Domingo, 13 de septiembre de 2026
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La tregua de los precios no alcanza: 1,7% en el índice, pero la canasta de la pobreza trepó 2,6% en agosto

El INDEC registró la inflación más baja del año, pero los rubros que pesan en el bolsillo de los hogares —alimentos, tarifas y construcción— avanzaron por encima del promedio, mientras el crédito se retrae y la mora se enquista.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 11 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La inflación de agosto cerró en 1,7% según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el registro más bajo del año y una señal que el Gobierno exhibe como evidencia de que el proceso de desaceleración de los precios finalmente se consolidó. La fotografía, sin embargo, exige una lectura menos complaciente: cuando se desagregan los rubros que definen la vida cotidiana de las familias argentinas, la moderación general se vuelve relativa y, en algunos casos, directamente desaparece.

¿Qué pasó con los alimentos y las tarifas?

El capítulo de alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,8%, apenas una décima por encima del promedio general, un número que en principio parece alineado con la tendencia declinante. El problema aparece cuando se observa la Canasta Básica Total, el indicador que establece el umbral de pobreza: avanzó 2,6% en el mes, casi un punto por encima del IPC, lo que significa que el costo de la subsistencia mínima se encareció a un ritmo claramente superior al del resto de la economía. En paralelo, el rubro que más presionó al alza fue el de servicios públicos, con una suba de 2,8%, en un contexto donde las tarifas energéticas vienen sufriendo ajustes escalonados que el propio Ejecutivo justifica como parte del proceso de ordenamiento fiscal.

¿Cómo se movió el dólar en un mes de relativa calma cambiaria?

En el plano cambiario, el dólar minorista cerró el viernes en 1.530 pesos para la venta en el Banco Nación, exactamente el mismo nivel de la semana anterior, una estabilidad llamativa si se considera la volatilidad que caracterizó a los primeros meses del año. El Relevamiento de Precios del Banco Central arrojó un promedio de 1.531,73 pesos para la venta en entidades financieras, con un valor de compra de 1.480,30 pesos. En tanto, el dólar informal —también conocido como blue— se sostuvo en 1.545 pesos, con una suba semanal de apenas cinco pesos, equivalente a 0,3%. El mercado mayorista, en cambio, mostró mayor temperatura: se operaron 835,4 millones de dólares en el segmento de contado, uno de los montos más altos del año, lo que llevó al mayorista a cerrar en 1.508,50 pesos, con una baja de 4,50 pesos respecto de la rueda previa.

¿Qué señales envía el sistema financiero?

  • Bancos y billeteras virtuales recortaron la oferta de préstamos personales y financiaciones con tarjeta ante una mora que se volvió estructural.
  • Las entidades detectan menos nuevos incumplimientos, pero endurecen los requisitos de acceso y priorizan la refinanciación de deudas ya existentes.
  • El cuadro de fondo es conocido: los salarios perdieron poder adquisitivo en los últimos años, los gastos crecieron y los hogares recurrieron al financiamiento después de agotar sus ahorros, lo que configuró un escenario de sobreendeudamiento que las entidades intentan administrar sin ampliar exposición.

¿Cuánto cuesta hoy construir la casa propia?

Construir una vivienda de 100 metros cuadrados demandó en agosto un desembolso superior a los 238 millones de pesos, de acuerdo con los indicadores que relevan las cámaras del sector. La brecha entre ese costo y el ingreso medio formal implica aproximadamente diez años de trabajo continuado para poder encarar la obra, un dato que describe con crudeza la distancia entre el salario promedio y el acceso al techo propio, incluso en un contexto donde el índice general muestra su mejor performance del año.

En síntesis, el 1,7% de agosto es una buena noticia a condición de no perder de vista lo que ese número oculta: una canasta de pobreza que se mueve a un ritmo casi 50% superior, tarifas que encabezan los aumentos del mes, un sistema financiero que se cierra sobre sí mismo para protegerse de la mora y un costo de construcción que sigue funcionando como un muro prácticamente infranqueable para la clase media asalariada. La pregunta que queda abierta es cuándo —y a través de qué instrumento— se atacará la diferencia cada vez más notoria entre el índice general y los indicadores que realmente condicionan la vida de los hogares. Hasta entonces, la tregua inflacionaria seguirá siendo, para amplios sectores, una ilusión estadística más que un alivio tangible.

AL
Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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