Domingo, 20 de septiembre de 2026
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La mitad de la boleta: en el AMBA, un hogar sin subsidio paga más del doble de luz que uno asistido

El IIEP de la UBA-Conicet relevó que en agosto la factura eléctrica promedio de los usuarios sin bonificación duplicó con creces la de quienes perciben asistencia estatal, mientras la cobertura tarifaria general apenas rozó el 55%. Las cifras describen la foto actual, no permiten anticipar futuros aumentos.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 20 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La factura de luz promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) trepó durante agosto de 2026 a 28.647 pesos en los hogares que cuentan con subsidio y a 58.280 pesos en aquellos que pagan la tarifa plena, una brecha del 103 por ciento que dejó al descubierto hasta qué punto la asistencia estatal sigue siendo determinante en el gasto energético de las familias, según el relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet.

En gas natural por redes la fotografía corresponde al promedio nacional: los usuarios subsidiados abonaron 57.994 pesos, frente a 90.359 pesos de quienes quedaron afuera del beneficio, lo que representa una diferencia del 56 por ciento. Las dos mediciones no son comparables de manera directa, porque la eléctrica releva al AMBA y la de gas abarca a todo el país, pero ambas describen el mismo fenómeno: la cobertura estatal recorta de manera significativa el monto que llega a la boleta.

¿Cuánto cuesta realmente la energía que cada hogar consume?

El economista Alejandro Einstoss, uno de los autores del informe, desglosó las proporciones: en agosto, los usuarios del AMBA sin subsidio hicieron frente a aproximadamente el 100 por ciento del costo de generación de la electricidad y al 99 por ciento del gas, mientras que entre los subsidiados esas coberturas se redujeron al 33 y al 25 por ciento, respectivamente. Esos porcentajes, aclaró el investigador, no pueden traducirse de manera lineal a una eventual suba de tarifas, porque los promedios esconden situaciones heterogéneas, con hogares que ya pagan el costo pleno y otros que todavía perciben bonificaciones de diversa magnitud.

En el conjunto de los servicios públicos del AMBA, los usuarios cubrieron en promedio el 55 por ciento de los costos durante agosto, una proporción que vuelve a poner sobre la mesa el desbalance entre lo que se paga en la boleta y lo que efectivamente cuesta producir y distribuir agua, luz y gas en la región metropolitana.

¿Qué pasa con el colectivo y por qué el boleto no refleja el costo del viaje?

  • El boleto mínimo relevado por el IIEP para agosto entre la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se ubicó en 743 pesos.
  • El costo por pasajero calculado por el IIEP para julio fue de 2.082 pesos sin subsidios, unas 2,8 veces el valor del boleto.
  • La Asociación Argentina de Empresas de Transporte por Automotor (Aaeta) estimó ese mismo costo en 2.428,71 pesos, alrededor de 3,3 veces el boleto.
  • Los dos cálculos utilizan metodologías distintas y, por ahora, son comparaciones de cobertura, no anuncios de subas.

Esa distancia entre el precio que paga el pasajero y el costo que reconocen tanto el instituto académico como la cámara empresaria describe la magnitud del subsidio que el Estado nacional sostiene en el transporte urbano del área metropolitana, pero no permite proyectar de manera automática un próximo aumento, porque las decisiones tarifarias dependen de variables políticas, presupuestarias y operativas que exceden a cualquier relevamiento de costos.

“Los promedios reúnen situaciones distintas: algunos hogares ya pagan prácticamente todo el costo de la energía y otros cuentan con bonificaciones, por lo que no es posible trasladar la diferencia de manera directa a una eventual suba de la factura.”Alejandro Einstoss, economista e investigador del IIEP (UBA-Conicet)

¿Qué falta para terminar de cerrar el diagnóstico?

El cuadro de situación que arrojan los números del IIEP es contundente en lo descriptivo, pero todavía incompleto en lo prospectivo, porque para anticipar el sendero de tarifas será necesario conocer qué porcentaje del costo total queda efectivamente cubierto por los subsidios vigentes, cuál es la proyección de precios mayoristas de la energía, qué proporción del costo del transporte se financia con aportes del Tesoro y cómo se redistribuirá la asistencia entre usuarios residenciales, comerciales e industriales en los próximos meses, dimensiones que el propio informe no aborda y que quedan como asignaturas pendientes para cualquier debate serio sobre el peso de los servicios públicos en el presupuesto de las familias argentinas.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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