Jueves, 27 de agosto de 2026
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Luciano Castro se calza las botas de Jack Twist y el melodrama sigue su marcha por el interior del país

La versión teatral de Secreto en la Montaña se rearma tras la salida confirmada de Benjamín Vicuña y apuesta a una gira federal con un elenco que se reconfigura sobre la marcha.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura
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Lo dijo el propio Vicuña al anunciar su partida, con la serenidad de quien sabe que un barco no se hunde cuando un marinero baja a tierra firme: "La obra sigue". Y vaya si sigue. Porque en el mundillo teatral argentino, donde cada reemplazo suele abrirse paso entre rumores y especulaciones, esta vez la transición llegó con una bocanada de aire fresco: Esteban Lamothe salió a ponerle nombre y apellido al sucesor, y ese nombre fue, casi sin asombro para nadie, Luciano Castro.

Lo confirmó el propio Lamothe, con esa mezcla de euforia contenido y precisión de orfebre que lo caracteriza cada vez que toma la palabra en una entrevista: "Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro". Más claro, imposible. Y lo que resulta todavía más interesante es el dato que agregó a continuación, porque desnuda el modo en que se cocinó esta decisión puertas adentro del elenco: "La propuesta de sumarlo partió de mí". Es decir, no fue un capricho de producción ni una operación de marketing, sino una elección artística, razonada y personal, del partenaire que más conoce el pulso de este Jack Twist.

Por qué Castro y no cualquier otro

Quien haya seguido la carrera de Luciano Castro sabe que el actor viene transitando, hace rato ya, una zona de riesgo y de permiso emocional que lo distancia del arquetipo del galán de sitcom que algunos todavía le endilgan. Lamothe lo explica con palabras que vale la pena reproducir, porque funcionan casi como una declaración de principios sobre el tipo de teatro que quieren defender: "Me gusta cómo actúa, y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist". El elogio es quirúrgico: no habla de su carisma, no apela al rating ni menciona su historial televisivo; habla de cómo actúa, que es, en definitiva, lo único que cuenta cuando se sube a un escenario. Y al parecer la coincidencia es total, porque Castro, según contó el propio Lamothe, "estaba súper, súper contento" cuando le acercaron la propuesta.

“Me gusta cómo actúa y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist.”Esteban Lamothe

La despedida de Vicuña y el horizonte cinematográfico

Hay que ordenar la cronología para entender por qué este cambio no es un volantazo sino una estación prevista en el camino. El 18 de agosto, Benjamín Vicuña anunció que en seis semanas dejará la función para atender compromisos cinematográficos firmados antes incluso de que empezara la temporada. Las películas en cuestión lo unen con dos directores de fuste: el español Álex de la Iglesia y el chileno Matías Bize, dos nombres que, cada uno desde su propia tradición, confirman que la apuesta de Vicuña por el cine de autor sigue más viva que nunca. Vicuña se va, pero se va como se va un artesano que termina una pieza y ya tiene el próximo encargo en el banco de trabajo.

“La obra sigue.”Benjamín Vicuña

Melodrama al pie de la cordillera

A esta altura, y sin ánimos de spoilear a quienes todavía no vieron la puesta, conviene detenerse en lo que Lamothe llamó, con honestidad desarmante, el motor íntimo de este proyecto: "Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión". Pocas veces un actor define con tanta precisión el género que está practicando. El melodrama, ese primo tantas veces menospreciado del drama, exige una entrega casi sacrificial, sin el escudo protector de la ironía ni del guiño al público. Y Lamothe lo sabe, y por eso insiste en la dificultad técnica de adaptar un material pensado para las inmensidades de la pantalla: "Es muy difícil, más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas". Traducir el murmullo del viento en las praderas a la caja cerrada de un teatro es, en sí mismo, un acto de valentía escénica.

La gira por el interior: el federalismo como próxima parada

  • La obra se presentó en la cartelera porteña desde mayo con una respuesta sostenida del público, lo que habilita el salto federal.
  • La llegada de Luciano Castro coincide con la decisión de llevar la puesta a ciudades del interior, en una lógica de estreno ambulante.
  • Según los protagonistas, la pieza alterna momentos de intensidad dramática extrema con picos de distensión nacidos del entrenamiento entre los actores.
  • La producción aún no difundió el listado completo de ciudades ni las fechas confirmadas de la gira.

Se me ocurre, mientras termino de escribir esta nota, que pocas cosas hay más argentinas que un elenco teatral que se reconfigura en plena temporada y decide, en lugar de bajar la persiana, salir a rodar por el país. Hay algo de aquella tradición de las compañías trashumantes del siglo XX, cuando un cambio de elenco no era motivo de pánico sino de ajuste creativo. Luciano Castro se calza, a partir de ahora, las botas de Jack Twist; Esteban Lamothe lo espera en escena; y el público del interior, que tantas veces queda afuera de los estrenos pensados para Buenos Aires, tendrá por fin su turno bajo las luces del melodrama. Yo, si estuviera en Córdoba o en Rosario, no me lo perdería: este tipo de cruces, cuando están bien pensados como parece estarlo este, suelen terminar regalando las funciones más interesantes de la temporada. La cita inaugural de Vicuña sigue resonando, pero ya empieza a teñirse de otro color: la obra sigue, sí, y acaba de encontrar un rumbo nuevo.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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