Jubilaciones y AUH: el ajuste de septiembre llega con una suba del 2,11% y deja al descubierto la pulsejada entre haberes e inflación
Entre el lunes 14 y el viernes 18 de septiembre, la ANSES liquida jubilaciones, Asignación Universal por Hijo, Asignación por Embarazo, Prenatal, Pensiones No Contributivas y Asignaciones Familiares con un incremento calculado a partir del IPC de julio; el orden de cobro se define por la terminación del DNI y los beneficiarios pueden consultar fecha y lugar en Mi ANSES.

Desde este lunes 14 y hasta el viernes 18 de septiembre, la Administración Nacional de la Seguridad Social puso en marcha el calendario de pagos correspondiente al noveno mes del año, con jubilaciones, pensiones y asignaciones que ya vienen con los valores recalculados. La novedad central de la liquidación es la aplicación de un incremento del 2,11%, que la ANSES aplica como actualización automática tomando como referencia la variación del Índice de Precios al Consumidor registrada dos meses atrás, en este caso la de julio, que según los datos oficiales fue del 2,1%. La diferencia de una centésima entre ambos porcentajes responde al criterio técnico de trabajar con dos decimales para fijar el monto exacto de cada prestación, una cuestión menor en el número pero relevante cuando se multiplica por la cantidad de beneficiarios que cobran en el país.
En esta primera semana del calendario de septiembre quedan comprendidas las jubilaciones mínimas y medias, la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo, la Asignación por Prenatal, las Pensiones No Contributivas y las Asignaciones Familiares que están asociadas a esas pensiones. El día específico de cobro dentro de la ventana de cinco días hábiles se define por la terminación del número de DNI de cada beneficiario, un mecanismo que la ANSES repite mes a mes para ordenar la concurrencia a las sucursales y a los canales digitales y evitar aglomeraciones en las entidades pagadoras.
¿Cómo se consulta la fecha y el lugar de cobro?
Cada titular puede verificar la fecha y el lugar exacto de pago ingresando a Mi ANSES con su CUIL y su Clave de la Seguridad Social. Una vez dentro del sistema, la plataforma muestra el primer y el último día disponibles para retirar el haber según la prestación que le corresponde, una herramienta que se volvió indispensable desde la pandemia y que hoy concentra la mayor parte de las consultas, relegando al mostrador bancario a los casos que no pueden resolver su trámite de manera remota.
¿Se puede cambiar el medio de cobro sin ir al banco?
La respuesta es sí. Quienes necesiten modificar la forma en que perciben el dinero, por ejemplo pasar de una cuenta bancaria a una billetera virtual o viceversa, pueden gestionar el cambio directamente desde Mi ANSES o desde la aplicación móvil del organismo. El trámite exige verificar los datos de contacto cargados, es decir correo electrónico, celular y domicilio, ingresar un código de validación que llega por mail o por SMS y, como paso final, confirmar el número de trámite del DNI. Una vez completado ese circuito, el nuevo medio de pago queda activo a los sesenta días corridos, un plazo que suele generar quejas entre los beneficiarios porque, en un contexto de inflación mensual, dos meses sin poder disponer del dinero por el canal elegido equivale a licuar parte del haber. Los residentes en la zona austral, en tanto, deben seleccionar una sucursal bancaria para no perder el adicional que les corresponde por esa condición geográfica.
¿Qué evaluación merece el ajuste frente a la inflación más reciente?
El esquema de movilidad vigente vuelve a quedar en el centro de la discusión, porque el 2,11% aplicado en septiembre refleja la inflación de julio, ya superada por la dinámica de precios de agosto. Mientras el haber previsional se actualiza con dos meses de rezago, los costos de alimentos, servicios y combustibles que golpean el bolsillo de jubilados y beneficiarios de la AUH se recalibran al ritmo de la actualidad, de modo que cada nuevo ajuste llega, por diseño, desfasado respecto del último mes vivido. Esa brecha, que en períodos de aceleración inflacionaria se agranda y en momentos de desaceleración se acorta, es el punto más cuestionado por especialistas y organizaciones de defensa de los derechos previsionales, que insisten en discutir una movilidad que contemple variables adicionales como el salario formal, los ingresos tributarios o la evolución específica de la canasta de los adultos mayores. Hasta que esa discusión no avance en el Congreso o en acuerdos con el Ejecutivo, los haberes seguirán llegando tarde respecto de los precios que se proponen cubrir, y los titulares deberán estirar los montos actualizados con la inflación pasada mientras la economía del presente les marca otro ritmo.
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