AySA pidió aplicar un ajuste promedio del 22,6% a seis de cada diez hogares del área metropolitana
La empresa propuso suba para el 60% de los usuarios residenciales, baja para el 20% y factura sin cambios para el resto. La factura promedio ponderada pasaría de $27.156 a $30.250 mensuales sin impuestos y los cambios se aplicarían de manera gradual con un tope del 5% mensual acumulativo.

La facturación de agua y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense empezaría a moverse por una propuesta tarifaria que AySA puso sobre la mesa del Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) y que ahora deberá pasar por una audiencia pública. La empresa concesionaria planteó que el 60% de los usuarios residenciales reciba aumentos del 22,6% en promedio, que un 20% tenga bajas cercanas al 14,7% y que el tramo restante conserve el importe actual de su boleta, en un esquema donde, según los cálculos difundidos por la propia firma, la factura promedio ponderada del segmento residencial subiría de $27.156 a $30.250 mensuales sin impuestos.
Esa última cifra, que representa una variación del 11,4% sobre el promedio general, no describe el golpe de bolsillo que recibirá cada hogar, porque el rediseño se construyó a partir de los coeficientes zonales que se aplican sobre el inmueble y su ubicación. En otras palabras, convivirán tres situaciones distintas en la misma boleta: familias que verán incrementos, hogares que pagarán menos y un grupo que seguirá abonando lo mismo, todo dentro de un mismo radio de concesión.
¿Cuánto y cómo se aplicaría la suba para los que les toque pagar más?
Para quienes corresponda un aumento, AySA propuso que la actualización de los cargos modificados por los coeficientes zonales no se aplique de golpe, sino de forma gradual, con un tope del 5% mensual acumulativo hasta alcanzar el nuevo cuadro tarifario. En paralelo, los usuarios que dejen de pertenecer a los segmentos más económicos dejarán de percibir el descuento del 15% que actualmente beneficia a los estratos más bajos, un beneficio que se perdería en tres etapas mensuales sucesivas y que, en los hechos, profundiza el impacto de la recomposición para los hogares que asciendan en la grama de coeficientes.
La propuesta también redefine la estructura misma de los coeficientes zonales, que pasan de once niveles a cinco, y reordena el cálculo de la boleta para los usuarios sin medidor, que son quienes más dependen de esos coeficientes para determinar cuánto pagan. En el caso particular del Radio Antiguo porteño, además, se ajustaría el valor del metro cúbico de cloacas para incorporar el cobro asociado a los desagües pluviales, un cambio técnico que la empresa enmarcó en la necesidad de reconocer costos de infraestructura que hasta ahora no se trasladaban a la tarifa.
¿Y los comercios, las industrias y los baldíos?
El impacto sobre el universo no residencial fue presentado por AySA como neutro e incluso levemente favorable. La empresa calculó una reducción media del 2,2% para comercios, industrias e instituciones: el 63% de esos usuarios no sufriría modificaciones en su factura, el 22% tendría bajas y solo el 15% pagaría más. En el caso de los terrenos baldíos, en cambio, la boleta promedio subiría un 7,6%, al pasar de $17.822 a $19.172 mensuales sin impuestos, una suba que la compañía justificó en la necesidad de actualizar cargos que estaban retrasados respecto de los costos reales del servicio.
¿Para qué se usaría la plata que entre de más y la recaudación necesaria?
AySA planteó que el incremento de recaudación previsto se destine al Programa de Tarifa Social, con el objetivo de ampliar la cobertura de los usuarios que hoy acceden a descuentos en la boleta. La firma no difundió, en el detalle conocido hasta ahora, cuánto representaría esa inyección adicional ni cuántos beneficiarios nuevos podría alcanzar el programa, un punto que quedará bajo análisis del ERAS durante la audiencia pública.
¿Qué falta hacer antes de que la suba sea un hecho?
Antes de cualquier resolución definitiva, el ERAS convocó a una audiencia pública virtual en la que los interesados podrán presentar observaciones sobre la propuesta. La inscripción estará habilitada entre las 10 del 8 de octubre y las 10 del 24 de octubre. Las opiniones que allí se expresen no serán vinculantes para el organismo regulador, pero este tendrá la obligación de explicar de manera explícita cómo las incorporó al análisis o por qué decidió descartarlas, un procedimiento que, en los hechos, se convirtió en la principal herramienta de control ciudadano sobre una readecuación tarifaria que promete reconfigurar la boleta del agua en toda el área metropolitana.
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