Pagar el mínimo de la tarjeta: por qué no alcanza para salir del saldo y cómo se compone el costo financiero
Abonar el monto mínimo antes del vencimiento mantiene la cuenta al día, pero no cancela la deuda. El resto del resumen se financia con intereses y se traslada al siguiente período, cuya tasa depende de cada entidad. Especialistas consultados por este medio explican cómo se calcula el costo y qué opciones tiene el cliente para reducirlo.

Rodrigo Iriarte, Economía — Cumplir con el pago mínimo de la tarjeta de crédito antes de la fecha de vencimiento es la manera que tienen los clientes de mantener la cuenta al día y evitar que la entidad registre un atraso o proceda con el bloqueo del plástico. Sin embargo, esa práctica no cancela la deuda: el resto del resumen queda pendiente y se financia con intereses, trasladándose al período siguiente con un costo que depende de la tasa que aplique cada banco, del saldo adeudado y del importe efectivamente abonado por el titular.
Cómo se determina el mínimo y qué representa en el resumen
El pago mínimo figura en cada estado de cuenta y suele ubicarse, en términos generales, entre el cinco por ciento y el diez por ciento del total del resumen, aunque ese porcentaje varía según la entidad bancaria y el tipo de gastos realizados por el cliente. Conocer el monto exacto que el banco exige requiere revisar el documento mensual, ya que la cifra concreta surge de los criterios comerciales y regulatorios que aplica cada emisora.
Para dimensionar el costo real de esta modalidad, resulta clave entender que el dinero que queda sin cancelar después del pago mínimo pasa a formar parte del saldo financiado. La diferencia entre mantener la cuenta al día y saldar la totalidad de los consumos es central: en el primer caso, el resumen siguiente incorporará el remanente más los intereses correspondientes, mientras que en el segundo la deuda queda extinguida y no se genera costo financiero alguno.
Pagos parciales posteriores: por qué achicar la base reduce los intereses
Una vez abonado el mínimo, los clientes conservan la posibilidad de realizar entregas adicionales a lo largo del ciclo de facturación, ya sea semanalmente o cada cierta cantidad de días (frecuencia que establece cada entidad). El efecto de estos pagos voluntarios consiste en reducir el saldo sobre el cual se calculan los intereses durante el período de financiación, de modo que cada nuevo ingreso voluntario disminuye la base imponible y, en consecuencia, el costo financiero del período siguiente.
Desde el punto de vista estrictamente técnico, la dificultad se incrementa cuando el titular recurre al mínimo de manera sistemática, dado que los intereses se acumulan sobre el saldo no cancelado y elevan progresivamente el monto adeudado. Abonar el total del resumen es la vía para evitar dejar un remanente por financiar; pagar una suma superior al mínimo, por su parte, permite reducirlo aunque sin llegar a cancelarlo, lo que mantiene viva la financiación pero atenúa su impacto sobre el saldo.
Qué espera el mercado y qué recomiendan los analistas del sector
Los analistas financieros consultados por este medio coinciden en señalar que, en un escenario de tasas de interés elevadas como el que registra la economía argentina, financiar saldos de tarjeta de crédito mediante el pago mínimo se vuelve especialmente oneroso. El mercado espera que las entidades continúen publicando en cada resumen la tasa aplicable, el costo financiero total estimado y el importe mínimo exigido, mientras que desde el sector se recomienda a los usuarios revisar periódicamente el detalle del estado de cuenta para dimensionar el costo acumulado y evaluar, llegado el caso, la conveniencia de refinanciar la deuda a través de líneas de crédito personales, que suelen ofrecer tasas inferiores a las de la financiación del plástico.
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