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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A Junín se va a la vida: River se juega el año esta tarde y el nombre de Ramón ya suena en el pasillo

El Millinario visita a Sarmiento por un partido postergado que se transformó en una final anticipada. Está afuera de los ocho, a seis puntos de la Libertadores y, mientras Ponzio pelea su crédito, el fantasma de Ramón Díaz vuelve a rondar por Núñez.

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Lucas EtcheverryDeportes · · 3 min de lectura
A Junín se va a la vida: River se juega el año esta tarde y el nombre de Ramón ya suena en el pasillo

Arrancamos con una de tribuna, porque no hay otra manera: esto ya no es un partido más, es el partido. River visita esta noche a Sarmiento en Junín por una fecha postergada que, a tres jornadas del cierre del Clausura, se le volvió una final antes de tiempo. El equipo está afuera de los ocho que avanzan al playoff y a seis puntos del lugar que reparte la Copa Libertadores. Los números no mienten y el almanaque tampoco: o se ganan puntos ahora, o el año se termina antes de diciembre.

Seamos sinceros: la campaña no es un desastre, pero tampoco alcanza. Con Leo Ponzio sentado en el banco desde hace cinco fechas, el balance marca cuatro victorias y una derrota. Rinde, sí; no suma lo necesario, también. Y en River eso es lo que termina pesando, porque acá se mide todo con la regla del más exigente.

Ramón, el nombre que no se va

Mientras el equipo se prepara para Junín, en los pasillos de Núñez volvió a aparecer un apellido que siempre divide la opinión: Ramón Díaz. Después de once años afuera del club, su nombre regresó con fuerza a la mesa de la dirigencia, empujado por una carta que publicó su hijo Emiliano, en la que contó que rechazó dirigir a Corinthians de Brasil para, según sus palabras, estar disponible y cumplirle un sueño a su padre. La dirigencia no lo descartó y la novela se prendió sola. Ramón fue el entrenador que precedió a Marcelo Gallardo en el ciclo que cambió la historia grande del club. Hoy, pensar en su regreso implica correr a Ponzio del sillón, justo cuando el proyecto del exvolante todavía está verde y en evaluación permanente.

  • Posición en la tabla del Clausura: afuera de los ocho que clasifican al playoff.
  • Diferencia con el puesto de Copa Libertadores: seis puntos.
  • Duda para el equipo titular: el regreso de Almada le abre la puerta al cambio. La pulseada es entre Lautaro Pereyra, figura del último partido, y Galván, el que podría quedar afuera.
  • Próximo compromiso después de Sarmiento: Superclásico contra Boca en La Bombonera, programado para el primero de noviembre.
  • Lo que hay en juego contra Sarmiento: el triunfo mantiene viva la chance de playoff; el tropiezo la manda al freezer.

El fixture tampoco regala. Después de esta parada en Junín, el domingo siguiente hay que ir a la Bombonera, con la tabla anual en rojo y con Boca justamente ocupando el puesto de Libertadores que River necesita volver a morder. Una final, después otra final. Así se juega el año del Millinario, sin anestesia.

Mi lectura, a pecho abierto: este River de Ponzio no merece el borrador, pero tampoco le sobra el crédito. Hoy le toca ganar en una cancha brava, con la mochila cargada y el ruido de Ramón Díaz sonando de fondo. Yo soy de los que creen que los ciclos hay que respetarlos, aunque también soy de los que saben que en Núñez la paciencia se vence a los seis puntos de distancia de la Libertadores.

Cierro como siempre: ojo al reloj. River y Sarmiento juegan esta noche, desde las 21:30, en el estadio Eva Perón de Junín. Después, el domingo, la Bombonera. Dos paradas, una sola mochila. Y el sueño, otra vez, dependiendo de un resultado.

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Lucas EtcheverryDeportes

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