Argentina pasó por arriba a una selección que se armó en el colectivo: 7-0 con cinco goles en el bolsillo antes del entretiempo
La Selección goleó a un rival que llegó con juveniles Sub-23, plantas de un vuelo chárter cancelado y un periplo de 25 horas que pocos aceptaron. Mastantuono gritó su primer tanto con la camiseta grande.

Muchachos, hay que tener cara de piedra para venir a jugar al Monumental después de subirte a cuatro aviones y dormir en dos aeropuertos. Pero eso fue lo que le terminó tocando a este Burkina Faso con pinta de selección improvisada, que llegó a Ezeiza a las tres y media de la tarde para jugar a las nueve de la noche del sábado 3 de octubre. Y Argentina, como tiene costumbre cuando le sirven el partido en bandeja, pasó por arriba: 7-0 y a otra cosa, mariposa.
Lo concreto: a los cuatro minutos ya ganábamos. Lautaro Martínez cazó el rebote después de que el arquero le adivinara el penal. A los ocho, gol en contra de Moumouni Diallo. A los doce, apareció Gianluca Prestianni para clavar el tercero. El Monumental empezaba a entender que la cosa iba a ser corta y al descanso el marcador decía 5-0, con los tantos restantes de Nicolás Paz y Julián Álvarez. Una primera etapa de manual.
El complemento, con la lógica de un partido que ya estaba cerrado
En el segundo tiempo bajó un cambio la intensidad, como corresponde. Aun así, hubo tiempo para dos goles que valen la pena destacar. El pibe Franco Mastantuono, que ya había debutado pero todavía no había mojado con la camiseta grande, firmó su primer grito oficial con la Selección. Después, Giuliano Simeone cerró la cuenta con el 7-0 definitivo. Para el cuerpo técnico, la prueba pasó: rotar, no sufrir lesiones y que los que menos juegan aprovechen los minutos.
- A los 4 minutos: Lautaro Martínez, tras penal atajado y rebote.
- A los 8 minutos: Moumouni Diallo, en contra.
- A los 12 minutos: Gianluca Prestianni.
- Antes del descanso: Nicolás Paz y Julián Álvarez.
- En el segundo tiempo: Franco Mastantuono (primer gol con la Selección) y Giuliano Simeone.
Cómo se armó el rival que terminó recibiendo una paliza histórica
Seamos sinceros: lo de Burkina Faso fue una odisea digna de un reality show de viajes. El vuelo chárter estaba previsto para el 30 de septiembre, pero una revisión técnica detectó una falla en el avión y la empresa Eurodata Sport, organizadora del encuentro, terminó cancelando el servicio. A partir de ahí se buscó una alternativa comercial, con un tramo desde Costa de Marfil a París, espera en el aeropuerto y conexión a Buenos Aires. El itinerario completo rondaba las 25 horas, en clase turista.
Varios convocados dijeron que no: el desgaste previo a un amistoso internacional era demasiado. Entonces la federación tuvo que armar el plantel con juveniles Sub-23. Algunos viajaron desde Casablanca, adonde habían llegado desde Burkina Faso, para recién ahí subirse al vuelo chárter que los trajo a Buenos Aires. En el medio hubo gestiones con el Gobierno burkinés y con su representación diplomática en Marruecos para sostener el compromiso. El amistoso paralelo contra Malí, previsto para la misma ventana, terminó cancelado.
Después del partido, Lionel Scaloni valoró la presencia del rival: “Tratamos de re
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