Tini se paró en el escenario y le habló de frente a la depresión: lo que dijo desde El Salvador
En medio de su gira FUTTURA, la cantante interrumpió el recital para contar que atraviesa un cuadro depresivo diagnosticado y que continúa en tratamiento. Vínculos, música y un pedido directo al público.

“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.” La frase no salió en una entrevista ni en un living de streaming, sino en el medio de un show, con el micrófono en la mano y miles de personas mirándola desde la tribuna. Tini Stoessel eligió el escenario de El Salvador para abrir un capítulo íntimo de su biografía, en el marco de su gira FUTTURA, y lo hizo con la misma contundencia con la que canta sus hits.
Soy Julia Kaplan, y lo que viene a continuación me parece uno de los gestos más valientes que vi en mucho tiempo sobre un escenario latinoamericano. Porque no es fácil pararse frente a un estadio y decir, en voz alta, lo que todavía cuesta pronunciar en la mesa familiar.
Un proceso que todavía continúa
Stoessel no habló en pasado: describió un cuadro que sigue atravesando. Contó que mantiene su tratamiento con psiquiatra y con psicóloga y que, en paralelo, sostiene una red afectiva que considera parte central de su recuperación. “A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes”, les dijo a los presentes, en un tramo del show que funcionó como una declaración de principios.
La música como espejo
La artista vinculó ese momento personal con la génesis de Un mechón de pelo, el álbum que publicó en 2024. Según explicó, el disco le generó una incertidumbre particular porque la obligaba a mostrar partes de su intimidad a las que no estaba habituada. “No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir”, reconoció sobre la decisión de editar esas canciones.
Una historia que se repite
Lo que hizo Tini en El Salvador se inscribe en una tradición larga de artistas que usaron sus shows para contar lo que no entra en una nota de prensa ni en un posteo. Pienso en Gustavo Cerati hablando de sus propios laberintos en distintas etapas de su carrera, en Gustavo Cerati reflexionando sobre la oscuridad y la luz en cada disco de Soda Stereo, en Charly García poniendo en música lo que después terminaba confesándole a su terapeuta. La diferencia, y por eso me parece tan relevante, es que Tini lo hizo con la frescura de sus veintipico y con la crudeza de alguien que todavía está adentro del proceso, no que lo está mirando desde la retrospectiva. Eso le da a sus palabras un peso distinto, casi de cuaderno de bitácora.
La cantante completó su intervención con una reflexión que, a mi entender, condensa todo lo que quiso transmitir esa noche. “Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando”, sostuvo, y antes de volver al repertorio agregó una frase que funcionó como un abrazo lanzado al aire: “Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar.” Esa última línea quedó cortada en el material que llegó a la redacción, pero la idea está completa: el pedido explícito a no quedarse en el pozo, a probar de nuevo, a pedir ayuda.
Mi recomendación, si te interesa el tema
Si este tema te toca de cerca, te sugiero escuchar Un mechón de pelo de principio a fin, sin saltar tracks. Las canciones de Tini dialogan con lo que ella misma contó en El Salvador y se entienden mejor después de escucharla hablar. Y si en algún momento sentís que lo que ella describe te pasa a vos o a alguien cercano, pedir turno con un profesional de salud mental no es un signo de debilidad, es exactamente el mismo gesto valiente que ella hizo arriba de un escenario.
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