Seychelles en cuatro días: rutas, precios y los lugares que no conviene perderse
Un archipiélago a unos 1.500 kilómetros de Kenia, con casi la mitad de su territorio protegido, tres focos de viaje y costos que permiten armar un presupuesto.

Seychelles queda a unos 1.500 kilómetros de la costa de Kenia y casi la mitad de su territorio es reserva natural, un dato que orienta buena parte de lo que el viajero encuentra allí. Playas de granito antiguo, un bosque declarado Patrimonio de la Humanidad y tortugas gigantes que cruzan los caminos forman el paisaje de un destino que se organiza alrededor de tres islas.
¿Por dónde empezar el recorrido?
Mahé es la puerta de entrada obligada, porque allí funciona el aeropuerto internacional y también Victoria, una de las capitales más pequeñas del mundo, que puede recorrerse en una mañana. El mercado central merece una visita, sobre todo los sábados, cuando los pescadores acomodan atunes, pargos y pulpos desde temprano mientras los puestos de canela, vainilla y especias llenan el lugar de aroma.
En el interior de Mahé, el Parque Nacional Morne Seychellois cubre buena parte de la isla y alcanza los 905 metros de altitud. La caminata a Copolia demora algo más de una hora y termina en una cúpula de granito, con plantas carnívoras en las grietas y una vista panorámica sobre el mar. Las playas se reparten por toda la costa: Beau Vallon, al norte, con buena gastronomía cerca; Anse Intendance, al sur, de oleaje fuerte; y Anse Takamaka, rodeada de árboles.
¿Cuánto cuesta conocer la producción local?
- Fábrica de té de Morne Blanc: alrededor de 3,50 dólares.
- Destilería Takamaka, con degustación de ron artesanal: 9 dólares.
- Excursión que combina ambas visitas: unos 200 dólares por persona.
La cocina del archipiélago mezcla influencias del Índico y se puede probar en platos como el curry de pulpo en leche de coco, el pescado con salsa criolla de tomate, cebolla y jengibre, la ensalada de palmito y el ladob, una banana cocida en leche de coco con azúcar y vainilla. Para entenderla, el mercado de Victoria aparece como el mejor punto de partida.
Praslin se alcanza en quince minutos en avioneta, desde 120 dólares por tramo, o en una hora en catamarán, desde 65 dólares. Su atracción principal es el Vallée de Mai, un bosque de 19 hectáreas declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983, donde crece la palma de coco de mar, cuya semilla puede pesar hasta 25 kilos. La entrada cuesta 31 dólares. En la misma isla están Anse Lazio, de arena fina, granito rosado y agua que cambia de color con las nubes, y Anse Georgette, de acceso controlado y menor afluencia.
La Digue, a quince minutos en ferry desde Praslin, tiene apenas diez kilómetros cuadrados y casi no circulan autos. Las bicicletas se alquilan desde 7 dólares y permiten llegar a Anse Source d'Argent, ubicada dentro del predio de L'Union Estate.
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