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Estornudar de alegría: la señal que muchos dueños de perros malinterpretan

Un adiestrador canino explica que ese sonido, en la mayoría de los casos, es pura comunicación emocional y no un síntoma de enfermedad, aunque hay pistas claras para distinguir cuándo sí conviene ir al veterinario.

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Carla NazarSociedad · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo primero que hago cuando llego a casa y Perla me recibe con tres estornudos cortos en la cara es preguntarle si está contenta o si se le metió algo en la nariz. Esa duda, créanme, se repite en cada living de la Argentina cada vez que un perro estornuda y su dueño ya tiene el teléfono en la mano, listo para llamar al veterinario. La escena, que parece menor, esconde un malentendido enorme: confundimos un gesto de alegría con un síntoma de enfermedad, y así empezamos a medicalizar lo que en realidad es puro lenguaje canino.

El adiestrador Tony Silvestre, que trabaja hace años en el adiestramiento de perros en distintas provincias del país, lo dice sin rodeos: "Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo". La frase, simple, desarma una creencia muy instalada. La explicación, según me cuenta, es fisiológica: durante los momentos de alta excitación, como el juego, las caricias o la expectativa de salir a pasear, el perro acumula presión en las vías respiratorias y necesita liberarla. El estornudo es, literalmente, una válvula de escape.

El cuerpo entero dice si todo está bien

Antes de entrar en pánico, conviene mirar al perro completo. La clave está en leer el lenguaje corporal como un todo integrado y no quedarse solo con el sonido que nos llamó la atención. Si el animal está feliz, todo su cuerpo lo va a estar mostrando de manera coherente y simultánea.

  • Mirada tranquila y suave, sin tensión en los ojos ni en el hocico.
  • Cola moviéndose con ritmo natural, sin rigidez ni movimientos bruscos.
  • Orejas en posición relajada, de acuerdo con la raza y el contexto.
  • Postura distendida, sin encorvarse ni mostrar signos de dolor.
  • Curiosidad durante el paseo y calma al interactuar con otros perros.
  • Panza expuesta al recostarse boca arriba, señal inequívoca de confianza plena.
“Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino

Hay, además, causas externas menores que también son benignas: el ingreso de agua a las fosas nasales después de beber rápido o de un chapuzón en la pileta, por ejemplo, puede disparar uno o dos estornudos sin que eso indique ningún problema serio. La consulta al recién se vuelve imprescindible cuando los estornudos se repiten en el tiempo y aparecen otros indicadores: falta de apetito, decaimiento, fatiga fuera de lo habitual o una respiración agitada incluso en reposo. Esa combinación ya no es comunicación emocional ni una molestia pasajera: es una señal veterinaria que requiere atención profesional sin demoras.

El criterio simple para no equivocarse

El propio Silvestre propone una regla práctica que sirve para cualquier dueño, sin importar la edad ni la experiencia con perros. Si el estornudo aparece en medio de una situación de alegría o de juego y el animal muestra todos los indicadores de bienestar que mencionamos antes, no hay motivo real de alarma: estamos frente a un desbordamiento de emoción. En cambio, si los estornudos se vuelven reiterados, no tienen vínculo con el juego ni con la emoción, y se acompañan de cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, la consulta profesional no puede esperar. Conocer este lenguaje tan particular mejora la convivencia y, sobre todo, evita diagnósticos erróneos que terminan estresando al perro y al dueño. Volví a mirar a Perla, que ya estaba dormida boca arriba con las patas al aire, y entendí que ese estornudo de bienvenida nunca fue otra cosa que un "te extrañé" en idioma canino.

CN
Carla NazarSociedad

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