La verdad sobre el final de "Perdidos": la isla existió, lo que no existió fue el paraíso
Damon Lindelof volvió a despejar la confusión más grande que dejó la serie: los seis años en la isla pasaron tal como se contaron, los "flash sideways" fueron otra cosa y hasta hay un libro sagrado detrás de la idea.

"Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien". La frase la pronunció Damon Lindelof y resume, de una vez por todas, la discusión que los fans de "Perdidos" vienen dando desde aquella noche de mayo de 2010 en que Jack Shephard cerró los ojos y la pantalla se apagó para siempre. La isla fue real. La Iniciativa Dharma fue real. Hurley y Ben, al cierre de la serie, seguían cuidándola. Punto.
A más de quince años del final, el cocreador de la serie volvió a la carga para explicar qué pasó de verdad en esa historia y, sobre todo, qué no pasó. Lo hizo con una claridad que se agradece: lo que vemos en la isla a lo largo de las seis temporadas pertenece al relato principal, a los hechos tal como ocurrieron. Lo que nunca sucedió, lo que pertenece a otro plano, es esa línea narrativa paralela de la sexta temporada donde los personajes no se conocen entre sí y el vuelo 815 de Oceanic Airlines jamás se estrella contra la selva.
El purgatorio que nunca fue
Esa es, justamente, la teoría más popular y también la más equivocada. Durante años circuló la idea de que toda la serie transcurría en el purgatorio y de que nada de lo que padecieron Jack, Kate, Sawyer, Locke, Sayid, Hugo y compañía había sucedido en la realidad. Lindelof la desmintió en más de una oportunidad y volvió a hacerlo ahora con una imagen que me parece muy precisa: en el último fotograma de la serie, Jack cierra los ojos y muere. Esa muerte pertenece al hilo principal, al mundo que efectivamente vivimos junto a los personajes.
“En el último fotograma de la serie, Jack cierra los ojos y muere. Ese momento pertenece al relato principal, al hilo de lo que efectivamente sucedió.”Damon Lindelof
Entonces, ¿qué son los famosos "flash sideways"? Lindelof lo define sin vueltas: son la experiencia de los personajes después de la muerte. No una realidad alternativa, no una paradoja temporal, no un universo B donde la historia se reencauza. Es, en todo caso, un estado intermedio en el que los protagonistas se reencuentran, recién muertos, sin saber que están muertos. La diferencia es sutil pero enorme: lo que vemos allí no reemplaza a lo que vivimos en la isla, lo completa.
Una idea que nació de un texto budista
Lo que más me emociona de esta explicación, y lo que muchos fans todavía no conocen, es el origen concreto de la decisión. La idea de construir esa dimensión post mortem no fue un capricho narrativo ni un giro para sorprender: nació entre la tercera y la cuarta temporada, cuando los guionistas ya sabían que la serie terminaría con la muerte de Jack. La simetría entre el ojo que se abre en el piloto y el ojo que se cierra en el final les parecía la conclusión correcta. El problema era otro: ¿cómo mostrar, después, lo que le pasaba al personaje una vez muerto sin caer en algo ñoño o confesional?
La respuesta la encontraron en un texto que nada tiene que ver con la televisión: el Bardo Thodol, conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos. El concepto central del Bardo describe un estado intermedio en el que una persona muere pero todavía no sabe que murió; nadie puede decirle que ya no está entre los vivos, aunque sí puede recibir señales. Lindelof lo sintetizó en una frase que, a mí, me resulta casi una definición de lo que son esos capítulos finales: "La idea de Bardo es un lugar al que vas cuando mueres pero no sabes que estás muerto. Nadie puede decírtelo".
- La Iniciativa Dharma existió dentro de la continuidad de la serie.
- La isla fue real y Hurley y Ben la siguieron operando al final.
- Los "flash sideways" representan lo que viven los personajes después de muertos.
- El recurso se inspiró en el Bardo Thodol, el Libro tibetano de los muertos.
- Para no delatar la idea desde el arranque, los guionistas sumaron los viajes en el tiempo al cierre de la cuarta temporada y construyeron toda la quinta temporada sobre esa base.
Por qué muchos fans se confundieron
Y acá viene un detalle que me parece clave, y que explica por qué tanta gente leyó mal la serie durante años. Para que el recurso del Bardo no resultara obvio desde el primer minuto, los guionistas decidieron plantar una cortina de humo: introdujeron los viajes en el tiempo al final de la cuarta temporada y construyeron toda la quinta alrededor de esa premisa. La idea era que el público interpretara los "flash sideways" como una paradoja temporal, como un mundo donde las cosas podrían haber sido distintas, hasta que los propios personajes, al ir recordando episodios que en esa línea jamás habían vivido, obligaran a la audiencia a hacerse la pregunta que esconde toda la serie: ¿cómo pueden recordar algo que nunca les pasó? Esa pregunta, dicen los guionistas, era la puerta de entrada al verdadero significado del final.
Dicho todo esto, y más allá de las discusiones sin fin que "Perdidos" todavía despierta cada vez que alguien la nombra, creo que vale la pena volver a verla, o empezar a verla, con esta llave de lectura en la mano. No se la trata como una serie de misterios para resolver a fuerza de teorías conspirativas, sino como una historia sobre personas que se quiebran, se reconstruyen y, al final, se reencuentran. Si todavía no la viste, mi recomendación es bien directa: dedicate un mes, sentate de noche, y dejá que la isla te lleve. Te va a seguir dando material de nuevo.
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