Crecida del Paraná empuja a la carne hacia subas de hasta 10% y modera el costo de la energía eléctrica
El avance de El Niño sobre el litoral argentino reconfigura el mapa de precios: mientras los cortes vacunos se preparan para un salto previo a las Fiestas, la mayor generación hidroeléctrica amortigua la factura energética. En el campo, las últimas 15 campañas con fenómeno Niño muestran rindes por encima de la tendencia en soja y maíz, aunque persiste el riesgo de anegamientos.

Rodrigo Iriarte, Economía — La última lectura del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) sobre precios al consumidor había registrado una suba cercana al 1% mensual en los cortes de carne vacuna, un movimiento que en retrospectiva aparece como el preludio de un reacomodamiento más marcado de cara a fin de año. En el mercado se descuenta que, antes de las Fiestas, los precios de la carne vacuna podrían trepar hasta 10%, impulsados por una oferta que permanece ajustada desde hace varios meses y que ahora encuentra un factor adicional de presión en el exceso de agua sobre el litoral argentino.
La magnitud del fenómeno hídrico resulta difícil de dimensionar sin una referencia cotidiana. En los últimos días, el río Paraná superó los 26.300 metros cúbicos por segundo, un caudal equivalente a llenar diez piletas olímpicas por segundo. La represa de Yacyretá debió abrir las compuertas del vertedero principal y, en la provincia de Corrientes, se contabilizan alrededor de 500 evacuados, con el nivel del río proyectado para superar los siete metros frente a la capital provincial. Los especialistas consultados advierten que el pico de la crecida todavía no llegó: el torrente demandará unos veinte días para alcanzar el Delta entrerriano.
Por qué la carne y no otros alimentos
El impacto más directo en el bolsillo se concentra en la carne vacuna por una combinación de factores. Los alimentos y bebidas representan el 23,4% del índice de precios al consumidor que publica el INDEC, y dentro de ese rubro la carne explica entre el 7% y el 13% según la región considerada. Con un consumo que se mantiene en niveles históricamente bajos, los márgenes para trasladar aumentos al público son acotados; sin embargo, la presión estacional previa a las Fiestas y la oferta restringida componen un escenario propicio para remarcaciones. En términos de comparación interanual, la aceleración de los cortes en los últimos meses contrasta con la dinámica que mostraba el mismo rubro un año atrás, cuando la suba mensual se ubicaba en registros sensiblemente menores.
El contrapeso de la energía hidroeléctrica
En sentido inverso opera el segmento eléctrico. El exceso hídrico en los ríos obliga a las represas a turbinar un mayor caudal de agua, y la hidroelectricidad constituye la fuente más barata del sistema eléctrico argentino. Una mayor participación hidroeléctrica implica un uso menor de centrales térmicas que queman gas natural o fuel oil, lo que tiende a reducir el costo marginal de generación. La contrapartida técnica, señalada por la propia Entidad Binacional Yacyretá, es que con el río crecido aguas abajo cada metro cúbico rinde menos en las turbinas, de modo que el beneficio económico no se traslada en forma proporcional al caudal total.
- Caudal del Paraná: supera los 26.300 metros cúbicos por segundo, equivalentes a diez piletas olímpicas por segundo.
- Yacyretá: abrió las compuertas del vertedero principal ante el inusual caudal entrante.
- Corrientes: alrededor de 500 evacuados y proyección de río por encima de los siete metros.
- Carne vacuna: el mercado anticipa subas de hasta 10% antes de las Fiestas, tras alzas mensuales cercanas al 1% en el último IPC del INDEC.
- Peso en la canasta: los alimentos y bebidas representan el 23,4% del índice y la carne explica entre el 7% y el 13% de ese rubro según la región.
En el plano agrícola, la lectura histórica ofrece un matiz positivo. Desde la campaña 1980/81, las quince campañas atravesadas por el fenómeno El Niño registraron rindes promedio 6,1% superiores a la tendencia en soja y 6,4% en maíz, según trabajos de difusión habitual entre los analistas del sector. Sobre una cosecha proyectada de 155,8 millones de toneladas para el ciclo 2026/27, de acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, ese desvío típico podría sumar alrededor de siete millones de toneladas. Una producción agrícola mayor suele traducirse, con cierto rezago, en una oferta de alimentos y bebidas más holgada y, por esa vía, en una presión bajista sobre los precios.
El balance final, no obstante, permanece abierto. Las inundaciones prolongadas afectan la logística de traslado de hacienda y de granos, encarecen los fletes y pueden dejar áreas anegadas donde la cosecha no se recupere, según alertan los propios especialistas. En paralelo, el comportamiento del consumidor en las semanas previas a las Fiestas, la profundidad de la crecida sobre el Delta y la velocidad con que el caudal baje en el Paraná serán las variables que, hacia diciembre, terminarán de definir si la suba de la carne se acerca al 10% estimado o se modera en la transición hacia enero.
Hacia adelante, lo que el mercado observa con atención es la combinación de tres frentes. En primer término, la dinámica mensual del IPC (Índice de Precios al Consumidor) que publica el INDEC, donde el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas suele marcar el pulso de la inflación general. En segundo lugar, la evolución de los precios mayoristas de la hacienda en pie, que tienden a anticipar los movimientos en las carnicerías. Por último, el despacho de energía hidroeléctrica de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico), un indicador que permite calibrar cuánto del alivio hídrico se traslada efectivamente a la tarifa que pagan usuarios residenciales y comerciales.
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