Alcaraz se sacó la mufa en Tokio y va por más: ahora apunta a Shanghái
El español le ganó la final al checo Lehecka por 7-6 y 6-4, sumó su tercer título de 2026 y alcanzó a David Ferrer en la lista histórica. Vuelve a sonreír después de cinco meses afuera por la muñeca.

Dicen que las finales se ganan con la cabeza, y este tipo lo tiene bien claro. Carlos Alcaraz volvió a colgarse una corona, la de Tokio, y de paso se sacó de encima una mochila que cargaba desde hacía rato. El español venció al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4, en una hora y 36 minutos de tenis vibrante, y se quedó con el ATP 500 japonés por segundo año seguido.
Un regreso con premio mayor
Seamos sinceros: lo de Alcaraz en 2026 no venía siendo un camino recto. Arrancó con todo, levantó el Abierto de Australia y después se consagró en Doha, pero en abril se le cruzó una lesión en la muñeca que lo dejó casi cinco meses afuera del circuito. Recién reapareció a fines de agosto, en el US Open, y durante septiembre e octubre estuvo buscando ese primer título post vuelta. Lo encontró en Tokio, nada menos, y con una actuación a la altura de los mejores.
- Tercer título de la temporada 2026, después del Abierto de Australia y Doha.
- Décimo ATP 500 de su carrera, con el segundo consecutivo en Tokio.
- Título ATP número 27, igualando la marca del español David Ferrer.
- A los 23 años, sigue sumando: arriba en el ranking quedan Orantes (34) y Nadal (92).
- Duelo final de 1 hora y 36 minutos ante el checo Jiri Lehecka, número dos del enfrentamiento y finalista por primera vez en un ATP 500.
La final tuvo todos los condimentos. Lehecka le rompió el saque en el primer set y se puso arriba, pero Alcaraz, con esa mezcla de paciencia y potencia que lo caracteriza, recuperó el break y llevó el parcial al tie-break. Ahí el checo arrancó 3-1, ventaja que parecía complicar las cosas, hasta que apareció el de siempre: cinco puntos al hilo del murciano para cerrar 7-4 y llevarse el set. La segunda manga fue más palo a palo, con los dos sosteniendo sus servicios, hasta que Alcaraz encontró el quiebre clave y lo sostuvo hasta el 6-4 final.
Mirada histórica y proyección
Con 23 años, alcanzar a David Ferrer en títulos ATP no es un dato menor. El de Jávega fue un guerrero de toda la línea y suma 27 trofeos en su palmarés, una cifra que Alcaraz ya igualó y que, por edad y proyección, promete quedar muy por debajo cuando termine su carrera. El español sigue alimentando un currículum que ya asusta: tres Grand Slams, cuatro Masters 1000, un Wimbledon, un Roland Garros, un US Open, y ahora este ATP 500 que ratifica su presente.
La gira asiática no se detiene. Alcaraz ya puso la mira en el Masters 1000 de Shanghái, su próximo compromiso después de este desahogo japonés. Será una buena medida para ver si este título le dio el envión anímico que necesitaba o si todavía le queda resto para meterse de lleno en la pelea por el número uno antes de que termine el año.
“Alcaraz mostró en Tokio que la muñeca quedó atrás y que la ambición sigue intacta. Ganar un título después de casi cinco meses parado no es poca cosa: es la confirmación de que el murciano está de vuelta para quedarse.”Lucas Etcheverry, Deportes
Próximo partido: Masters 1000 de Shanghái, fecha y hora a confirmar por la organización del torneo.
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