El asistente de Meta te mapea el entorno: qué hace, qué guarda y quién puede borrarlo
Muse crea fichas actualizadas cada hora sobre familiares, amigos y contactos del usuario. Un investigador destapó el procedimiento interno. La empresa asegura que solo se nutre de lo público y de lo que vos compartís, y que el borrado queda en manos de quien instaló el agente.

¿Te imaginás que el bot al que le pedís la lista del súper también esté armando un archivo con los datos de tu pareja, tu socio o el plomero que viene los martes? Eso es, justamente, lo que hace Muse, el asistente de inteligencia artificial que Meta viene empujando como próximo gran salto de su ecosistema.
La idea suena útil y a la vez algo invasiva. Reconocer la factura del plomero que contrataste el año pasado o acordarse de las flores favoritas de tu pareja son dos ejemplos del uso que la propia compañía plantea para su agente. Para cumplirlos, el asistente junta datos del usuario y, sobre todo, de las personas con las que se cruza en el día a día, según explicó Daniel Roberts, vocero de Meta.
Qué guarda y con qué frecuencia
El mecanismo quedó al descubierto por Karan Joshi, investigador independiente en seguridad informática e inteligencia artificial. Joshi le pidió al chatbot, dentro de una conversación normal, que le mostrara sus archivos de instrucciones y el sistema se los entregó. Ahí apareció la rutina: cada una hora, Muse arma o actualiza fichas sobre familiares, parejas, amigos, colegas y hasta cuentas que el usuario sigue en redes sociales.
- Antecedentes del vínculo e intereses compartidos.
- Asuntos pendientes entre las partes.
- Datos puntuales: cumpleaños, aniversarios, cambios de domicilio, objetivos de ahorro en común y hasta discusiones previas.
La salvedad clave es que esas fichas solo se llenan cuando hay evidencia en las conversaciones o conexiones del usuario. Las instrucciones internas recogidas por Joshi son taxativas: nada de inventar datos. Si no hay respaldo en lo que vos compartiste, el perfil no se completa.
Qué dice Meta y qué puede hacer el usuario
Roberts sostuvo que ese contexto es el que permite al asistente cumplir los objetivos de quien lo usa. La compañía asegura que la información se nutre de contenidos públicos y de lo que el propio usuario comparte, y que cada cuenta corre en una máquina virtual separada, sin acceso de otros usuarios ni de otros agentes. También afirma que el sistema pide confirmación antes de mandar un correo o hacer una compra.
“La memoria, el registro de auditoría y la desconexión de servicios externos son controles que existen, pero solo los maneja quien instaló Muse.”Daniel Roberts, vocero de Meta
Y acá viene el punto más delicado para cualquier lector de entre 40 y 60 años: ese control no se replica en las otras personas incluidas en los perfiles. Si tu pareja, tu socio o tu hijo aparecen en una ficha armada a partir de tus chats, ellos no pueden revisar qué se guardó sobre ellos ni pedir que se borre. El botón de eliminar está en tu cuenta, no en la de los demás.
La moraleja, para decirlo en criollo, es simple: el mayordomo digital te conoce a vos y, de paso, se hace una idea bastante completa de tu círculo. Los datos son tuyos y el manejo también, mientras seas vos quien lo configuraste. Si te sirve, probalo y revisá el registro de actividad cada tanto. Si no te cierra, desinstalar sigue siendo la opción más limpia.
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