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Tarjetas de crédito al 82 por ciento anual: el costo financiero que recorta el margen de consumo de los hogares argentinos

El sistema financiero acumula unos 51 billones de pesos en préstamos a personas, con la mora en niveles cercanos al siete por ciento en tarjetas y prendarios; un economista advirtió que, con esos precios del dinero, a una familia no le queda resto para gastar después de pagar las cuotas

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Rodrigo IriarteEconomía · 31 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Las tasas de interés que pagan las familias argentinas por financiarse con tarjetas de crédito treparon al 82 por ciento anual en julio, mientras que las de los préstamos personales se ubicaron en el 66 por ciento, de acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En un contexto donde el peso de la deuda financiera sobre el presupuesto familiar es uno de los principales frenos al consumo cotidiano, el crédito al consumo opera en niveles que licúan cualquier intento de planificación mensual, en la medida en que las cuotas absorbentes comprometen una porción creciente de los ingresos de los hogares.

El stock de deuda de las familias y la mora

El sistema financiero registra en la actualidad unos 51 billones de pesos en préstamos otorgados a personas físicas. De ese total, 23 billones corresponden a financiaciones mediante tarjetas de crédito, 21,7 billones a préstamos personales y 6,2 billones a créditos prendarios. La mora en tarjetas de crédito y en préstamos prendarios ronda el siete por ciento, un indicador que los analistas suelen asociar a situaciones de sobreendeudamiento, dado que se trata de segmentos en los que las cuotas mensuales tienden a representar una proporción elevada del salario del deudor. Para dimensionar el fenómeno, basta con comparar los volúmenes actuales con los de un año atrás: en julio de 2024, el stock total de préstamos a personas se ubicaba en niveles significativamente menores, lo que muestra que la dolarización de las carteras y la suba nominal de tasas expandieron la deuda en pesos incluso cuando la cantidad de acreditados creció a un ritmo más moderado.

Consumo de los hogares: mejora de dos puntos empujada por indumentaria y recreación

El consumo de los hogares mostró en los últimos meses una mejora interanual del dos por ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, esa recuperación se concentró en rubros como indumentaria y recreación, que suelen financiarse con pagos parciales o con tarjeta en pocas cuotas. Los bienes durables —electrodomésticos, autos y motos, equipamiento del hogar— continuaron sin despegar, dado que las cuotas resultan inaccesibles con las tasas actuales. Para una familia tipo, tomar un préstamo personal al 66 por ciento anual implica que, en términos efectivos (es decir, incorporando el efecto de la inflación y los gastos administrativos), el costo financiero real puede superar ampliamente la tasa nominal, un aspecto que la Superintendencia de Entidades Financieras suele monitorear a través del régimen de transparencia impulsado por el BCRA.

“Una familia que destina una parte importante de sus ingresos a pagar deuda después tiene que afrontar alquiler, alimentos, colegio, obra social y otros gastos. Cuánto le queda para consumir? Nada. El día a día se queda sin plata.”Jorge Ingaramo, economista

El ahorro en moneda extranjera y el superávit externo

El ahorro de los hogares en moneda extranjera mantiene niveles elevados, aunque esos dólares no se traducen en circulación dentro de la economía local, dado que permanecen depositados fuera del circuito de consumo y financiamiento productivo. Ingaramo describió la situación con un dato que consideró inédito en su trayectoria profesional: la economía argentina genera en la actualidad unos 2.000 millones de dólares de superávit externo por mes, un volumen que, en su lectura, debería estar motorizando una reactivación mucho más vigorosa de la que efectivamente se observa. Esa brecha entre la disponibilidad de divisas y la dinámica del crédito doméstico es, precisamente, lo que vuelve más oneroso el costo del dinero en pesos para las familias.

Recomendaciones frente al escenario de tasas altas

Para quienes evalúan endeudarse en los próximos meses, el economista consultado desaconsejó tomar créditos en moneda extranjera, en particular los nuevos préstamos hipotecarios que se ajustan por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA, un coeficiente que se actualiza por inflación), dado que en contextos de elevada inflación la cuota inicial puede quedar rápidamente desfasada respecto de los ingresos del deudor. Recomendó, en cambio, mantener las deudas existentes en pesos antes de asumir compromisos en dólares, en la medida en que el costo financiero en moneda extranjera suele trasladarse a la cuota mediante el ajuste cambiario, y eso introduce volatilidad que puede superar la tasa nominal pactada. Desde el mercado, los analistas esperan que en los próximos meses el BCRA continúe con la política de tasas reales positivas (es decir, tasas nominales superiores a la inflación proyectada) para consolidar la desaceleración inflacionaria, lo que mantendría el costo del crédito al consumo en niveles similares a los actuales mientras no se traduzca en una baja efectiva de los spreads (la diferencia entre la tasa que cobra el banco y la tasa de referencia) que las entidades aplican sobre sus clientes minoristas.

  • Tarjetas de crédito: tasa nominal anual del 82 por ciento, con stock de deuda cercano a los 23 billones de pesos y mora en torno al siete por ciento
  • Préstamos personales: tasa nominal anual del 66 por ciento, con stock cercano a los 21,7 billones de pesos
  • Préstamos prendarios: stock de unos 6,2 billones de pesos, con mora también cercana al siete por ciento
  • Consumo de los hogares: suba interanual del dos por ciento, concentrada en indumentaria y recreación, mientras los bienes durables permanecen frenados por el costo del financiamiento
  • Recomendación del economista consultado: no tomar créditos en dólares ni hipotecarios UVA en el contexto actual, y mantener las deudas existentes en pesos
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Rodrigo IriarteEconomía

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