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La nueva camada de inversores: chicos de 16 años ya eligen cedears y eligen a Wall Street antes que a la plaza local

Casi 9.000 cuentas abiertas por menores de 13 a 17 años bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores concentran sus ahorros en instrumentos diversificados, sobre todo el ETF que replica al S&P 500, mientras un estudio de Junior Achievement y un informe de Equifax confirman que cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan nociones básicas de presupuesto, ahorro o crédito.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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La decisión de la Comisión Nacional de Valores de habilitar desde 2024 la apertura de subcuentas comitentes para menores de entre 13 y 17 años, siempre con la firma de un representante legal y con traspaso automático de la titularidad al cumplir los 18, ya dejó una huella concreta en el mercado argentino: dos plataformas de inversión líderes acumularon en conjunto cerca de 9.000 cuentas de adolescentes, con un promedio de edad que ronda los 16 años y un nivel de operatoria efectiva que sorprendió a los propios operadores. En una de esas firmas, el 67 por ciento de las cuentas abiertas por menores se mantiene activa al día de hoy; en la otra, uno de cada dos chicos concretó al menos una operación durante el último trimestre, un indicador de que no se trata de inscripciones testimoniales sino de uso real de la herramienta.

El dato productivo que abre el análisis es elocuente: lejos de la imagen del apostador adolescente en busca del activo de moda, los menores que invierten en la Argentina están eligiendo, como primera opción, el ETF que replica al índice S&P 500, un instrumento que reúne a las quinientas empresas de mayor capitalización de Wall Street y que se negocia localmente a través de certificados de depósito argentinos, los conocidos cedears. El ranking de papeles extranjeros más demandados lo completan las acciones de Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre, todas compañías tecnológicas o de comercio electrónico con cotización global y acceso directo desde el mercado local. En el plano doméstico, la acción más buscada es la de YPF, seguida por Pampa Energía y por BYMA, la Bolsa porteña.

Empresa versus academia: dos lecturas sobre el mismo universo juvenil

La mirada optimista la aporta la industria. Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing de IOL Inversiones, destacó que la elección del ETF del S&P 500 como vehículo principal es una señal de madurez inversora: el hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo, sostuvo la ejecutiva. Desde la academia, Paula Spitaleri, referente de Balanz Academy, coincide en el espíritu pero advierte sobre el desafío pendiente: el objetivo de estas cuentas es que los jóvenes lleguen a la edad del crédito con herramientas para decidir, y añadió que el reto es que cuando lleguen a la edad de acceder al crédito ya tengan incorporados los conceptos básicos y no dependan sólo del impulso o de la referencia que reciben en su entorno.

“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing de IOL Inversiones

Esa valoración contrasta de manera elocuente con los datos que arrojan los estudios de educación financiera y comportamiento de deuda en el mismo segmento etario. Según un relevamiento de Junior Achievement Argentina, cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos elementales como presupuesto, ahorro o crédito, un piso de desconocimiento que se traduce de forma inmediata en los registros de cumplimiento. El informe de Equifax sobre la generación nacida entre 1995 y 2009 es categórico: el 68,8 por ciento de los integrantes de esa cohorte cumple con el pago de sus deudas, lo que significa que más del 30 por ciento registra algún tipo de incumplimiento. El dato se vuelve más fino cuando se observa el origen de esos atrasos: no se trata en general de compromisos voluminosos sino de cuotas pequeñas, olvidadas o postergadas, que sin embargo dejan huella en el historial crediticio y condicionan el acceso futuro a financiamiento.

Qué falta hacer para cerrar la brecha entre el inversor del cedear y el joven sobreendeudado

La paradoja que queda planteada es incómoda y merece ser abordada de frente: mientras una porción del universo juvenil argentino opera en el mercado de capitales con criterios de diversificación y horizonte de mediano plazo, otra porción considerable ni siquiera domina el lenguaje elemental de las finanzas personales y termina castigada en los registros de crédito por deudas de monto bajo. Esa brecha, que es al mismo tiempo geográfica, socioeconómica y educativa, no se cierra con la apertura de una cuenta comitente ni con una campaña publicitaria aislada: requiere políticas de educación financiera sostenidas en el sistema escolar, productos diseñados específicamente para los segmentos de menores ingresos y un acompañamiento adulto que, según coinciden empresas y academia, sigue siendo la pieza más difícil de conseguir en el territorio argentino.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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