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Una taza diaria de arándanos, el aliado cotidiano que el corazón estaba esperando

Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos coinciden en que esta fruta, fresca o congelada, ayuda a relajar los vasos, bajar el colesterol y estabilizar la glucosa. La rutina es simple y el efecto se nota con el tiempo.

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Carla NazarSociedad · 31 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Son las siete de la mañana en una casa de barrio en Rosario y María Eugenia ya tiene la pava sobre el fuego. Mientras espera que hierva el agua, saca del freezer una bolsa de arándanos que compró a granel en el mercado del cordón industrial santafecino, los vuelca en un bowl con un chorrito de leche descremada y se sirve una taza colmada. "Empecé hace seis meses, cuando me detectaron presión alta en el control anual", cuenta mientras revuelve con la cuchara. "La cardióloga me dijo que sumara esta fruta todos los días y la verdad es que el número empezó a bajar de a poco, sin medicación extra". Su caso es el de miles de personas en la Argentina que, a partir de los cuarenta, empiezan a mirar con más cuidado lo que ponen en la mesa.

Por qué los arándanos hacen tanta diferencia

Investigaciones recientes sobre nutrición y salud metabólica vienen mostrando que el arándano no es una fruta más: actúa sobre varios mecanismos del sistema cardiovascular al mismo tiempo. Relaja los vasos sanguíneos, reduce el colesterol LDL y ayuda a estabilizar la glucosa en sangre. Para alguien con hipertensión, resistencia a la insulina o riesgo cardíaco, el efecto resulta especialmente relevante porque ataca por varios frentes a la vez.

Detrás de estos beneficios aparece un compuesto llamado antocianina, el pigmento que le da a la fruta ese color azul oscuro tan característico. Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, explicó que esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar de manera natural.

La fibra es el otro gran motor. Una taza de arándanos aporta cuatro gramos de este nutriente, una cantidad que suma al consumo diario recomendado. Durante la digestión, esa fibra fermenta en el intestino y genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo, donde participan activamente en la regulación de la presión. Bobrick señaló además que esa misma fibra ayuda a mantener estable la glucosa y a reducir el colesterol LDL, dos variables que están directamente vinculadas con la salud del corazón.

  • Relajan los vasos sanguíneos y favorecen la producción de óxido nítrico.
  • Aportan cuatro gramos de fibra por taza, clave para la presión y el colesterol.
  • Estabilizan la glucosa en sangre, un punto central para quienes tienen resistencia a la insulina.
  • Mejoran la función endotelial, es decir, la elasticidad del revestimiento interno de las arterias.
  • Pueden asociarse a menor riesgo de enfermedades crónicas, incluidos algunos cánceres y trastornos neurodegenerativos.
“El endotelio es la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Cuando funciona bien, el control de la presión arterial resulta más eficiente.”Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California

Los especialistas coinciden en que una taza por día, ya sea de arándanos frescos o congelados, alcanza para cosechar los beneficios documentados. La versión congelada conserva intactas las propiedades activas, lo que vuelve al hábito mucho más accesible durante todo el año, algo clave en un país donde el precio de la fruta fresca suele ser una barrera.

De vuelta en Rosario, María Eugenia termina su desayuno, lava el bowl y guarda el resto de los arándanos en el freezer. "Es un gesto chico", dice mientras cierra la puerta de la heladera, "pero me cambió la conversación con el tensiómetro". Para ella, como para tantos lectores que están empezando a mirar su presión con más atención, la fórmula resulta tan simple como sumar una taza de arándanos al día y darle tiempo al cuerpo para que haga el resto.

CN
Carla NazarSociedad

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