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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Doce ficciones para perderse (o encontrarse) en la pantalla: del vértigo del apocalipsis al calor de una familia en Corfú

Una guía personal, en primera persona, para recorrer un catálogo diverso que combina suspenso, comedia y drama, con opciones cortas y largas, ideal para quienes quieren elegir su próxima serie según el ánimo o el tiempo disponible.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Doce ficciones para perderse (o encontrarse) en la pantalla: del vértigo del apocalipsis al calor de una familia en Corfú

A veces uno se sienta frente al sillón con el control en la mano y siente que ya vio todo, y entonces aparece un listado como el que armé aquí y la sensación cambia: hay doce puertas para cruzar, y cada una lleva a un mundo distinto. Las pongo en una guía propia, lejos de la idea de ranking, porque cuando uno escribe sobre series no busca decretar cuál es mejor, sino contar con honestidad qué ofrecen y por qué vale la pena dejarse tentar. Y si me permiten la confesión, más de una me arrancó sonrisas y más de una me dejó mirando el techo después del capítulo final.

Cuando el reloj apura: opciones breves y contundentes

Para noches en las que uno solo dispone de un rato, "El colapso" es una pequeña joya del suspenso: ocho episodios de unos veinte minutos, relatos independientes sobre personas que intentan sobrevivir al derrumbe de la sociedad, todos rodados en plano secuencia, lo que les da una sensación de urgencia casi incómoda. La brevedad, en este caso, no es limitación sino hallazgo: cada historia se cierra en sí misma y deja al espectador con el corazón acelerado y, al mismo tiempo, con ganas de discutir qué haría él en esa situación. Como suelo decirles a mis amigos, es ideal para maratonear de a tres o cuatro capítulos por noche, con un café al lado y la voluntad intacta.

Investigaciones que atrapan y conspiraciones que inquietan

  • La ruta del dinero: producción danesa que arranca con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y abre una investigación sobre prácticas empresariales, ideal para quienes gustan de los policiales nórdicos con ritmo pausado.
  • Glue: creada por Jack Thorne, lleva el misterio a un pueblo rural inglés, donde un cadáver debajo de un tractor expone los secretos de un grupo de adolescentes; el elenco joven es memorable y la ambientación, opresiva.
  • Utopia: Dennis Kelly firma una de las propuestas más inquietantes del lote. Unos usuarios de un foro descubren el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y una organización secreta los persigue para obtenerlo. La violencia es estilizada y la paranoia, contagiosamente elegante.

Vínculos, duelos y reencuentros: cuando la serie habla de la vida que nos toca

Hay ficciones que no necesitan un gran despliegue de género para conmover, y en esta selección las hay, y muy buenas. "The Virtues", con Stephen Graham en un papel que le queda como anillo al dedo, sigue a Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma infantil y reencontrarse con su hermana; es de esas series que pesan, que duelen bien, y que dejan al espectador con una sensación extraña de reconciliación. "Big Boys", en cambio, elige el tono de la comedia agridulce para hablar del duelo: Jack llega a la universidad después de un año en su casa tras la muerte de su padre y conoce a Danny, su compañero de habitación; la química entre los protagonistas, sumada a la frescura de los diálogos, hace que las tres temporadas se pasen volando, y uno termina abrazando a estos personajes como si fueran propios.

“Las historias que más nos marcan suelen ser las que no necesitan un gran artificio: les basta con un vínculo verdadero entre dos personas y el tiempo justo para dejarlo respirar.”Julia Kaplan, Cultura y espectáculos

Familiar, cálida y para rato: la opción larga

Si lo que se busca es instalarse durante meses en una compañía, "Los Durrell" es la elección: cuatro temporadas que siguen a una familia inglesa que deja su país para instalarse en Corfú, a partir de la obra autobiográfica de Gerald Durrell. El paisaje, las peleas entre los hermanos, los enredos económicos y la ternura con la que están escritos los personajes hacen que uno extrañe esa casa cuando termina la serie, una señal inequívoca de que el trabajo fue bien hecho. Quienes prefieran algo aún más largo tienen en "Todas las criaturas grandes y pequeñas" una propuesta de seis temporadas, centrada en el joven veterinario James Herriot y su trabajo en Yorkshire: es una serie que cura, no exagero, ideal para ver un capítulo antes de dormir y sentirse, por un rato, en un lugar más amable.

Comedia, amistad y dos retratos de Russell T. Davies para terminar con una sonrisa

"Leonard y Hungry Paul", con Alex Lawther y Laurie Kynaston, propone una mirada delicadísima sobre la amistad adulta: una muerte, una boda y un romance modifican las rutinas de sus protagonistas, y el guion se toma el tiempo que necesita para registrar los pequeños gestos, los silencios, las torpezas cotidianas que a veces valen más que cualquier discurso. Para el final del recorrido quedan dos creaciones de Russell T. Davies que merecían su espacio: "Queer As Folk", un retrato pionero de tres hombres gays en Manchester, y "Nolly", donde Helena Bonham Carter se mete en la piel de Noele Gordon, la estrella televisiva a la que la serie rinde homenaje con ironía y cariño. Si después de todo esto buscan algo aún más ácido, "Such Brave Girls" se centra en las hermanas Josie y Billy y su madre soltera, y lo hace con una gracia despiadada que, se los advierto, puede generar admiración o rechazo: no hay término medio, y eso, en mi opinión, es un mérito.

Mi recomendación, en primera persona

Si me obligan a elegir una sola, lo confieso: vuelvo a "Big Boys" cada vez que necesito recordar que se puede hablar de la pérdida sin dejar de reírse, y eso no es poca cosa en una pantalla que a menudo prefiere el golpe bajo al abrazo. Pero la verdadera gracia de este listado es que, según el día, uno puede saltar de la brevedad vertiginosa de "El colapso" a la calidez familiar de "Los Durrell", o dejarse llevar por la intriga política de "Utopia" cuando lo que pide el cuerpo es tensión. Mi consejo, entonces, es el de siempre: no se queden con la primera, dense el permiso de probar, equivocarse, abandonar y volver. Las series, como las personas que las miran, no siempre se entienden a la primera, y a veces es en el segundo intento cuando descubrimos que esa historia se estaba acomodando, en silencio, en algún rincón de la memoria.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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