Domingo, 13 de septiembre de 2026
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Pagani, el periodista que siempre vuelve: pasó por el quirófano otra vez y ya promete volver al aire

Un estudio de rutina le detectó una arteria carótida tapada y le colocaron un stent. Desde la clínica, el conductor deportivo grabó un video con su humor de siempre y adelantó que en poco tiempo estará “en carrera nuevamente”. Es la segunda vez que enfrenta una intervención de este tipo: en 2018 lo operaron del corazón a días del Mundial de Rusia.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 3 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

“Me pusieron un stent aquí en la carótida porque estaba tapada”. La frase la dijo Horacio Pagani desde la habitación de la clínica, con la calma de quien ya sabe lo que es mirar un quirófano de frente y, sin embargo, con ese humor de café de los relatores argentinos que nunca se apaga del todo. Lo grabó él mismo, lo subió a sus redes y, en cuestión de minutos, sus seguidores dejaron de enterarse por trascendidos y empezaron a enterarse por la voz del protagonista, que es exactamente como a él le gusta contar las cosas.

Una detección a tiempo

El episodio empezó en un control de rutina, de esos que muchos postergan y que, en el caso de Pagani, terminaron siendo decisivos. Los estudios mostraron que tenía la carótida bastante obstruida, una situación que, como él mismo reconoció, “puede traer consecuencias” si no se trata. Por eso los médicos resolvieron intervenirlo de urgencia y le pusieron un stent, esa pequeña malla que se coloca dentro de la arteria para mantenerla abierta y restablecer el flujo sanguíneo. La operación no fue extensa ni de máxima complejidad, pero sí lo suficientemente seria como para que el equipo médico decidiera actuar sin demoras.

“No es una operación muy grande, pero la tenía bastante tapada y eso puede traer consecuencias.”Horacio Pagani

Una historia que se repite

Lo que vivió esta semana Pagani no fue la primera vez. En mayo de 2018, a pocos días del Mundial de Rusia, lo operaron de urgencia del corazón y le colocaron tres bypass. Aquella intervención lo dejó afuera de la cobertura que soñaba: iba a viajar para relatar a la Selección Argentina y terminó viéndola desde una cama de hospital. La coincidencia con estos días es casi un espejo: otra vez un hallazgo en un estudio previo, otra vez una decisión médica rápida, otra vez el periodista eligiendo hablar con su público desde la misma habitación donde lo fueron a visitar sus colegas y amigos.

  • En 2018 le colocaron tres bypass coronarios y se perdió el Mundial de Rusia.
  • Esta vez le colocaron un stent en la carótida, detectada en un examen de rutina.
  • En ambas ocasiones se dirigió a su audiencia desde la clínica, con el mismo tono calmo y directo.
  • Tras la operación, dijo que la recuperación avanza sin sobresaltos y que espera el alta al día siguiente.

La reacción de colegas y seguidores

Apenas se conoció la noticia, las redes se llenaron de mensajes de aliento. Entre los primeros en hacerse eco estuvo Edith Hermida, que le dedicó unas palabras de cariño en sus publicaciones. El periodismo deportivo argentino, que suele ser tan duro con sus protagonistas cuando la pasan mal, esta vez mostró su lado más humano: comentarios de colegas, de oyentes y de figuras de otros programas que coincidieron en lo mismo: el alivio de que se haya detectado a tiempo y el deseo de verlo otra vez frente al micrófono.

Cuando el periodista se convierte en la noticia

La situación vuelve a abrir un debate que cada vez aparece con más frecuencia: ¿qué tanto deben contar los comunicadores públicos sobre su salud? Pagani, en mi lectura, eligió un punto intermedio que le sale natural. No ocultó lo que le pasaba, pero tampoco lo transformó en un espectáculo. Mostró la clínica, mostró el apósito, mostró el stent como si fuera un trofeo más y cerró con una promesa breve, casi deportiva: “Pronto estaremos en carrera nuevamente. ¡Salud!”. Es el estilo de alguien que entiende que su vida privada, cuando se vuelve noticia, se cuenta mejor con la misma naturalidad con la que se cuenta un gol en el último minuto.

A mí, como oyente de toda la vida de sus relatos, lo que más me tranquiliza no es solo saber que la operación salió bien. Me tranquiliza verlo otra vez en ese registro tan suyo: el de un tipo al que la vida le pone pruebas grandes y elige contarlas con una mezcla de calma, de ironía y de gratitud. Si algo distingue a Pagani es que nunca necesitó inventar dramatismo: le bastó con ser. Por eso, cuando dice que pronto vuelve a la carrera, uno le cree. Y uno, sinceramente, lo espera.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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