Moria Casán frente a dos demandas: la serie biográfica que incomoda a la familia Vadalá
Ramiro se sumó a la acción judicial que ya había iniciado Ingrid. Ambos cuestionan cómo quedó retratado su padre, exmarido de la vedette. La defensa de la artista salió a contestar y en el medio asoma un antecedente insoslayable.

"¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?" La pregunta la lanzó César Carozza, abogado de Moria Casán, en medio del debate público que se desató tras las dos demandas que apuntan a la serie biográfica de la vedette disponible en Netflix. Yo la repito porque me parece que condensa, sin querer, el corazón del asunto: ¿qué se le puede contar al mundo sobre una persona sin pedirle permiso?
Dos reclamos, dos tiempos distintos
El primer expediente lo Ingr Vadalá, hija de Luis Vadalá, exmarido de Moria. Ya tuvo su primera audiencia. El segundo lo presentó su hermano Ramiro, que eligió un camino más amplio: demandó a Netflix, a la productora, a la propia Moria y, además, al director de la serie, Javier Van de Couter. La primera audiencia de esta segunda causa está prevista para fines de septiembre.
“Un dato que me parece clave para entender la magnitud del cruce: la serie no menciona el apellido Vadalá en ningún momento; al personaje se lo llama siempre por su nombre de pila.”Material de referencia
- Daño psicológico.
- Daño moral.
- Perjuicio a la imagen de su padre.
Esos son los tres ejes que sostienen la demanda de Ramiro. La familia señala que la producción presenta a Luis Vadalá en situaciones de consumo de sustancias y de violencia, y que esa representación habilitó críticas públicas sobre su figura. Entre las escenas más cuestionadas aparece una donde el personaje se muestra desnudo frente a una hija menor de edad. Quiero detenerme ahí porque, más allá del proceso, hay un elemento que a mí, como espectadora, me dejó pensando: ¿cuánto margen tiene una biografía autorizada cuando los que aparecen en ella son terceros que no firmaron ningún contrato?
Ahora bien, no todo lo que se discute es estrictamente nuevo. En 2007, el propio Luis Vadalá se sentó frente a las cámaras de Gran Hermano Famosos durante semanas y, en primera persona, relató varios de los episodios que hoy la serie pone en pantalla. Es un antecedente que, a mi entender, ordena el debate: no estamos ante revelaciones periodísticas exclusivas, sino ante escenas que el propio protagonista de la versión ya contó alguna vez en televisión. Eso no invalida el reclamo, pero lo vuelve más discutible.
Qué se pide y qué no
Hay un detalle que me pareció importante y que a veces se pierde en la cobertura: ni Ingrid ni Ramiro pidieron que se edite la serie ni que se eliminen las escenas que involucran a su padre. Lo que reclaman es un resarcimiento económico, cuyo monto se definirá en una audiencia posterior, y un pedido de disculpas públicas. Es decir, la pelea no es por sacar al personaje de la pantalla, sino por cómo quedó contado y por el daño que, según entienden los demandantes, esa narración les provocó.
Mientras el expediente avanza, yo me quedo con una sensación que se repite cada vez que una producción biográfica atraviesa un litigio: la vida pública y la vida privada se negocian todo el tiempo, y la línea que separa una cosa de la otra nunca está del todo clara. Para mí, la pregunta que abre esta nota es la que más vale hacerse: ¿creemos que una producción biográfica debería tener límites legales sobre cómo retratar a personas del entorno del protagonista? Si me permiten la recomendación, miren la serie y después vuelvan a leer esta nota; el debate se entiende mejor después de haber visto las escenas en cuestión.
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