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Cortisol bajo la lupa: por qué la hormona que todos quieren bajar no es la villana que pintan en las redes

Endocrinólogos argentinos y estadounidenses coinciden en que el cortisol cumple funciones vitales y en que los supuestos métodos para reducirlo no tienen respaldo científico. Una guía para entender cuándo un pico de estrés es normal y cuándo conviene consultar al médico.

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Carla NazarSociedad · · 4 min de lectura
Cortisol bajo la lupa: por qué la hormona que todos quieren bajar no es la villana que pintan en las redes

Son las siete de la mañana en una clínica del barrio de Belgrano y María Susana Mallea Gil prepara el consultorio antes de empezar la jornada. La presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo revisa la historia clínica de una paciente que llegó convencida de que tenía el cortisol por las nubes, porque un video de redes sociales le diagnosticó la llamada cara de cortisol después de mostrar una selfie frente al espejo. La especialista sonríe con paciencia, porque sabe que esa consulta se repite casi todos los días desde hace un par de los años, y se dispone a explicarle algo que en las redes nadie se molesta en aclarar: el cortisol no es un enemigo a batir, sino una hormona imprescindible para vivir.

El cortisol sale de las glándulas suprarrenales, unos órganos pequeños que se posan sobre los riñones como si fueran gorritos. A partir de ahí cumple tareas que rara vez se mencionan en los posteos virales: ayuda a regular el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas; mantiene a raya la presión arterial; modula la inflamación y la respuesta inmunitaria; y participa en el sueño y en la vigilia. Sus niveles trepan hasta un pico entre la madrugada y la mañana temprana y después bajan durante la tarde y la noche, en un baile conocido como ritmo circadiano que se repite día tras día.

Estrés de lunes a viernes, no enfermedad

Cuando alguien se enfrenta a un examen, a un apretón de dinero o a una discusión familiar, el cuerpo responde con un aumento transitorio de cortisol, y eso no implica ningún diagnóstico. Mallea Gil, médica de larga trayectoria en Buenos Aires, lo resume con una imagen que repite en el consultorio: si te sacás sangre justo antes de rendir una materia, te va a salir más alto de lo normal, y eso forma parte de la adaptación fisiológica al estrés, no de una patología. La clave está en que el pico sea pasajero y en que al rato el organismo vuelva a su cauce habitual.

El verdadero problema se llama Cushing

El cuadro clínico que sí preocupa a los endocrinólogos se llama síndrome de Cushing y aparece cuando la exposición al cortisol es alta y prolongada. Ahí sí se rompe el ritmo circadiano: la hormona puede estar tan elevada a la tarde como a la mañana, y el cuerpo empieza a mostrar señales que un profesional debe interpretar. Pero esa situación es ajena a las variaciones cotidianas y, sobre todo, nada tiene que ver con tomarse un jugo verde para bajar los niveles después de una semana agitada.

“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

Los rituales que pululan en las pantallas

Los hashtags sobre niveles de cortisol y formas de reducirlo acumulan millones de visualizaciones con promesas que van desde identificar la cara de cortisol hasta derretir la grasa abdominal sin mover un dedo o curar el cansancio con una bebida casera. Uno de los rituales más repetidos es el cortisol cocktail, un preparado a base de jugos naturales, sales y, en algunas versiones, suplementos. La endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, fue tajante al calificarlo como una exageración en el mejor de los casos, y coincidió con Mallea Gil en que no hay pruebas de que modifique la actividad de las glándulas suprarrenales.

  • El cóctel no tiene evidencia científica sobre su efecto en el cortisol ni en las glándulas suprarrenales, según la Sociedad Argentina de Endocrinología.
  • El llamado cortisol detox parte de una premisa falsa: el cuerpo no acumula la hormona como una toxina que se elimina con licuados.
  • Los síntomas que se leen en redes (cara hinchada, fatiga, retención de líquido) deben evaluarse en consulta, porque pueden tener muchas otras causas.
  • La medición casera del cortisol no reemplaza un análisis clínico interpretado por un especialista.

Antes de despedir a la paciente en Belgrano, Mallea Gil vuelve a lo concreto: si la fatiga o el aspecto del rostro preocupan, lo indicado es pedir un turno con un endocrinólogo y dejar que él indique, si hace falta, un análisis de sangre o de saliva en los momentos del día que correspondan. La paciente asiente, guarda el teléfono y se va con la idea de que su cuerpo, después de todo, no estaba roto. Y esa escena se repite, consulta tras consulta, en cada rincón del país donde un profesional se sienta a explicar lo que los algoritmos prefieren simplificar.

CN
Carla NazarSociedad

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