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El canto que queda cuando la amiga se va: Piñeiro indaga el duelo, la memoria y las aves en su novela más reciente

Julia Muntaner, una editora de 64 años, tiene entre manos el manuscrito inconcluso de su amiga Marina Martinelli, una bióloga que murió en un accidente de tránsito. A partir de ese legado, la nueva novela de Claudia Piñeiro cruza el trabajo editorial, la amistad entre mujeres y un secreto que lo cambia todo. La autora repasa los hilos del libro, el oficio de editar y la curiosidad que le despertó una aplicación para identificar pájaros por su canto.

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Carla NazarSociedad · · 4 min de lectura
El canto que queda cuando la amiga se va: Piñeiro indaga el duelo, la memoria y las aves en su novela más reciente

Son las seis de la tarde en un pueblo chico de la costa bonaerense y la luz empieza a aflojar cuando Julia Muntaner se sienta frente a la mesa del comedor con un fajo de páginas manuscritas, una lapicera roja y un diccionario de términos que ya no usa nadie. Tiene 64 años, es editora, y acaba de recibir de los hijos de su amiga Marina Martinelli el borrador de un libro que la científica nunca llegó a publicar. Marina murió en un accidente de tránsito hace pocos meses y dejó ese trabajo a medio terminar, junto con una advertencia que todavía le sacude las costillas: hay algo en esas páginas que Julia no estaba preparada para leer. Esa es la puerta de entrada de El canto invisible, la novela que Claudia Piñeiro acaba de publicar por Alfaguara y que pone en marcha una historia que cruza el duelo, la amistad de décadas, el trabajo de editar y un secreto que cambia para siempre la mirada sobre la amiga que se fue.

La historia de una editora y un manuscrito que se vuelve un espejo

La novela cuenta el recorrido de Julia mientras ordena, recorta y reconstruye el libro de Marina, una de las biólogas más reconocidas del país, que dedicaba sus jornadas a investigar el canto de las aves. En ese ida y vuelta entre la memoria y el papel, la editora mantiene con Marina conversaciones imaginarias, la recuerda en distintos momentos de la vida compartida y, al mismo tiempo, se topa con información que la obliga a revisar lo que creía saber de ella. El duelo por la amiga se mezcla así con la tarea profesional de leer un texto ajeno y decidir qué se queda y qué se va, un trabajo que Piñeiro describe como el corazón del libro.

“El personaje de Julia reúne referencias a editoras que acompañaron mi carrera, entre ellas Julia Saltzmann, Julieta Obedman, Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne.”Claudia Piñeiro

La autora suele contar que detrás de Julia Muntaner se escuchan las voces de varias editoras con las que trabajó a lo largo de los años, mujeres que la ayudaron a darle forma a sus propios libros. Esa decisión de transparentar el oficio no es casual: a Piñeiro le interesa mostrar un trabajo que casi nunca ve el lector, el de revisar, preguntar, dudar y acompañar un manuscrito hasta convertirlo en libro. Julia no es una heroína de ficción que resuelve misterios en soledad, sino alguien que se sienta cada mañana a leer, tachar, reescribir y pensar, mientras carga con la ausencia reciente de una amiga.

Aves, ciencia y un glosario con nombres propios

La investigación de Marina gira en torno al canto de las aves, un universo que Piñeiro fue descubriendo casi por casualidad, según explica ella misma. La autora remarca que tomó contacto con Merlin Bird ID, una aplicación para celulares que identifica especies a partir de sus sonidos, durante una cena en Madrid, y que después empezó a usarla para reconocer los pájaros que escuchaba en sus propias caminatas. La herramienta está desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology de la Universidad de Cornell, un centro de referencia mundial en el estudio de las aves. Esa curiosidad, dice Piñeiro, se transformó en una de las claves de la novela: investigar cómo cantan los pájaros y, sobre todo, cuestionar la idea de que las hembras no cantan, un prejuicio que la autora dice haber encontrado una y otra vez mientras avanzaba con la escritura. Para responder a esa mirada, Piñeiro incorporó a la novela referencias a mujeres ornitólogas y sumó al final del libro un glosario dedicado a figuras relevantes de la disciplina.

  • El personaje central es Julia Muntaner, una editora de 64 años que trabaja sobre el manuscrito de su amiga fallecida.
  • La amiga es Marina Martinelli, bióloga e investigadora del canto de las aves, muerta en un accidente de tránsito.
  • El libro cruza el duelo, la amistad entre mujeres, el oficio de editar y un secreto que modifica la relación entre las protagonistas.
  • Piñeiro se inspiró en la aplicación Merlin Bird ID, del Cornell Lab of Ornithology, para acercarse al mundo de las aves.
  • La novela incluye un glosario con mujeres ornitólogas, en respuesta a los prejuicios sobre el canto de las hembras.
  • La autora publicó este año Mi miedo xixi, un libro ilustrado para chicos, y participó en adaptaciones teatrales de Como bestias y Maldición eterna a quien lea estas páginas.

Vuelvo a aquella mesa del comedor en la costa para cerrar esta nota como la empecé, con Julia Muntaner y sus páginas manuscritas, porque la novela de Piñeiro no se entiende sin esa escena mínima: alguien lee, alguien recuerda, alguien decide qué se publica y qué se calla. Marina ya no está, pero su canto, como el de las aves que estudió, sigue sonando en las palabras que su amiga se anima a ordenar. Y ahí, en ese gesto silencioso de editar un libro que nunca verá la luz tal como su autora lo soñó, aparece la pregunta que Piñeiro deja flotando y que le traslado a quien esté leyendo estas líneas: qué historias de amistad guardamos como las más potentes de la literatura, esas que nos cambiaron la vida y que, como El canto invisible, todavía nos hablan desde una habitación donde la luz de la tarde se está yendo.

CN
Carla NazarSociedad

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