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Viernes, 16 de octubre de 2026
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David Janer vuelve al formato diario y se instala en la vida de la familia De la Reina como un arquitecto que incomoda

El actor catalán, conocido por «Amar es para siempre» y «Águila Roja», llega a «Sueños de libertad» para interpretar a Josema, un profesional con pasado a cuestas que promete sacudir las alianzas de Perfumerías De la Reina. Cuenta cómo fue reencontrarse con un equipo técnico que ya es familia y qué espera de su nueva casa en la televisión diaria.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
David Janer vuelve al formato diario y se instala en la vida de la familia De la Reina como un arquitecto que incomoda

"A mí me encantan los personajes que tienen contradicciones, alegrías, dolores". La frase es de David Janer y, aunque él no la pronuncia así en la entrevista, condensa mejor que cualquier otra su manera de entender la ficción diaria. Para el actor catalán, el atractivo de una serie como «Sueños de libertad» no está en los grandes golpes de efecto sino en la vida misma, con sus claroscuros, entrando por la puerta de la casa de los De la Reina. Esa misma convicción lo trae de vuelta al formato que lo vio crecer como intérprete: la telenovela de emisión diaria, esa maquinaria que tritura semanas enteras para regalarle al televidente un pedazo de historia cada tarde.

Un profesional con oficio y con sombras

Lo que se sabe hasta ahora del personaje es suficiente como para empezar a mirarlo con atención. Josema es arquitecto, llega desde Barcelona y se va a meter de lleno en el devenir de Perfumerías De la Reina, el corazón empresarial de la serie. Pero no lo hace como un técnico simpático que viene a poner ladrillos: lo presenta la producción como un hombre refinado, melancólico y, sobre todo, con un pasado que vuelve a moverse cuando se cruza con los demás. Es justamente ese costado íntimo, esa mochila personal, lo que le da densidad y lo que, según Janer, sostiene la idea de fondo del personaje: la de construir, tanto en lo material como en lo emocional.

Esa idea de la construcción no es un detalle decorativo. En las ficciones diarias, la arquitectura suele ser una manera simbólica de hablar de los cimientos familiares, de los pactos que se renuevan y de los que se rompen. Un personaje que llega para edificar también puede llegar para tirar abajo, y esa ambigüedad es la que vuelve interesante a Josema. El propio Janer lo explica al señalar que los conflictos de su pasado vuelven a escena cuando se vincula con los demás, lo que promete nuevas líneas narrativas para una trama que venía pidiendo aire.

Volver a un lugar conocido: 658 episodios después

Para los televidentes argentinos que siguen las series españolas, la cara de Janer tiene un peso específico. Fue Guillermo Galán Barrios durante 658 episodios de «Amar es para siempre», un recorrido que lo volvió uno de los actores de referencia del género en la última década. A esa experiencia hay que sumarle su paso por «Águila Roja», donde encarnó a Gonzalo de Montalvo a lo largo de nueve temporadas y 116 episodios, una producción que bajó el telón el 27 de octubre de 2016 tras superar los seis millones de espectadores. No es, en definitiva, alguien que recién se asome al lenguaje de la serie diaria.

Una familia técnica que ya es su casa

Hay un detalle que a Janer le hizo las cosas más fáciles y que, leído entre líneas, dice mucho de cómo se hacen estas ficciones a ambos lados del Atlántico. El actor contó que al llegar a «Sueños de libertad» se reencontró con profesionales de cámara, maquillaje, peluquería y vestuario con los que ya había compartido rodaje. Eso, que parece un dato menor, modifica la experiencia de cualquier intérprete: la rutina del set, los códigos, la forma de mirar al actor antes de un plano, todo eso se construye con tiempo y se atesora con repetición. Cuando el equipo es el mismo, el actor se ahorra el período de acomodamiento y puede entrar a la historia con más energía desde el primer capítulo.

En la entrevista, Janer se permite una confesión que a los actores les cuesta hacer en público: dijo que le gustaría quedarse en la serie tanto como en su ficción anterior, pero dejó la puerta abierta a lo que decidan los guiones. Esa honestidad no es ingenua. Sabe que los personajes en una serie diaria pueden tener un arco previsto o pueden estirarse según cómo los tome el público. Lo que dejó en claro es que no viene de paso: viene a instalarse, a hacer suya la casa, a dejar que su arquitecto se cruce con las vidas de los De la Reina y a dejarse atravesar por ellas.

“Las contradicciones, las alegrías y los dolores de la vida cotidiana son lo que vuelve atractiva a esta ficción.”David Janer

Mi recomendación, si todavía no se engancharon con «Sueños de libertad», es que miren la pantalla con la atención de quien sabe que está por entrar un personaje de los que se quedan. Janer tiene oficio, tiene espaldas y, sobre todo, tiene esa cosa difícil de explicar que se llama química con la cámara. A veces un actor llega a una serie y, más allá del libreto, se nota que pertenece. Aquí, por lo que cuenta y por cómo lo dice, esa pertenencia ya está empezando a jugarse. Habrá que ver qué hace Josema con los planos de la perfumería y, sobre todo, con los secretos que carga desde Barcelona.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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