¿Te quedás sin luz por una máquina que piensa? La fiebre de la inteligencia artificial empieza a pasar factura en la red eléctrica de Estados Unidos
Los centros de datos que alimentan a la IA ya consumen casi el 5% de la electricidad del país y las proyecciones oficiales los ubican cerca del 12% en pocos años. Las redes no aguantan el ritmo y varias comunidades le dicen basta.

¿Puede una computadora dedicada a la inteligencia artificial dejarte a oscuras? En Estados Unidos la pregunta dejó de ser hipotética. El crecimiento de los centros de datos que entrenan y operan modelos de IA avanza más rápido que las líneas de transmisión, las subestaciones y las centrales que deberían abastecerlos. La infraestructura eléctrica quedó chica y la pelea ya se nota en la calle, en los municipios y en los balances de las grandes compañías de tecnología.
Para ponerlo en criollo: es como si en tu barrio abrieran diez fábricas nuevas en un año, pero la usina que las alimenta siguiera siendo la misma de hace una década. Algo tiene que ceder: o se refuerza la red, o se frena la construcción, o se cortan las velas en otro lado.
Cuánta luz se llevan estos monstruos
Cuánta luz se llevan estos monstruos
Un estudio del Lawrence Berkeley National Laboratory, publicado por el Departamento de Energía, muestra la curva ascendente. Los centros de datos absorbieron unos 176 teravatios hora en 2023, alrededor del 4,4% de toda la electricidad consumida en el país. En 2018 representaban poco menos del 2%. Las proyecciones oficiales para 2028 los ubican entre 325 y 580 teravatios hora, lo que equivale a un rango del 6,7% al 12% del consumo total. Son números oficiales, no estimaciones de consultora.
- El boom de la IA se apoya en edificios enormes llenos de servidores que funcionan las 24 horas.
- Construir esa infraestructura lleva meses; ampliar una red eléctrica, años.
- El negocio escala más rápido de lo que el sistema puede tolerar.
La plata que mueve el sector ayuda a entender la presión. NVIDIA cerró su segundo trimestre fiscal con ingresos por 96.221 millones de dólares, un 106% más interanual. Su división de centros de datos aportó 89.000 millones, cerca del 93% del total, con un crecimiento del 117% respecto del año anterior. En la presentación de resultados, su fundador y CEO Jensen Huang dijo que la capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma. Traducido: cada vez se invierte más plata en levantar data centers, y cada nueva sala suma kilovatios a la red.
Cuando el pueblo le dice no
Cuando el pueblo le dice no
El otro frente está en las comunidades. Durante 2025, al menos 48 proyectos por unos 156.000 millones de dólares quedaron bloqueados o demorados por la oposición local. Vecinos organizados, intendentes y reguladores empezaron a frenar obras por ruido, impacto ambiental y dudas sobre el beneficio para la zona. La presión social se convirtió en un cuello de botella extra, tan concreto como la falta de transformadores.
La conclusión es incómoda y a la vez clara: la inteligencia artificial come luz como nunca antes, las redes no fueron diseñadas para este ritmo y la sociedad empieza a pedir explicaciones. Si te sirve, probá revisar cuánta electricidad consumen los servicios digitales que usás todos los días: la cifra sorprende incluso a los que siguen el tema de cerca.
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