Samuel L. Jackson vuelve a elegir Memoria letal y reivindica a Mitch Hennessy como su personaje más querido
El actor estadounidense repasa su filmografía y rescata el thriller de acción escrito por Shane Black que protagonizó junto a Geena Davis en 1996, una película que no funcionó en la taquilla pero se ganó un lugar de culto.

"Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de 'Memoria letal'. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis". La frase es de Samuel L. Jackson y alcanza para entender por qué, a la hora de ponerse a revisar su propia filmografía en busca de un título para volver a ver, eligió Memoria letal, el thriller de acción de 1996 dirigido por Renny Harlin y escrito por Shane Black. Lo que el actor está haciendo, en definitiva, es volver a poner sobre la mesa una película que la industria dejó caer en su momento pero que el público, con el correr de los años, se empecinó en levantar.
Porque hace casi treinta años, cuando la película se estrenó, las cuentas no cerraron: con un presupuesto de 65 millones de dólares, Memoria letal apenas arañó los 95 millones en todo el mundo, un número que para un estudio de Hollywood equivale, en los papeles, a un fracaso comercial. Y sin embargo, acá estamos, hablando de ella, gracias a esa costumbre tan hermosa que tenemos los espectadores de transformar los tropiezos de la industria en clásicos de cabecera. A mí, cada vez que alguien rescata una película que el mercado condenó, se me afloja algo en el pecho: me reconcilia con la idea de que el cine también se construye desde abajo, desde el boca a boca, desde el VHS gastado o la sesión de las tres de la mañana en un canal de cable.
Una maestra con amnesia y un guion pagado a precio récord
La premisa de Memoria letal es de esas que, una vez que las escuchás, no se van más: Samantha Caine es una maestra con amnesia que no recuerda nada de su vida anterior a los ocho años, cuando apareció abandonada en una playa. Para reconstruir su pasado, contrata al detective Mitch Hennessy, el personaje al que Jackson le tomó tanto cariño, y juntos empiezan a tirar del hilo. Lo que vanando es que Samantha en realidad se llama Charly Baltimore y fue una de las agentes más letales de la CIA, un pasado que, como es de esperar en el cine de Shane Black, vuelve con balas, persecuciones y una buena cantidad de humor ácido. Black, vale recordarlo, era por entonces el guionista mejor pago de Hollywood: por este libreto cobró 4 millones de dólares, una cifra récord para la época que dice mucho del lugar que ocupaba en la industria.
El vínculo entre Charly y Hennessy es el corazón de la película y, a la vez, uno de los dúos más descompensados y charming que dio el cine de acción de los noventa. Mientras ella va recordando cómo se movía con un arma en la mano, él intenta hacer de ancla racional y termina llevándose siempre la peor parte. Geena Davis le pone a Samantha/Charly una vulnerabilidad física muy particular, casi aniñada, que contrasta con la dureza de sus escenas de acción, mientras que Jackson compone a Hennessy con esa mezcla de astucia, hartazgo y corazón tierno que se le volvió marca registrada. No es Pulp Fiction ni Jungle Fever, pero el Mitch Hennessy que Jackson dice querer por encima de todos sus personajes tiene esa cualidad de los antihéroes secundarios: roba escenas sin hacer ruido y se queda en la memoria mucho después del corte a negro.
De fracaso de taquilla a película de culto
- Presupuesto: 65 millones de dólares; recaudación mundial: 95 millones, un resultado que la convirtió en un fracaso comercial para el estudio.
- Guion: Shane Black cobró 4 millones de dólares por el libreto, una cifra récord para un guionista en aquel momento.
- Reparto principal: Geena Davis como Samantha Caine/Charly Baltimore y Samuel L. Jackson como Mitch Hennessy.
- Trama: una maestra con amnesia contrata a un detective privado y juntos descubren que ella fue una letal agente de la CIA.
- Secuela que no fue: el director Renny Harlin manifestó en más de una oportunidad su interés en filmar una segunda parte, pero el proyecto nunca llegó a concretarse.
Lo más interesante de esta reivindicación de Jackson es que no es un gesto aislado. En los últimos años, Memoria letal fue sumando adeptos entre críticos y fans del cine de acción, al punto de convertirse en un clásico de culto y en objeto de culto nostálgico en redes sociales y foros especializados. Si a eso le sumamos que Jackson ya tiene más de cien largometrajes en su currículum y que, sin embargo, eligió a Hennessy por encima de Jules Winnfield, de Mace Windu o de cualquier otro personaje, el dato deja de ser anecdótico y se vuelve casi un manifiesto: hay películas que necesitan tiempo para encontrar a su público, y a veces ese público se llama Samuel L. Jackson.
Mi recomendación, si nunca la vieron, es que se preparen para un domingo de lluvia, un café bien cargado y dos horas de cine de acción con cerebro. Y si ya la vieron, que se den el gusto de volver a ponerla: a veces, reencontrarse con una película que uno quiere es la mejor manera de confirmar que el tiempo, con ciertas historias, fue benévolo. A mí, particularmente, me pasó: la vi de chico, la reencontré hace poco y entendí por qué Jackson no se la quiere sacar de encima. Memoria letal merece, al menos, una segunda vuelta.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Shakira no tiene paz: llegó a Colombia pero no pudo encontrarse con los fans porque internaron a su papá

La épica historia de Mufasa llega a Disney+ tras conquistar la taquilla mundial

REVIEW | Tu amigo y vecino Spider-Man: Marvel Animation sigue apostando a la fusión de lo clásico y lo moderno
