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Jubilaciones de octubre: el alza formal de 1,66% esconde un deterioro real para 2,89 millones de beneficiarios que dependen del bono congelado

El haber mínimo se ubicará en 492.676 pesos netos tras sumar el refuerzo de 70.000 y descontar el aporte al PAMI, mientras el haber máximo rozará los 2,77 millones. El bono cumplirá 31 meses sin actualización y licúa la suba efectiva al 1,42%.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 11 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En octubre, el sistema previsional argentino aplicará un incremento de 1,66% sobre jubilaciones y pensiones del régimen general, en línea con la variación que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto según los datos difundidos por el INDEC, lo que deja al haber mínimo en 435.748,51 pesos y, tras sumar el bono extraordinario de 70.000 pesos y descontar el aporte del 3% destinado al PAMI, arroja un ingreso neto de 492.676,05 pesos para quienes perciben la prestación más baja del sistema, mientras que el haber máximo ascenderá a 2.932.174,85 pesos brutos y a 2.769.316,82 pesos luego de aplicada la retención correspondiente.

¿Cuánto cobrarán finalmente los jubilados que dependen del refuerzo?

El bono de 70.000 pesos no se actualiza desde marzo de 2024 y, según cálculos basados en los datos oficiales, eso significa que los aproximadamente 2,89 millones de beneficiarios que perciben el haber mínimo más ese complemento afrontarán en octubre un incremento efectivo de apenas 1,42%, sensiblemente inferior al 1,66% formal del reajuste, una brecha que se acumula mes a mes desde hace 31 períodos consecutivos y que en la práctica comprime el poder adquisitivo del sector más vulnerable del régimen previsional, porque mientras el índice de precios se recalcula todos los meses, el refuerzo permanece inalterado desde hace más de dos años.

¿Qué pasa con las pensiones no contributivas y la PUAM?

El mismo porcentaje de movilidad alcanza a las pensiones no contributivas: la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), a la que se accede a los 65 años sin requisitos de aportes, quedará en 348.598,81 pesos y, con el bono incorporado, alcanzará 418.598,81 pesos brutos y 408.140,85 pesos netos una vez descontado el aporte al PAMI; la pensión por invalidez laboral, equivalente al 70% del haber mínimo, será de 305.023,96 pesos y, sumando el complemento, llegará a 365.873,24 pesos en mano, cifras que reproducen la misma distorsión entre el alza nominal y el poder adquisitivo real que aqueja al régimen general.

¿Cómo impacta la movilidad en la AUH y en las asignaciones familiares?

La Asignación Universal por Hijo (AUH) también se reajustará: 156.588 pesos mensuales por cada menor de 18 años y 509.863 pesos por hijos con discapacidad, con la operatoria habitual que libera el 80% cada mes y retiene el 20% restante hasta un pago anual sujeto a la presentación del certificado de salud y escolaridad, en tanto que para empleados formales y monotributistas las asignaciones familiares quedaron establecidas en cuatro tramos —78.304, 52.821, 31.949 o 16.486 pesos por hijo menor, según el ingreso total del hogar—, con un tope familiar de 6.419.725 pesos y un tope individual de 3.209.862 pesos para acceder a esas prestaciones.

¿Qué ocurre con los aportes de autónomos y asalariados?

La movilidad también modifica la base de cálculo de los aportes previsionales de los trabajadores autónomos y de una franja de asalariados: el salario mínimo de referencia para aportes será de aproximadamente 146.760 pesos y el máximo ascenderá a 4.769.631 pesos, una actualización que impacta directamente en los ingresos disponibles de quienes tributan por el régimen simplificado o por el régimen general, dado que la suba del parámetro inferior puede traducirse en una cuota más cara para los monotributistas que aún permanecen en las escalas más bajas.

¿Qué falta hacer para que el ajuste no se siga licuando?

La pregunta que permanece abierta es cuándo el Gobierno decidirá recomponer el bono de 70.000 pesos, que lleva 31 meses sin variación y que en la práctica convierte un alza formal de 1,66% en un incremento real de 1,42% para casi tres millones de personas, una distorsión que se profundiza porque mientras la fórmula de movilidad se actualiza mes a mes con el IPC, el refuerzo permanece congelado desde marzo de 2024, de modo que mientras no se modifique ese adicional —o se incorpore su actualización a la propia Ley de Movilidad—, cada reajuste seguirá trasladando a los haberes más bajos una suba teórica que el bolsillo no termina de percibir.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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