Comida rápida: la escala salarial de octubre 2026 deja al aprendiz debajo del millón y al maestro pastelero por encima de los $1,8 millones
El Convenio Colectivo 329/2000 fija sueldos básicos que van de $997.033 a $1.863.345 para la rama de Servicios Rápidos, con adicionales por presentismo, antigüedad, nocturnidad y zona fría que reconfiguran el ingreso final de bolsillo.

En la rama de Servicios Rápidos del Convenio Colectivo de Trabajo 329/2000, vigente para los empleados de cadenas de comida rápida, la escala salarial de octubre de 2026 abre con un piso de $997.033 para el aprendiz menor de 18 años y se extiende hasta un techo de $1.863.345 que corresponde a los puestos más calificados de la cocina industrial: maestro pastelero, maestro heladero, cocinero y maestro pizzero.
Entre ambos extremos se ordena una grilla de categorías que recorre los distintos roles de mostrador, mantenimiento, administración y limpieza, con saltos significativos entre los primeros tramos y una compresión relativa en los puestos intermedios. La pirámide salarial, tal como quedó configurada en la planilla que rige este mes, puede sintetizarse en el siguiente orden descendente.
- Maestro pastelero, maestro heladero, cocinero y maestro pizzero: $1.863.345.
- Maestro facturero, oficial pastelero y rotisero fiambrero: $1.498.412.
- Oficial y líder de mantenimiento, minutero y parrillero: $1.311.043.
- Sandwichero, empleado administrativo y dependiente de mostrador: $1.246.146.
- Ayudante de mantenimiento y empanadero: $1.245.100.
- Ayudante pastelero, dependiente de helados, cafetero y auxiliar administrativo: $1.195.522.
- Sereno, lavacopas y peón de limpieza, carga y descarga: $1.163.517.
- Aprendiz menor de 18 años: $997.033.
¿Qué adicionales pesan sobre el básico y terminan moldeando el sueldo de bolsillo?
El básico convencional es apenas el punto de partida: lo que efectivamente percibe cada trabajadora o trabajador depende de un conjunto de adicionales que, en algunos casos, pueden transformar de manera sustantiva el ingreso final. El premio por concurrencia, que equivale al 14 por ciento de la remuneración nominal bruta mensual, recompensa a quienes completan todas las jornadas asignadas sin faltas injustificadas y opera como un fuerte incentivo al presentismo pleno. La antigüedad, en tanto, aporta un 1 por ciento del básico de la categoría por cada año cumplido en la misma empresa, aunque el cómputo recién comienza a partir de los dos años de servicio, lo que deja al personal más joven sin este plus durante las primeras veinticuatro mensualidades.
El trabajo nocturno, definido en el propio convenio como el que se presta entre las 21 y las 6, incorpora un adicional horario de $685,60 más un componente no remunerativo de $50,73 por cada hora trabajada en ese rango, un detalle particularmente sensible en un sector donde buena parte de laoperatoria se concentra después del horario central de la tarde. Para los casos que involucran guardias, movimientos logísticos o reposiciones de madrugada, este adicional puede acumularse con peso propio sobre el final de mes, aun cuando su porción no remunerativa no impacte de la misma manera en los aportes y contribuciones.
La geografía también inclina la balanza. En Río Negro y Neuquén, las y los empleados perciben un suplemento por zona fría de $134.690,57 mensuales, al que se suman $5.306,81 de carácter no remunerativo. En Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y en las islas del Atlántico Sur, la compensación es todavía más relevante y se traduce en un adicional equivalente al 40 por ciento del básico de la categoría, lo que reconfigura de manera decidida la posición relativa de quienes se desempeñan en esos distritos respecto de sus pares radicados en el resto del país.
¿Por qué hablar de "básicos" y no de "sueldos" a secas?
La distinción no es un tecnicismo gratuito: insistir en que se trata de básicos convencionales obedece a que cualquier salario efectivamente cobrado puede apartarse del valor de referencia según la combinación particular de antigüedad, horario y provincia en la que se preste tareas. Un cocinero de Tierra del Fuego, con más de una década en la misma empresa y jornadas completas sin inasistencias, termina percibiendo un monto muy distinto al que percibe otro cocinero recién ingresado en la ciudad de Buenos Aires, aunque ambos se rijan por el mismo Convenio 329/2000 y por idéntica escala vigente en octubre de 2026.
Esa foto, sin embargo, deja varios interrogantes abiertos que la escala salarial no resuelve por sí sola. No quedan explicitados en el material de base los mecanismos de actualización frente a eventuales saltos inflacionarios, ni el impacto acumulado de los adicionales no remunerativos en el largo plazo, ni la manera en que las cadenas trasladan efectivamente estos incrementos a los precios de mostrador. Son definiciones que pesan sobre la evolución real del ingreso del sector y que todavía esperan definiciones más claras por parte de las partes firmantes del convenio. Mientras tanto, el mapa de referencia es el que describen estos básicos: una estructura que replica la lógica de cualquier rama gastronómica, pero que en el segmento de comida rápida deja a los puestos de entrada apenas por encima del millón de pesos y a las jerarquías de cocina con básicos que casi duplican ese piso.
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