Adiós al Negro de la madrugada: la huella imborrable de Oscar González Oro en la radio argentina
El conductor murió a los 74 años en Punta del Este, donde vivía desde hacía años. Repasamos su retiro en 2021, el homenaje único que recibió de APTRA en 2022 y el recuerdo de una carrera que dejó marca en varias generaciones de oyentes.

“Esto lo soñé”, me parece que es la mejor manera de empezar a despedirme de Oscar González Oro, porque esa frase, pronunciada por él mismo en el escenario del Golden Center de Parque Norte la noche de los Martín Fierro de Radio de 2022, condensa todo lo que fue este hombre al que el micrófono le cambió la vida y al que, en buena medida, la radio también le terminó cambiando la historia a muchos de los que nos sentábamos cada madrugada a escucharlo con el transistor pegado a la almohada, casi como un ritual íntimo que compartíamos con miles de oyentes solitarios repartidos entre Buenos Aires, el conurbano profundo y cada pueblo del interior que sintonizaba su programa para arrancar la jornada con esa voz inconfundible que terminó siendo una especie de banda sonora cotidiana para varias generaciones de argentinos que crecimos acompañándolo, primero cuando todavía éramos muy jóvenes y no terminábamos de entender el alcance de lo que estábamos escuchando, y después ya como adultos que habíamos aprendido a valorar la enorme capacidad que tenía para sintetizar la información de la mañana, traducirla en un lenguaje cercano y devolverla en forma de una conversación amigable que nos hacía sentir que no estábamos solos a las seis de la mañana mientras el resto del mundo todavía dormía y nosotros ya estábamos viajando en colectivo, en remise o despertando a los chicos para la escuela.
El retiro de 2021 y la decisión de bajarse del micrófono
González Oro había dado un paso al costado en marzo de 2021, después de más de tres décadas de hacer radio todos los días, y al explicar su alejamiento dejó en claro que la decisión no tenía nada que ver con un desgaste creativo ni con una caída en el rating, sino que obedecía a razones mucho más profundas y personales que tenían que ver con la necesidad de recuperar tiempo para su familia, con la voluntad de no competir con su propio recorrido y, sobre todo, con el impacto que le había causado la pérdida de personas muy cercanas en los últimos tiempos, un cúmulo de duelos que lo empujó a replantearse sus prioridades y a entender que había llegado la hora de mirar hacia adentro y acompañar más de cerca el crecimiento de sus hijos Agustín y Pablo, esos pibes que tantas veces habían escuchado la voz de su padre saliendo de un parlante antes que de su propia boca y que ahora, por fin, iban a poder contar con él para las cosas simples y cotidianas que a veces el vértigo de la profesión nos roba sin que terminemos de darnos cuenta.
La noche del homenaje en los Martín Fierro de Radio
Un año después de aquel retiro, la radio le devolvió a González Oro una de las postales más emocionantes de sus últimos tiempos, porque Luis Ventura, presidente de APTRA, había decidido impulsarle un reconocimiento al conductor en el marco de la entrega de los Martín Fierro de Radio de 2022, y aunque el propio González Oro había desistido varias veces de viajar desde Uruguay para recibirlo, fue el propio Ventura el que terminó por convencerlo de subirse a un avión y plantarse en Buenos Aires una noche más, nada menos que para recibir una distinción que tenía un sabor muy particular para él, ya que se trataba del único homenaje que la entidad le había tributado a lo largo de toda su carrera, porque lo cierto es que, pese a la enorme trascendencia de su figura, González Oro nunca había ganado un Martín Fierro en competencia, y eso dice mucho de los vericuetos inexplicables que a veces tiene la vida con quienes mejor la cuentan desde un micrófono.
Aquella noche, sobre el escenario, el Negro dejó una imagen que todavía me cuesta sacarme de la cabeza, porque lo vi subir con la misma naturalidad con la que durante treinta años había entrado a un estudio de radio a las cuatro de la tarde para empezar a armar el programa de la madrugada siguiente, tomó la placa que le entregaban y, en lugar de quedarse en el brillo individual del reconocimiento, eligió mirar hacia los costados y repartir el mérito con cada uno de los que habían caminado a su lado, evocó con enorme respeto un texto de Jorge Luis Borges que siempre le había gustado, citó a Daniel Hadad con quien había trabajado durante 14 años y a quien recordó como una pieza central en la construcción de su carrera, y se acordó de colegas y amigos como Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir, además de mencionar de manera especial a Valeria Mirabella, su histórica locutora, esa voz femenina que durante años había sido la compañera inseparable de sus madrugadas y a la que siempre definió como una suerte de hermana de la ruta radial.
Yo no estuve esa noche en la sala, pero la recorrí después mentalmente muchas veces mientras pensaba en lo que representa para un oficio como el nuestro que alguien que se ha ido voluntariamente del primer plano pueda recibir, igual, el cariño genuino de sus colegas y de la industria, y la verdad es que esa postal me deja una enseñanza enorme, porque a veces uno se empecina en discutir veredictos, rankings y premios, y se olvida de lo esencial, que es el vínculo que se construye con el oyente y con los compañeros de ruta, y en ese sentido la historia de González Oro es la demostración palpable de que hay legados que no se miden en estatuillas sino en la cantidad de gente que te nombra con respeto cuando te cruzás en un pasillo o cuando te toca despedirte para siempre, como nos toca ahora.
“Esto lo soñé.”Oscar González Oro, durante su homenaje en los Martín Fierro de Radio 2022
- González Oro dejó la actividad diaria en marzo de 2021, después de más de tres décadas frente al micrófono, y se radicó en Punta del Este, Uruguay.
- En 2022 recibió de APTRA el único reconocimiento institucional de su carrera, ya que nunca había ganado un Martín Fierro en competencia.
- El conductor agradeció a sus hijos Agustín y Pablo y mencionó especialmente a Valeria Mirabella, su histórica locutora, y a colegas como Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata, Lalo Mir y Daniel Hadad.
- El Negro murió el 25 de septiembre a los 74 años en Punta del Este, ciudad en la que estaba radicado desde hacía varios años.
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