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La gripe que vuelve y alarma: cuando un resfrío de toda la vida deja de ser solo un resfrío

Falta de aire, opresión en el pecho y un empeoramiento súbito después de una mejoría son las señales que, según el infectólogo Dhatri Kotekal, marcan el límite entre una gripe que se pasa en la casa y una urgencia médica que no admite demoras.

CN
Carla NazarSociedad · 20 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En un consultorio cualquiera del conurbano bonaerense, una mujer de 52 años le cuenta a su médica de cabecera que el martes la gripe parecía haber dado el brazo a torcer: había dormido mejor, recuperado el apetito y hasta se animó a levantarse para hacer un té. Cuarenta y ocho horas después, la fiebre regresó con todo, le apareció un dolor punzante en el pecho del lado izquierdo y le costaba terminar una frase sin quedarse sin aire. Esa historia, que se repite en guardias y centros de salud de toda la Argentina cada invierno, es la que describe a la perfección el infectólogo Dhatri Kotekal, de Cleveland Clinic, cuando advierte que la influenza puede dejar de ser un trámite molesto y transformarse en una urgencia seria.

Sentirse bien y empeorar de golpe: la señal que muchos malinterpretan

Kotekal, consultado por ese portal especializado en salud, fue categórico al describir lo que en la jerga médica se conoce como el "doble pico" de la gripe: el paciente empieza a mejorar y, de un día para otro, vuelve a sentirse peor. "Ese rebrote puede indicar que se montó una infección secundaria, como una neumonía", explicó Dhatri, como le dicen sus colegas, y agregó que la evolución del cuadro importa tanto como los síntomas del primer día. La recomendación, entonces, no es quedarse en casa esperando que pase: es consultar de inmediato.

Las señales que indican que hay que ir a la guardia

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Dolor o presión persistente en el pecho.
  • Labios o uñas azulados, un signo de que la sangre no está oxigenando bien.
  • Confusión repentina o desmayo.
  • Vómitos intensos que no se cortan y llevan a una deshidratación severa.
  • En los más chicos, respiración acelerada y llanto inconsolable.

Quiénes están en el ojo de la tormenta

Aunque a veces se la pase por alto, la gripe no distingue tanto como uno quisiera. Kotekal puso el foco en las personas con diabetes, enfermedades renales, cardiopatías, dolencias pulmonares u obesidad: en esos pacientes, el deterioro puede darse en apenas 24 o 48 horas. También integran el grupo de mayor vulnerabilidad los menores de cinco años, los mayores de 65 y las embarazadas. Estar sano antes de contagiarse reduce el riesgo, pero no lo borra: la virosis puede complicar a cualquiera.

Cuando el cuerpo no la puede pelear solo

El especialista describió el mecanismo que más preocupa a los infectólogos. "La neumonía es la complicación potencialmente mortal más habitual", señaló Dhatri, y aclaró que puede originar tanto el propio virus bajando a los pulmones como una bacteria que aprovecha el momento en que las defensas están distraídas. Pero el listado no termina ahí: la gripe puede disparar una sepsis, esa respuesta inflamatoria descontrolada que daña tejidos y órganos propios; agravar el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica; empujar a una insuficiencia respiratoria; y, en pacientes con el corazón ya castigado, alterar el pulso y la presión arterial lo suficiente como para provocar un infarto o un accidente cerebrovascular.

Volverse a casa con la misma paciente del principio

Volvamos a esa mujer de 52 años que la consulta en el conurbano. Después de varias horas en observación, los estudios confirmaron una neumonía bacteriana que se había instalado sobre la gripe. El caso, dicen los profesionales, no es la excepción, sino la regla silenciosa de cada temporada invernal. Por eso Kotekal insistió en la herramienta que, asegura, marca la diferencia antes de cualquier tratamiento: la vacunación anual contra la gripe, útil tanto para la influenza A como para la B, porque ningún tipo de virus descarta el riesgo individual. Si la fiebre reaparece, si el pecho se cierra, si el aire falta, la indicación es clara y la comparten todos: no hay que esperar, hay que ir a la guardia.

CN
Carla NazarSociedad

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