El cielo gris y la vitamina D: cuándo conviene medirse y suplementar, según un especialista
Tras varios días sin sol en buena parte del país, el médico internista Ramiro Heredia aclaró a este portal qué adultos deben controlar sus niveles y por qué los demás no deberían automedicarse.

La mañana del jueves amaneció con esa luz opaca que en Buenos Aires suele anunciarse en pleno otoño: un cielo bajo, cargado de nubes, y una llovizna fina que no terminaba de decidirse. En la parada del colectivo, una mujer de unos cincuenta años le comentaba a otra que desde hacía una semana no veía el sol y que por eso estaba tomándose unas gotas de vitamina D que le había recomendado una vecina. Esa escena, repetida en muchas ciudades del país durante los días grises, es la que me llevó a buscar respuestas médicas serias sobre qué hacer y, sobre todo, qué no hacer frente a la falta de radiación solar.
Porque, vale aclararlo de entrada, varios días seguidos con el cielo tapado no implican por sí solos una caída brusca de vitamina D en el organismo. Esa es una de las primeras aclaraciones que me hizo Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires, cuando le pregunté hasta qué punto debíamos preocuparnos en esta época del año. El organismo humano guarda reservas que le permiten amortiguar las variaciones de exposición, y la deficiencia depende más de los niveles previos de cada persona, de sus antecedentes y de su estado de salud que del hecho de que llueva un lunes o un viernes.
Quiénes sí deben prestarle atención a sus niveles
“El cuerpo humano tiene reservas de vitamina D que permiten sostener los valores durante períodos de menor exposición al sol. La posibilidad de desarrollar una deficiencia depende de los niveles previos, los antecedentes médicos y las condiciones de salud de cada persona.”Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna (UBA)
Ahora bien, hay grupos concretos para los que los días sin sol pueden ser un disparador para revisar el tema con un profesional. Heredia los enumeró con claridad: adultos mayores, personas con obesidad, pacientes con enfermedad celíaca, quienes pasaron por cirugías bariátricas, quienes estuvieron internados o atravesaron cuadros críticos, y quienes tienen antecedentes de osteoporosis o fracturas. En todos estos casos, la decisión de pedir un análisis de sangre y eventualmente indicar un suplemento depende de la evaluación médica personalizada, no de una moda estacional.
Por qué los adultos sanos no deberían automedicarse
Para los adultos sanos que no entran en esos grupos, el mensaje de Ramiro, de Buenos Aires, fue tajante: no existe una recomendación general de suplementación para personas sin deficiencia documentada. Y la advertencia no es menor, porque el exceso de vitamina D puede ser incluso peor que su falta. Consumir cantidades elevadas sin control médico puede provocar toxicidad, elevar el calcio en sangre y dañar la función renal, algo que dista mucho de ser un problema menor. Por eso, antes que comprar frascos en la farmacia, conviene consultar con un profesional que evalúe si efectivamente hace falta medirse y, sobre todo, si hace falta tomar algo.
Para qué sirve esta vitamina y cómo incorporarla desde la mesa
Esa aclaración es importante, porque la vitamina D cumple funciones centrales: ayuda a absorber el calcio y el fósforo, sostiene la salud de los huesos y participa en el funcionamiento muscular y en la regulación del sistema inmunitario. Su deficiencia puede causar huesos más débiles, fragilidad y mayor riesgo de fracturas. En la mesa, los huevos, los pescados azules y los yogures fortificados aportan una cuota, aunque cuando ya hay un déficit instalado, la dieta sola muchas veces no alcanza para corregirlo y es ahí donde entra la indicación profesional con suplemento y dosis adecuada. Antes de volver a la parada del colectivo donde empecé esta nota, me quedo con una idea que vale más que cualquier gotero milagroso: si el cielo sigue gris, ojo con las soluciones exprés. La vecina de esa mujer de cincuenta años puede tener razón, pero la confirmación la tiene que dar un médico.
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