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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El director que se retiró en 2003 y sigue trabajando por miedo a olvidar: Yoko Taro, de Drakengard a Evangelion

El creador de NieR pasó por el festival The Tenth Mosaic en Tokio con su máscara de Emil y dejó frases demoledoras sobre su relación con la industria. Aseguró que cumplió su sueño con Drakengard, que varios proyectos fueron cancelados y que solo lo mueve una preocupación muy concreta: que su cabeza le empiece a fallar.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 6 min de lectura
El director que se retiró en 2003 y sigue trabajando por miedo a olvidar: Yoko Taro, de Drakengard a Evangelion

Quiero arrancar esta nota con algo que dijo Yoko Taro en el festival The Tenth Mosaic, en Tokio, y que a mí, como espectadora de toda la vida de esta movida del anime y los videojuegos japoneses, me dejó pensando un buen rato: «Cuando me enfrento a una situación difícil en el trabajo, me sobrepongo diciéndome a mí mismo: esto es bueno para prevenir la demencia». El que habla así no es un improvisado ni un provocador serial, es el hombre que en 2003 firmó una de las obras más singulares del PlayStation 2, Drakengard, una rareza que mezclaba RPG, acción aérea y un final tan perturbador que todavía se discute en foros y en aulas de guion, y que después abrió la puerta a la franquicia NieR, con NieR Replicant y NieR: Automata como sus cartas de presentación más conocidas y celebradas, dos títulos que hoy son referencia ineludible cuando se habla de narrativas adultas dentro del videojuego.

Lo más fuerte de la charla que mantuvo con Keisuke Okabe, director de Ender Lilies, en el marco de The Tenth Mosaic, no fue ninguna bomba sobre un juego nuevo, sino esta declaración a secas, sin anestesia, casi en tono de confesión: «Ya no tengo ganas de trabajar». Yoko Taro fue todavía más lejos y dijo que su sueño profesional se había cumplido el día que salió Drakengard, hace más de veinte años, y que todo lo que vino después, incluidos los NieR, los premios, las ventas millonarias de NieR: Automata y el cariño enorme del público, lo considera un plus, un regalo inesperado. A los que estamos en la industria lo suficiente como para haber visto a este autor en sus primeras entrevistas, en sus primeras apariciones públicas con la máscara de Emil, ese personaje secundario de NieR que él adoptó como avatar personal, nos cuesta creerle y al mismo tiempo le creemos, porque Taro siempre construyó su figura pública sobre la incomodidad, sobre el exceso, sobre la idea de que él primero es un hombre raro y después un autor.

Un retiro que no llega y un cerebro que lo preocupa

En algún momento, según contó en Tokio, evaluó seriamente la posibilidad de apartarse y vivir de sus ahorros, una idea que, tratándose del creador de una de las franquicias más rentables de Square Enix en occidente, suena casi escandalosa, pero que a esta altura de la charla entra perfecto en la lógica Yoko Taro: él lleva años diciendo que trabaja por obligación y no por vocación, y este escenario futuro de un retiro dorado no es nuevo en sus declaraciones, sino que ahora parece más cerca que nunca. Lo que finalmente lo frena, lo que lo hace sentarse otra vez frente a la computadora y empezar a escribir, no es la plata, no es la presión de Square Enix, no es el público que lo sigue esperando, es un miedo íntimo, profundamente humano, que es el de empezar a perder la cabeza con el paso de los años, el deterioro cognitivo, la famosa demencia que en japonés se asocia directamente con el final de la vida laboral activa. Yo, personalmente, no conozco a nadie en la industria que haya puesto esa excusa sobre la mesa de manera tan explícita, y por eso la frase me resonó tanto: detrás de la máscara de Emil hay un señor de casi medio siglo que sabe que su mejor herramienta de trabajo es la cabeza y está aterrorizado de que deje de responderle.

“Cuando me enfrento a una situación difícil en el trabajo, me sobrepongo diciéndome a mí mismo: esto es bueno para prevenir la demencia.”Yoko Taro, en el festival The Tenth Mosaic (Tokio)

Lo que no se vio: los proyectos cancelados y la ausencia de un NieR nuevo

Si el lector se está preguntando por qué hace años que no aparece una nueva entrega central de NieR, la respuesta que dio Taro en The Tenth Mosaic es bastante contundente y, para los fans, probablemente decepcionante: estuvo trabajando en varios desarrollos durante los últimos años, pero todos terminaron cancelados antes de llegar a las tiendas. Es decir que el silencio creativo reciente de la saga principal no responde a una pausa deliberada ni a una decisión de mercado de Square Enix de guardar la marca en un cajón hasta que pase el hype, sino a un historial concreto de títulos muertos en etapas intermedias, algo que en la industria japonesa se maneja con discreción casi absoluta y que muy pocas veces se ventila así, en un escenario, con micrófono abierto. Mientras tanto, lo que sí salió al mercado fueron productos periféricos como Voice of Cards y el juego para móviles 404 GAME RE:SET, que pertenecen al ecosistema más amplio de la franquicia pero que no son, ni por asomo, lo que el público entiende como un NieR nuevo, con su estética de ruinas, su música melancólica de Keiichi Okabe y su sistema de diálogos múltiples que invita a pasarse el juego varias veces.

Evangelion, con Yoko Taro y Keiichi Okabe

Pero hay un anuncio concreto que salió de Tokio y que para mí es el dato fuerte de toda la gira, y es que Taro está escribiendo el guion de la próxima serie televisiva de Neon Genesis Evangelion, esa franquicia enorme, totémica, que en los noventa redefinió el anime de mechas y dejó una huella que todavía se nota en cada serie de robots gigantes que sale de Japón. La novedad no termina ahí, porque la música estará a cargo de Keiichi Okabe, el compositor histórico de NieR y Drakengard, lo que confirma que la dupla creativa que venía trabajando junta desde hace años se mantiene intacta, solo que ahora se muda de un RPG a una serie de animación para televisión, un cambio de soporte enorme pero no tan raro si uno piensa en el modo en que Taro entiende la narrativa: con ramificación constante, con personajes que se quiebran, con finales que multiplican los sentidos en lugar de cerrarlos. Si me preguntan qué espero yo de este cruce, les digo que espero un Evangelion incómodo, un Evangelion que no le tenga miedo a lo que la franquicia viene evitando hace tiempo, que es correrse del canon y aceptar a autores con manos libres, y creo que Yoko Taro, justamente, es el tipo de autor al que conviene soltar la correa.

Por qué importa lo que dijo en Tokio

Hay algo que a mí me parece valioso de este tipo de apariciones públicas, y es que nos recuerdan que detrás de los nombres enormes de la industria del anime y el videojuego japoneses hay personas de carne y hueso, con miedo a enfermarse, con ganas de dejar de laburar, con la misma pereza existencial que cualquiera de nosotros a la mañana cuando suena el despertador. Yoko Taro vino a Tokio a contar, bajo la máscara de Emil, que su cuenta bancaria le permitiría retirarse hoy mismo y que el único motivo por el que sigue escribiendo, entre otras cosas un guion de Evangelion, es la necesidad de mantener el cerebro activo. Esa mezcla de confesión íntima y proyecto gigante es, en el fondo, la mejor postal que se puede llevar un festival como The Tenth Mosaic, y a los lectores que llegaron hasta acá les dejo mi recomendación de siempre: sigan a este autor, jueguen NieR: Automata si todavía no lo hicieron, y no se pierdan la próxima serie de Evangelion, aunque solo sea para ver hasta dónde llega la mano de quien dice que trabaja para no olvidar.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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