Martes, 15 de septiembre de 2026
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«Prácticamente magia 2» vuelve a las brujas Owens y, contra todos los pronósticos, convence más que la primera

La secuela llega a los cines con Sandra Bullock y Nicole Kidman en los papeles que las consagraron, y los primeros indicadores de público y crítica la ubican por encima de la película original, aunque con un entusiasmo más bien tibio.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Tengo que confesar algo antes de seguir: «Prácticamente magia» fue una de esas películas que me encontró en el momento justo de la vida, esa tarde de domingo en que uno busca algo liviano y termina encontrando una historia sobre el peso de la familia, los dones heredados y las decisiones que parecen imposibles. Por eso, cuando supe que casi tres décadas después habría una secuela con Sandra Bullock y Nicole Kidman otra vez en los roles de Sally y Gillian Owens, sentí esa mezcla de ilusión y desconfianza que suelen generar las continuaciones tardías. La pregunta era inevitable: ¿se animaban a volver para sumar algo, o solo para cobrar un cheque?

Lo concreto es que la secuela llegó a las salas estadounidenses este fin de semana y los números, al menos en la primera lectura, le dan la razón a quienes apostaron por el regreso. En CinemaScore, ese sistema que mide la reacción del público el día del estreno con una escala que va de la A a la F, la película obtuvo una B+. La original, en 1998, se había quedado en una B-. No es una diferencia sideral, pero marca una dirección: la gente que fue a verla el primer fin de semana salió, en promedio, un poco más conforme que cuando vio la primera entrega hace veintisiete años.

El contexto que cambia la comparación

Y acá viene el dato que me parece clave para no leer los números con demasiada euforia, y que los analistas del sector ya están señalando. La película de 1998 no tenía una base de fans previa: llegó al cine sin aviso, sin fandom acumulado, y encontró a su público de a poco, con el correr de los años, hasta convertirse en ese objeto de culto que hoy conocemos. La secuela, en cambio, convoca casi exclusivamente a quienes ya vieron y valoraron la primera. Esos espectadores llegan predisuestos, lo que suele inflar las calificaciones iniciales. Comparar un B+ de hoy con la B- de entonces sin considerar eso sería, cuanto menos, injusto con la película original.

La crítica especializada, en tanto, muestra una mejora más modesta. En Rotten Tomatoes, la secuela reúne alrededor de un 39 por ciento de reseñas positivas, contra un 31 por ciento de la entrega de 1998. Subió, sí, pero sigue siendo una mayoría de críticos que la miran con recelo. No estamos ante un triunfo de la crítica, sino ante un aprobado casi por descarte. Y eso, tratándose de una película con un presupuesto de 75 millones de dólares que necesita sostenerse varias semanas en cartel para no preocupar a Warner, no alcanza para cantar victoria.

La taquilla del debut y lo que viene

  • La película lidera la taquilla estadounidense en su fin de semana de estreno, un resultado que en sí mismo no es menor considerando la competencia del calendario.
  • El presupuesto de 75 millones de dólares obliga a una recaudación sostenida: los analistas estiman que necesita varias semanas fuertes para que el estudio recupere la inversión y eventualmente genere ganancia.
  • El recorrido de la primera entrega, que fracasó en su estreno y se convirtió en filme de culto con el tiempo, funciona como antecedente tanto a favor como en contra de las expectativas sobre la secuela.

Como fan de la primera, creo que lo más sensato es celebrar que las hermanas Owens hayan vuelto a la pantalla sin que el tiempo les haya borrado la magia, y al mismo tiempo aceptar que el entusiasmo de la crítica no acompañe del todo. Me queda, eso sí, la expectativa genuina de que esta secuela encuentre su propio camino, como encontró el suyo aquella película que muchos descubrimos tarde, en video o en una función de trasnoche, y que terminó convirtiéndose en una de esas cintas que uno vuelve a ver cada vez que necesita recordar que los finales felices también cuestan.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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