medio alto y 15,6% en el estrato muy bajo.
El peso del empleo del principal sostén económico del hogar aparece como un factor clave en la dinámica descrita por el ODSA. Cuando ese adulto cuenta con un empleo pleno de derechos, las chances del joven de sostenerse dentro del sistema educativo aumentan de manera considerable. Cuando en el hogar predominan la precariedad o el desempleo, crece la probabilidad de que el joven tampoco estudie ni trabaje. El organismo, sin embargo, formula una advertencia que matiza cualquier lectura lineal: incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja. La inserción irregular sin estudio, por caso, aumenta del 4,9% al 26,8% entre el estrato medio alto y el muy bajo, mientras que quienes no estudian ni trabajan pasan del 13,3% al 30,5% cuando el jefe o jefa de hogar deja de tener empleo pleno y queda expuesto a subempleo o desempleo inestable.
El impacto sobre los ingresos domésticos resulta directo y se refleja en los registros de la consultora Zentrix. El 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible, frente al 60,6% de quienes tienen entre 40 y 59 años. La menor antigüedad laboral, la mayor incidencia de la informalidad y los salarios de entrada explican en buena parte esa diferencia, que se traduce en una restricción efectiva para sostener trayectorias educativas prolongadas o procesos de búsqueda de empleo más selectivos.
“Incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.”Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) - UCA
Qué espera el mercado
Los analistas consultados por el portal coinciden en que el cuadro descrito por el ODSA configura una restricción seria para el desarrollo de capital humano y para la productividad agregada de la economía argentina de los próximos años. El mercado laboral aguarda señales concretas en materia de reducción de la informalidad, ampliación de los programas de primer empleo formal y articulación entre el sistema educativo y las demandas del sector productivo. Sin esos cambios, la combinación entre estudio y trabajo seguirá siendo, como muestra el informe de la UCA, una excepción reservada al 13% de los jóvenes, con la consecuencia agregada de que siete de cada diez permanezcan al margen del empleo registrado, del sistema educativo o de ambos en simultáneo.
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