Domingo, 13 de septiembre de 2026
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Rubén Rada se fue rodeado de los suyos y dejó más de diez discos sin publicar: la familia prepara su salida gradual

En un mensaje extenso, su hija Lucila describió los últimos momentos junto al músico, el velatorio en el Palacio Legislativo y el cortejo que reunió a una multitud por las calles de Montevideo. Además, confirmó que hay material inédito que la familia pretende difundir de manera paulatina.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

"Ni un solo gesto" de amor, humor o talento le quedó pendiente. Con esa frase, Lucila Rada —su hija mayor— resumió lo que ella y el resto de la familia sintieron al despedir a Rubén Rada el miércoles 26 de agosto, cuando reunidos alrededor de su cama llegó "el instante 0" de una serie de días que, según describió, terminaron transformándose en algo muy distinto de lo que esperaban. La escena que ella reconstruyó por escrito tiene la marca de un cierre íntimo: su padre, con una expresión que definió como "pacífica y satisfecha"; ellos hablándole, despidiéndose, repasando lo que había sembrado en cada uno.

Del dolor privado al duelo colectivo

Cuando la familia salió de la sala, los teléfonos ya estaban saturados de mensajes. Ahí se produjo el segundo giro, el que Lucila bautizó como "km 0" del camino que empezaban a recorrer: "Nos dimos cuenta de que el dolor era generalizado", escribió, y comparó el acompañamiento masivo con un campo magnético de afecto que estiró el instante inicial hasta convertirlo en una despedida compartida por generaciones y sectores muy distintos. Esa es, a mi entender, la imagen más precisa del lugar que Rada ocupa en la cultura rioplatense: un músico cuyo adiós no quedó contenido en el círculo íntimo, sino que desbordó hacia la calle.

El Palacio Legislativo, el candombe y dos jóvenes en monopatín

El velatorio se realizó en el Palacio Legislativo y la familia decidió abrir la puerta a todo el mundo. Lucila destacó los rostros que fueron llegando, atravesados por lo que llamó una "tristeza sin amargura": hubo abrazos, ofrendas, llanto compartido y, también, risas. La voz de Rada sonó en el salón, hubo baile y las autoridades del Palacio Legislativo —a quienes la familia agradeció especialmente— comprendieron la dimensión del homenaje y cedieron el espacio sin restricciones.

Después, el cortejo avanzó por Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte. Una multitud acompañó el trayecto con candombe, música y gestos que la familia leyó como coherentes con la forma en que Rada había planteado querer ser recordado, en línea con el espíritu de su disco Muriendo de plena. Entre las imágenes que Lucila eligió subrayar hay dos que vale la pena conservar: la de dos jóvenes que siguieron la caravana en monopatín con un parlante, y la de un círculo de tambores que sonó durante todo el recorrido. Son detalles que cuentan, mejor que cualquier crónica, cómo se despide a un músico popular en esta orilla del Río de la Plata.

La herencia: más de diez discos inéditos

El mensaje cerró con la parte que más me interesa como oyente: Rada dejó más de diez discos sin publicar. La familia ya tiene la intención de encargarse de que esa producción llegue al público de manera gradual, como quien abre una puerta despacio para que entre el aire. No hay fechas ni formatos confirmados todavía, pero la voluntad está explicitada y, viniendo de alguien con el catálogo y la exigencia de Rada, alcanza para ilusionarse.

“Toda la música que...”Lucila Rada, al cierre del mensaje familiar
  • Más de diez discos inéditos permanecen en el archivo personal del músico uruguayo y la familia proyecta difundirlos de forma paulatina.
  • La despedida se realizó el miércoles 26 de agosto; el velatorio se llevó adelante en el Palacio Legislativo y el cortejo recorrió Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte.
  • El recorrido fue acompañado con candombe, parlantes y dos jóvenes en monopatín, imágenes que la familia asoció con el modo en que Rada quiso ser recordado.

Les confieso algo: cada vez que una figura así se va, uno se agarra de lo que queda por escuchar. Si la palabra empeñada por la familia se cumple, vamos a tener Rada para rato, y eso es un consuelo genuino en medio del duelo. Mientras tanto, me quedo con una recomendación que se vuelve casi una obligación personal: vuelvan a poner Muriendo de plena de punta a punta, déjense atravesar por esa voz y recuerden por qué esta despedida fue, también, una celebración. Después, cuando empiecen a aparecer esos discos, volveremos a conversar.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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