Lanús se fue de la Bombonera masticando bronca: del golpe de Flores al silencio del VAR
El Granate cayó ante Boca pero la derrota quedó en segundo plano. Una entrada tremenda de Leonel Flores a Sasha Marcich, una amarilla que nunca conformó y un VAR que miró para otro lado desataron la furia del cuerpo técnico y la dirigencia.

Che, basta de chamuyo: lo que pasó en la Bombonera este domingo no fue una derrota más para Lanús, fue un cachetazo con olor a injusticia. El Granate perdió con Boca, sí, pero se volvió a casa con la sangre hirviendo por una jugada que, según todos menos los que tenían que cobrar, fue expulsión desde el primer minuto.
La jugada que nadie quiere ver dos veces
A los 12 del primer tiempo, Leonel Flores fue a disputar una pelota y llegó tarde, de esos atrasos que duelen solo de mirar. Los tapones impactaron en la pierna izquierda de Sasha Marcich, el jugador quedó en el piso y los compañeros del pibe de Boca enseguida pidieron rojo. Pablo Dóvalo, el árbitro, sacó la amarilla y siguió. Como si nada.
La acción pasó al VAR, donde Germán Delfino y Javier Uziga tenían la última palabra. ¿Qué hicieron? Nada. Ni siquiera llamaron a Dóvalo al monitor para que mirara con sus propios ojos. Seamos sinceros: si la idea del videoarbitraje es ayudar en las grosas, esta vez miraron para otro lado a propósito.
La bronca se desató en el vestuario
“La jugada es muy clara, es una jugada con la pierna a la altura del gemelo, casi rodilla. Con la línea al lado, el VAR, cámaras. Ni siquiera consultarla es triste, no puedo decir otra cosa.”Mauricio Pellegrino, entrenador de Lanús
Pellegrino, que sabe de estas cosas porque las vivió como jugador y ahora las sufre desde el banco, no se guardó nada. Hasta contó que sus propios jugadores le preguntaron por qué Dóvalo no sacó la roja de entrada. Imagínense el escenario: los tipos adentro de la cancha, viendo la jugada una y otra vez en el banco, sin entender qué falta revisaba el VAR.
“Me llevo bien con Dóvalo. Él me dijo 'tengo personalidad para dirigir'. Después, viendo la jugada, creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos.”Carlos Izquierdoz, capitán de Lanús
Izquierdoz, con el peso del capitán y la experiencia de haber pasado por estos clásicos, le puso nombre y apellido al problema: la falta de carácter del juez para tomar una decisión grande en una cancha grande. Y remató con una frase que dejó picando: "No sé qué hubiese cobrado si el planchazo lo metíamos nosotros". Duele, pero es la pregunta que todo el mundo del fútbol se hace cada vez que el VAR mira y no ve.
“Fue una clara expulsión. Cada vez que Delfino está en el VAR tenemos problemas.”Nicolás Russo, presidente de Lanús
El presidente del club fue directamente al hueso: apuntó contra Delfino y pidió que no los dirija más. No es un capricho: es la lectura de alguien que ve un patrón repetido y se cansó de hacerse el tonto.
Lo que viene para el Granate
Más allá del resultado y del quilombo arbitral, Lanús ya tiene que pensar en levantarse rápido. El próximo partido es fundamental para no dejar que esta bronca se transforme en un bajón futbolístico. Habrá que estar atentos a la programación oficial para confirmar día y hora, pero el mensaje desde el vestuario es claro: a este equipo no lo van a amansar ni con planchazos ni con VAR dormido.
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