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De la calle al horno pirolítico: cómo se rescata un medicamento vencido en Neuquén

Una recorrida por los tachos del centro neuquino dejó al descubierto blisters y frascos fuera de fecha. La Municipalidad pidió no tirar remedios con la basura y recordó que hay farmacias que los reciben sin cargo. La historia de una vecina que los juntó en un cajón durante años, hasta el operativo.

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Carla NazarSociedad · 23 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Las cajas se apilan en la cocina de Mónica desde hace años. Vienen de tratamientos que quedaron a medias, de jarabes que sobraron después de una gripe, de cremas que nadie abrió y que el calendario ya dejó atrás. En su casa, en el centro de Neuquén, los medicamentos vencidos tienen un lugar fijo: un cajón del aparador que se va llenando de a poco y que, hasta hace poco, no tenía destino claro. "Siempre me preguntaba qué hacer, si tirarlos al cesto, llevarlos a la farmacia, quemarlos yo misma. Nadie te lo dice y vas juntando, juntando", cuenta Mónica mientras revuelve los blisteres con la yema de los dedos. La pregunta que ella se hace es la misma que repiten miles de familias en toda la provincia y que volvió a quedar sobre la mesa después de que personal del área de Residuos Especiales del municipio neuquino encontrara remedios fuera de fecha mezclados con la basura en contenedores y tachos ubicados en dos esquinas del microcentro: San Martín y Chubut, y San Martín y Río Negro.

El operativo, del que participó la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección junto con la empresa Baasa, terminó con esos productos retirados de la vía pública y derivados como residuos patógenos hacia un horno pirolítico para su disposición final. La escena inicial, esa en la que un inspector municipal abre una bolsa común y aparecen cajas de jarabe, pastillas y ampollas, fue la que encendió la alerta y la que terminó de empujar al municipio a recordar el mecanismo que existe, a veces sin demasiado ruido, para sacar esos medicamentos del circuito doméstico.

El circuito oficial: farmacias con tacho rojo y sin cargo

El programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos funciona en Neuquén desde hace años y tiene una mecánica simple, pensada justamente para resolver el dilema que Mónica describe. Las farmacias adheridas reciben los remedios sin costo, los depositan en contenedores rojos especialmente identificados y, cuando se completa el recipiente, el material se retira y se trata como residuo patogénico. No es un punto limpio ni un trámite burocrático: es, en la mayoría de los casos, la farmacia del barrio. "Lo que más cuesta es el primer paso, decidirse a juntarlos y llevarlos. Después es como cualquier descarte, pero con la tranquilidad de que van a un lugar que sabe qué hacer con eso", le decía esta semana a este portal una de las encargadas del área de Residuos Especiales, que pidió que se la cite por la tarea que cumple y no por su nombre.

Desde el municipio, en tanto, fueron más allá y recordaron un dato que parece obvio pero que se repite en cada operativo: dejar medicamentos en tachos o contenedores comunes no es un descarte inocuo. Los productos quedan expuestos en la calle, al alcance de chicos, de mascotas, de gente en situación de calle que suele hurgar en los residuos. A eso se le suma un impacto ambiental que las áreas técnicas insisten en marcar: los principios activos de un remedio vencido, si llegan al suelo o al agua fuera del circuito de tratamiento, se comportan como cualquier otro contaminante.

  • Reuní los medicamentos vencidos en un lugar de la casa (un cajón, una caja, una bolsa) y no los mezcles con la basura común.
  • Evitá tirarlos al tacho de la calle, al inodoro o a la rejilla: ninguno de esos destinos forma parte del circuito seguro.
  • Llevá los remedios a una farmacia adherida al programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos; la entrega es gratuita y se hace en un tacho rojo identificado.
  • Si tenés frascos grandes, ampollas o restos de tratamientos oncológicos o inyectables, consultá antes en la farmacia o en la municipalidad: pueden requerir un manejo especial.
  • No los dejes al alcance de chicos ni de mascotas durante el tiempo que los tengas en casa: el cajón de Mónica, por ejemplo, está en lo alto del aparador.

La recomendación se completa con un pedido explícito del municipio neuquino: no está permitido arrojar residuos en la vía pública y, en el caso puntual de los medicamentos, el canal habilitado es justamente ese tacho rojo en la farmacia. No es la primera vez que se recuerda y probablemente no será la última. Cada vez que aparecen blisteres en un contenedor del microcentro, el operativo vuelve a poner el tema en agenda y arrastra, como esta vez, la misma pregunta que Mónica se hace mirando su cajón: por qué nadie nos había contado que esto tenía solución hace tanto tiempo.

Mónica, mientras tanto, ya juntó tres bolsas. Va a empezar a preguntar, farmacia por farmacia, cuál adhirió al programa. Tiene la dirección del centro de salud cerca de su casa y la de dos farmacias de la cuadra. "Esta vez no los tiro con la basura, te lo juro", dice, y se ríe con esa mezcla de culpa y alivio que aparece cuando uno descubre, tarde pero a tiempo, que el problema que tenía en el cajón tenía salida. Carla Nazar, Sociedad.

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Carla NazarSociedad

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