¿Querés verte como si te hubiera sacado una foto en 1985? La IA te lo hace en un rato
Con una foto tuya y un par de líneas de texto bien escritas podés conseguir un retrato con el look ochentero que arrasa en redes. La clave está en la imagen de partida y, sobre todo, en cómo le hablás al modelo.

¿Te imaginás cruzándote en un boliche de 1985 con tu propia cara? Bueno, no hace falta moverse del sillón. Editar fotos con inteligencia artificial para darles esa estética retro se volvió una de las modas más repetidas en las redes, y la dinámica es bastante más simple de lo que parece: subís una foto tuya y le describís, en pocas líneas, cómo querés que quede el resultado.
El truco está en dos lados: la calidad de la foto que mandás y, sobre todo, la precisión con la que redactás el pedido. Si la imagen base está borrosa, oscura o sacada desde lejos, el sistema se complica para reconocer los rasgos y puede terminar cambiándote cosas que querías mantener, como la forma de la cara o el tono de piel. Lo ideal es una foto con buena luz, resolución decente y una pose frontal o apenas ladeada.
Lo que hay que cuidarle al modelo
Antes de pedirle cambios al modelo, conviene tener claro qué tiene que respetar y qué puede tocar:
- Rasgos faciales: forma de ojos, nariz, boca y mentón.
- Tono de piel y estructura del rostro.
- Características físicas que te identifican.
- Vestuario, peinado, maquillaje y accesorios: acá sí se puede meter mano.
- Entorno y atmósfera de la escena: fondo, luces, objetos.
Si no le aclarás esto, la IA puede reinventarte la cara y terminarás con un desconocido con tu remera. Por eso, el corazón del proceso está en cómo escribís la instrucción. Un punto de partida que funciona es pedirle que mantenga tu identidad y que solo cambie lo de la época: ropa con hombreras, campera de jean, pelo con volumen, sombras marcadas, neón o un fondo de discoteca, la sala de arcade de tu pueblo o la pista de patinaje del shopping.
También se puede pedir el tratamiento visual clásico de los ochenta: grano de película, contraste alto, algo de flash directo, bordes gastados y colores un toque desaturados. No es obligatorio pedirlo todo junto; conviene sumar detalles de a poco para no marear al modelo y que cada cambio se note.
Una instrucción base para copiar y adaptar
Acá va una plantilla que sirve como punto de partida, escrita en un español claro para que el modelo entienda bien qué tiene que hacer:
“Transforma esta fotografía para que parezca una imagen tomada a mediados de los años 80. Mantén exactamente la identidad de la persona, sus rasgos faciales, estructura del rostro, tono de piel y características físicas. No cambies su apariencia facial ni la conviertas en otra persona. Cambia únicamente el vestuario, peinado, maquillaje, accesorios y entorno para que correspondan con la estética de esa década.”Instrucción sugerida
A partir de ahí podés sumar lo que quieras: chaqueta vaquera, pelo cardado, sombras intensas, luces de neón rosa y violeta, un póster de una banda en la pared. Cuanto más concreto seas con el entorno, más control tenés sobre la escena final. Y si el primer intento no te convence, no te frustres: cambia dos o tres palabras y volvé a probar hasta dar con el retrato que tenés en la cabeza. Si te sirve, probalo.
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