Domingo, 13 de septiembre de 2026
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La brecha cambiaria se achica a menos del uno por ciento: el dólar oficial tocó los 1.530 pesos y el blue quedó a apenas diez pesos

El Banco Nación fijó este lunes la cotización minorista en 1.480 pesos para la compra y 1.530 para la venta, mientras que el paralelo se negoció a 1.540. La distancia entre ambos se redujo a un nivel que no se veía desde antes de la unificación cambiaria y reabre el debate sobre la efectividad de los controles.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El mercado cambiario argentino arrancó la semana con una señal que hacía meses no se registraba con tanta nitidez: la diferencia entre el dólar oficial y el dólar blue se comprimió hasta quedar por debajo del uno por ciento, una brecha residual de apenas diez pesos entre la cotización del primero y la cotización del segundo, en un contexto donde el precio del dólar oficial minorista cerró en 1.530 pesos para la venta en el Banco Nación y en 1.480 pesos para la compra, mientras que el paralelo se ubicó en 1.540 pesos para la venta, un nivel que volvió a poner la lupa sobre la efectividad de los controles cambiarios vigentes.

Lo que se observa a primera vista es una convergencia casi total entre ambos tipos de cambio, un fenómeno que hasta hace poco parecía improbable y que, según los analistas consultados por este medio, responde a una combinación de factores que incluyen la dinámica de los flujos financieros, la intervención sobre los dólares financieros y el comportamiento estacional de la demanda minorista de divisas, aunque todavía persiste una duda razonable sobre la sostenibilidad de ese alineamiento cuando aumenten las necesidades de compra por parte de quienes deben pagar compromisos en moneda extranjera.

¿Qué pasa con el MEP y el contado con liquidación en este nuevo escenario?

Además del oficial y del blue, existen otras variantes del tipo de cambio que se construyen a partir de operaciones con bonos o acciones que cotizan simultáneamente en pesos y en dólares, como el dólar MEP y el contado con liquidación, dos modalidades que se obtienen dentro del sistema financiero regulado y que, a diferencia del blue, operan con total transparencia y trazabilidad, lo que les permite funcionar como referencia válida para empresas, inversores y ahorristas que necesitan acceder a divisas sin pasar por las restricciones del mercado oficial ni exponerse a la informalidad de las casas de cambio no autorizadas.

¿Qué dice el mercado sobre la durabilidad de este achicamiento de la brecha?

La lectura que hacen los operadores es que este alineamiento responde, en buena medida, a una combinación de factores que incluyen la dinámica de los flujos financieros, la intervención sobre los dólares financieros y el comportamiento estacional de la demanda minorista de divisas, aunque todavía persiste una duda razonable sobre la sostenibilidad de ese alineamiento cuando aumenten las necesidades de compra por parte de quienes deben pagar compromisos en moneda extranjera, por lo que el dato de hoy debe leerse como una fotografía del momento y no como una tendencia irreversible.

Para el presupuesto cotidiano, el dato concreto es que el tipo de cambio que más impacta es el oficial minorista, ya que es el que se aplica cuando se paga con tarjeta en el exterior o se realizan compras en plataformas internacionales, y a ese valor base se suman los impuestos que correspondan según el tipo de operación, lo que termina elevando el costo real para el consumidor final muy por encima de los 1.530 pesos que aparecen en la pizarra del banco, un detalle que suele pasar inadvertido pero que resulta determinante para dimensionar el verdadero costo de cualquier gasto dolarizado del mes.

¿Qué falta para entender hacia dónde va la cotización en los próximos días?

Falta todavía observar cómo reaccionan los dólares financieros MEP y CCL cuando se conozca el volumen real de operaciones de la semana, falta medir si la demanda minorista se sostiene en estos niveles o si reaparece la presión compradora típica de fin de mes, y falta, sobre todo, que el Banco Central y el equipo económico expliciten qué nivel de brecha consideran consistente con el programa económico vigente, porque sin esa referencia oficial, la cifra de hoy puede leerse como un logro o como una simple pausa momentánea dentro de una dinámica cambiaria que, como quedó demostrado en los últimos años, suele cambiar de signo con una velocidad que nadie anticipa.

AL
Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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