Sábado, 19 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Era Hora Noticias

Financiar un auto en el Nación: pagar seis años cuesta casi un 60% más por mes que devolverlo en tres, aun con el sueldo acreditado

Una simulación con un eléctrico JMEV Easy 3 de algo más de 25,9 millones de pesos muestra cómo se disparan las cuotas y los ingresos mínimos requeridos según el plazo y si el cliente cobra o no sus haberes en la entidad. La línea UVA arranca más barata, pero ajusta por inflación.

AL
Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 19 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Conseguir un crédito prendario del Banco Nación para comprar un auto nuevo de 25.941.500 pesos exige, como mínimo, un ingreso neto mensual de 3.489.481,49 pesos cuando el cliente cobra su sueldo en la propia entidad y acepta devolver el dinero en 72 meses. Ese umbral se dispara hasta 5.164.325,98 pesos si se quiere acortar el plazo a 36 meses y no se tiene acreditación de haberes en el banco, según la simulación oficial que la entidad pública para un JMEV Easy 3.

El dato de partida no es menor: el financiamiento no es exclusivo de ese modelo eléctrico, sino un cálculo estandarizado que el Nación publica como referencia, y que se aplica a cualquier vehículo nuevo o usado de hasta diez años de antigüedad cuyo precio, IVA incluido, oscile entre 1.000.000 y 100.000.000 de pesos.

Qué cuota termina pagando cada perfil de cliente

  • Devolución en 72 meses con sueldo en el Nación: cuota de 1.046.844,45 pesos e ingreso mínimo exigido de 3.489.481,49 pesos.
  • Devolución en 72 meses sin sueldo en el Nación: cuota de 1.274.255,85 pesos e ingreso mínimo exigido de 4.247.519,48 pesos.
  • Devolución en 36 meses con sueldo en el Nación: cuota de 1.351.650,58 pesos e ingreso mínimo exigido de 4.505.501,92 pesos.
  • Devolución en 36 meses sin sueldo en el Nación: cuota de 1.549.297,80 pesos e ingreso mínimo exigido de 5.164.325,98 pesos.

Estirar el plazo baja la cuota mensual, pero encarece el total abonado al final del préstamo. En el extremo más barato, los pagos representan alrededor del 4% del precio del vehículo cada mes; en el más caro, rozan el 6%. A eso hay que sumarle el patentamiento y otros gastos de la operatoria, que no están contemplados dentro del crédito y deben pagarse aparte.

Qué dice el banco frente a lo que efectivamente cobra

El Nación exhibe una tasa nominal anual del 36% para clientes con acreditación de haberes, que trepa al 46% para el resto. Pero la foto real del costo es otra: el costo financiero total efectivo anual llega al 53,40% en el primer caso y al 72,30% en el segundo. Es decir, la diferencia entre tener el sueldo en el banco y no tenerlo no se reduce a un beneficio comercial: modifica de manera estructural el costo del crédito y el esfuerzo mensual que debe hacer la familia.

La línea UVA aparece como una puerta de entrada más accesible. En un ejemplo de 10.000.000 de pesos a 60 meses, la primera cuota para un cliente con haberes en el Nación arranca en 292.656 pesos, frente a los 424.330 pesos de la alternativa en pesos a tasa fija. La cuota es más baja, pero se actualiza por la inflación: la tasa nominal anual es del 19% para ese segmento y del 25% para los demás, con plazos de 12 a 60 meses.

Los importes son orientativos, aclara el propio banco, y dependen de la evaluación crediticia y de las condiciones vigentes al momento de solicitar el préstamo. Aun así, la conclusión es incómoda para el bolsillo: en un país donde el salario mínimo vital y móvil se ubica muy por debajo de los 3,4 millones de pesos, acceder a un auto financiado en el banco oficial ya requiere ingresos comparables a los de un cargo gerencial medio, y el esfuerzo se multiplica cuando se quiere bajar la carga de intereses.

Falta que el Nación transparente cuánto se paga en total, en pesos constantes, por cada combinación de plazo y perfil, y que publique simulaciones comparables con bancos privados y con concesionarias oficiales. Sin esa información, el cliente termina decidiendo a ciegas entre una cuota fija que parece cara y una UVA que arranca barata, pero que puede dejar de serlo en cualquier escalada inflacionaria.

AL
Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo