El Cristo Moreno volvió a tomar Lima: más de 30 kilómetros de fe y calles cortadas en una sola madrugada
La procesión del Señor de los Milagros partió a las 6:00 desde la Iglesia del Carmen, atravesó el Centro Histórico y volvió a poner a la capital peruana en modo peregrinación durante todo el 19 de octubre.

A las seis de la mañana del lunes 19 de octubre, cuando todavía la mayoría de los limeños no había terminado de cruzar las primeras esquinas delCentro, las andas del Señor de los Milagros —el Cristo Moreno— empezaron a moverse desde la Iglesia del Carmen, en el barrio de La Victoria, y no se detuvieron de manera definitiva hasta cerca de veinte horas después, cuando la imagen volvió a su santuario en Nazarenas. Es la procesión religiosa más convocante de América Latina y, otra vez, la ciudad entera se reorganizó en función de un trayecto que atraviesa hospitales, palacios y plazas que llevan siglos definiendo la identidad de Lima.
La recorrida forma parte del calendario de octubre, el mes más fuerte del año devocional peruano, y el tercer recorrido del año partió siguiendo un itinerario pensado para mostrar la imagen en los puntos más sensibles de la ciudad: por los jirones Huánuco, Puno, Antonio Bazo, Tarata y Cangallo, por las avenidas Grau, Nicolás de Piérola y Abancay, pasando frente al hospital Dos de Mayo, el hospital de Emergencias Pediátricas y el Guillermo Almenara Irigoyen, rodeando el Palacio de Justicia, bajando por la plaza San Martín y la avenida Tacna, para recién entonces enfilar por el jirón Huancavelica hacia el Santuario de las Nazarenas.
¿Cómo se vio en las calles una procesión que va para más de cuatro siglos?
La tradición se remonta al siglo XVII y se sostiene, básicamente, en una imagen que sobrevive a terremotos y cuya réplica recorre cada octubre el corazón de Lima. Las andas están ornamentadas con flores blancas y amarillas, las portan miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas con sus característicos hábitos morados, y a su alrededor avanza un cordón de sahumadoras —las encargadas de mecer los incensarios— más bandas de música criolla en vivo que no paran durante las casi veinte horas de peregrinación. En cada parada se levantan misas al aire libre y se multiplican los cantos, y los cruces de las avenidas principales terminan siendo los puntos donde mejor se ve el paso, porque es donde el anda se detiene con mayor frecuencia.
¿Qué hace la Municipalidad para que miles de personas puedan caminar sin riesgo por el centro?
- Cortes de tránsito progresivos que arrancan con la salida de la imagen y se levantan recién varias horas después de su regreso al santuario.
- En la jornada del 19 de octubre el cierre rigió desde las 6:00 del lunes hasta las 4:00 del martes 20, lo que significó más de veintidós horas con el mismo esquema vial restringido.
- Las vías afectadas son exactamente las que componen el itinerario oficial, por lo que moverse en auto por el centro resulta prácticamente imposible durante la procesión.
- La opción más práctica para seguir el recorrido de cerca es ir a pie, ya que el acceso es libre y gratuito en todo el trayecto y no se requiere inscripción previa.
- Los cruces entre avenidas principales funcionan como los mejores miradores improvisados, porque allí se concentran los momentos en que el anda se detiene y la música se escucha con más fuerza.
¿Qué es lo que todavía falta para ordenar una fiesta religiosa que crece cada año?
La pregunta que sobrevuela cada octubre en Lima ya no es solo cuándo sale la procesión, sino cómo se planifica una ciudad que durante jornadas enteras cede su centro a la peregrinación. Lima muestra una tradición religiosa que se sostiene con una logística impecable de la Hermandad y con cortes de tránsito acordados con la Municipalidad, pero lo que todavía no termina de resolverse del todo es la convivencia cotidiana entre fieles, vecinos del Centro Histórico —declarado Patrimonio de la Humanidad— y los miles de visitantes que llegan exclusivamente para esta fecha. Mientras no haya un esquema unificado que ordene tanto los accesos peatonales masivos como la atención sanitaria en los hospitales que quedan dentro del recorrido —el Dos de Mayo y el de Emergencias Pediátricas, por ejemplo—, la procesión seguirá dependiendo más de la improvisación coordinada de cada año que de un plan oficial permanente. Por ahora, lo concreto es lo de siempre: cada octubre, Lima le abre las puertas al Cristo Moreno y reorganiza la ciudad entera durante una madrugada que ya es patrimonio vivo de los peruanos.
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